sábado, 2 de mayo de 2015

EL LADRÓN DE PINTURAS (Versión 2)


                                                                                          "... Los humanos esconden sus secretos demasiado bien."
René Magritte.

Caracas, Abril 2015
Los Amantes 1928 - Magritte
 Permítame estimado lector presentarme con mi seudónimo, Rodolfo Butler. Mi pasatiempo es robar obras de arte, razón por la cual no puedo dar mi verdadero nombre. Además, escribo sobre mis transgresiones. En mi última incursión delictiva me apropie de dos pinturas: “El hijo del hombre de René Magritte, y el “Autorretrato” de Vincent Van Gogh. Me doy  el placer de contemplar estas obras maestras, en privado, con  mis más discretos conocidos; hasta el día que devuelvo las obras al museo; hecho que siempre hago. Verá usted, no soy un vulgar ladrón que roba valiosas pinturas para luego venderlas a inescrupulosos millonarios o narcotraficantes sudamericanos a quienes les gusta poseer algo que nadie más puede tener. No, no pertenezco a ese grupo. Para que se haga una idea de mí, tengo  cuarenta años y las mujeres me califican como  hombre atractivo, domino tres idiomas, provengo de buena familia y a mi edad ya soy millonario. Mi fortuna personal provine de mi trabajo honrado en bienes raíces y de acertadas inversiones. Podría vivir holgadamente sin trabajar por el resto de mis días y es lo que en cierta forma hago, porque dedico más de mi tiempo a recorrer los museos del mundo. Tal es mi entusiasmo que asumo el peligro de verme descubierto en plena acción, con tal de sentir la adrenalina fluir por mis venas cuando culmino con éxito una sustracción.
El Hijo del hombre - 1964 
Nieva en París y sin embargo, las calles están atestadas de gente con gruesos abrigos, guantes, gorros y acolchadas botas. Los peatones caminan presurosos por las calles al golpe del viento helado que penetra hasta los huesos. En el museo D’Orsay, en la Rue de Légionne  d’honour es la hora del cambio de guardia. Bajan de la furgoneta cuatro guardias que remplazarán  a los del turno de la noche. Se identifican. Todo está en regla.  A las 9:30 a.m. abren las puertas del museo e ingresa el público parisino deseoso de visitar la sala en la que está la exposición temporal de pintores famosos del National Gallery de Londres. Guías con sus banderines y su grupo de turistas, profesores de colegios y alumnos. El museo está a tope y fluyen visitantes a lo largo de todo el día, dispersos entre las salas de exposición, baños, cafetería y tienda del museo. A las 19:00 horas cierran. Los policías del turno de la noche, inician su recorrido acostumbrado por las diversas salas. De pronto un policía ve que de la sala de la exposición temporal de pintores, han desaparecido dos cuadros valorados en doscientos millones de dólares, cada uno. El ladrón con las pinturas desprovistas de sus marcos logró  salir del museo por la ventana de un baño. Al día siguiente, la noticia del robo es reseñada en los principales periódicos de Francia. El diario Le Monde  de París, en primera plana publica una foto del policía que descubrió el robo. – ¡Pero si es Adriano!- se dice a sí mismo Butler. -Adriano mi ex socio y el que me inicio en estas lides años atrás. ¡Seguro que me le adelanté!; ¡Ese zorro quería las pinturas para él! ¡Él, ¿vestido de policía?! ¡Tengo que ubicar a Adriano!-.

 Diciembre 2014. En el Café de Flore de París
Frente a sendas copas de vino, converso con Adriano, han pasado diez años desde que nos vimos. Robábamos juntos. Él siempre lograba hasta lo impensable. En 1998, en Nueva York perdimos la pintura “Ramo de Peonías” de Manet, valuado en un millón quinientos mil dólares. Escondimos el lienzo en el techo de una oficina del museo, con la mala suerte que la policía la encontró. Fue un soplo, la mujer de Adriano nos delató. Lo reté a duelo. Salimos ilesos los dos. No supe más de él ni de su mujer.
Habla Adriano –Felicia está muerta, yo no tuve nada que ver en eso, soy ladrón, no asesino. Era demasiado hermosa, ambiciosa y sin escrúpulos; por dinero nos denunció.  Continúa – ¿Dónde tienes el Magritte y el Van Gogh?  
-No tengo por qué decírtelo.- Le contesto.     
-Te entregaré. Ahora soy policía.-
-¡Eres un falso policía!, tú querías esas pinturas para ti.-  
Autoretratos V. Van Gogh
-Sí soy policía.  En una incursión me aprendieron en Estambul. Me deportaron, y, aquí me conmutaron la pena a cambio de resolver casos de robo de obras de arte. Me gustó este trabajo y ahora recorro como policía de investigación los museos del mundo. No me quejo.
 – ¡Devuelve las pinturas, Butler! O te entregaré.
-¡No!, tú sabes cómo es; en dos años las tendrás en Londres. Además, fui yo el que te busqué a ti. Tú no has resuelto nada, policía. Para mí, sigues siendo un ladrón de pinturas como yo.
–Te doy los dos años convenidos en nuestro código, Butler,  pero iré a tu casa a verlas.
-¡Hecho!, serás uno de mis  invitados permanentes.

Y del Café de Flore, nos fuimos a recorrer París de noche hasta que amaneció. 
                                                                             FIN

Nota: Este relato surge a partir de la película "Tomas  Crown  Affair"  que me gustó mucho.  El cuento lo escribí el 2 de Mayo de 2015. Pero hoy 21/4/2020, en tiempos de la pandemia del coronavirus19, me acordé del gran René Magritte y sus rostros cubiertos. De su surrealismo impactante, sui generis. Qué iba a imaginar Magritte, cuando pintó su cuadro °Los amantes" en el año 1928, que premonitoriamente estaba representando una realidad que viviría el mundo entero en el año 2020 por la pandemia del coronavirus19. Como en el cuadro de Magritte, los amantes actuales deben cubrir sus rostros con pañuelos, tapabocas, barbijos, como quieran llamarlos, para no contagiarse mutuamente el peligroso virus que nos asecha, que puede llegar a ser mortal. Todos los habitantes del planeta tierra permanecemos  encerrados en nuestras casas en cuarentena, para preservar nuestras vidas, la de nuestros seres queridos y la de los habitantes que nos rodean. Aunque no todo es malo; por esta pandemia, a cambio, la tierra está descansando del comportamiento depredador del  hombre. El planeta se está limpiando de las peligrosas emanaciones que lo amenazan. La tierra, los mares, el aire, la atmósfera, se están purificando, librándose  de la contaminación. Los animales, peces, habitantes marinos, aves, regresan a sus espacios perdidos por la invasión del hombre. El coronavirus19 está dándonos una gran lección, la de aprender a convivir en armonía con los demás seres vivos que pueblan la tierra y sus espacios.