viernes, 14 de marzo de 2014

Yuleixsy

Noche oscura, se fue la luz eléctrica  en el cerro. La pequeña Yuleixsy de doce años, mece en su cuna y arrulla con suave canto al bebé,  su medio hermano. Hijo de su mamá y su actual marido.
-¡Duérmete niño lindo que si no te duermes vendrá la bruja y te llevará!

En la mesa de noche hay  una vela que alumbra débilmente la habitación. Atraviesa el techo del cuarto una cuerda en el que se ven colgados pañales de tela, pantalones, franelas, faldas, interiores, que se agitan con el viento que penetra en el rancho y proyectan lúgubres sombras sobre la cama, sobre el bebé y sobre Yuleixsy.
La atmósfera es pesada, se respira hediondez combinado con olor a sopa de pescado y cigarro.
El bebé llora, calla, llora cada vez con mayor intensidad. Da la impresión que no va a dejar de llorar nunca pero el cansancio lo vence y rendido se duerme.

Yuleixsy muere de sueño, siente sus ojos pesados, se le cierran solos. Por más que intenta mantener los ojos abiertos, no puede, sus esfuerzos son vanos. Duerme a ratos, cuando despierta canturrea la canción de cuna: ¡Duérmete mi niño! ¡duérmete ya!
Fuera llueve a cántaros, se escuchan ruidos molestos como que revientan cuetes o ¿son disparos? Dentro del rancho oyen los ronquidos del abuelo que duerme en la sala comedor devenida en las noches en habitación de los viejos.  En el otro cuarto duerme la mamá de Yuleixsy. Su marido aún  no ha llegado.  

Yuleixsy tiene órdenes de no dormirse hasta que el niño se duerma primero. La vela está a punto de apagarse. La niña cabecea, los ojos se le cierran. Se adormece y empieza a soñar. 
Se ve en el colegio, la maestra le sonríe y la felicita por sus buenas calificaciones. Esta en el recreo jugando con sus amiguitos, el sol brilla  esplendoroso, escucha el canto de pajaritos, un colibrí agita velozmente sus alas mientras se alimenta del néctar de una sábila. Yuleiksy lo contempla arrobada. Es una niña feliz acariciada por los rayos del sol.

Duérmete mi niño duérmete ya! Apenas se le escucha canturrear, entre sueños a Yuleixsy.
Momentos después sueña hallarse en una finca, es la casa de su papá, La casa es grande señorial. Papá desciende de su caballo, ella se acerca corriendo a saludar a padre. Él la besa con amor en la frente, entran juntos a la casa. De pronto Yuleixsy siente un tremendo manotazo en la cabeza. Despierta y ve con horror que es el marido de su mamá que le grita:
-¡Muchacha bruta! ¡el bebé llorando y tú durmiendo no sirves para nada!
La toma de los brazos, la sacude con fuerza Yuleixsy impávida del terror pide perdón:
-¡No volverá a suceder señor! ¡Lo siento! ¡No me pegue! ¡Ay! no me pegue más!
Yuleixsy sale corriendo hacia el baño se echa agua en la cara. Sacude la cabeza, con ojos asustados, le tiembla el cuerpecito. Sin embargo,  empieza a canturrear.
Duérmete mi niño duérmete ya  que sino la  bruja mala vendrá y nos llevará!
-¡Tráeme al bebé,!- grita la madre.
Mientras la madre da de mamar al bebé, Yuleixsy cierra los ojos y se vuelve a quedar dormida por unos instantes. No le da tiempo de soñar.
Ya es de día. Yuleixsy se baña con la poquita agua que llega al rancho. Se cambia para irse al colegio. Desayuna una arepa untada con margarina y café con leche. Su mamá le grita desde su habitación.
-Ya no vas a ir al colegio. Te necesito aquí para que cuides al bebé.
Yuleixsy implora:
Mamá no, por favor! ¡yo cuidaré a mi hermanito toda la noche! ¡no me quites mi colegio! Mamá.
Afuera el sol caraqueño benigno y luminoso sale para todos con sus dorados rayos, la gente sencilla, baja las escaleras del cerro a tomar el transporte para ir a sus trabajos, al colegio, a sus obligaciones cotidianas. Yuleixsy desciende las escaleras y se encuentra con sus amiguitas. La niña ahora ríe y corre a tomar el jeep  que las llevará a su colegio, es el edén de Yuleixsy.







martes, 4 de marzo de 2014

Un diente de Ajo al día

El Ajo ¿Un remedio casero? ¿Estimulante  sexual?
Cuando recibí la invitación al almuerzo anual  del  Comité de Orquídeas de Caracas, decidí que esta vez sí iría. Había dejado de asistir por muchos años a los  eventos  anuales de la asociación.
¡Qué horror! Pensé cuando llegué…  Habrá gente nueva… creerán que me estoy colando… tal vez ni me reconozcan los miembros antiguos.
Entré al salón, busqué con la mirada  rostros conocidos pero no vi a nadie de  mi época.  Me acerqué a las dos mesas que ya estaban totalmente ocupadas y dirigí un saludo general. Fui a sentarme en una de las sillas de las mesas vacías.

   Ya llegará algún conocido… Pensé. Me estaba sirviendo un refresco cuando siento que alguien habla y me dice si podía ocupar uno de los puestos de la mesa.
    Por supuesto que sí… soy la primera en esta mesa. Respondo.
       No nos conocemos, no la he visto antes en los eventos del Comité de Orquídeas. Me dijo.  
   Es que tengo años que no asisto a los eventos que organizan. Le contesté.
     Yo soy miembro fundador del Comité. Me llamo Liberto Ferri. Se presenta el caballero.
      ¿Es usted miembro fundador?… ¡Uy, que honor… muchos años ah! Encantada de conocerlo… yo      pertenezco al Comité desde 1998 y estoy al día con mis cuotas... por si acaso.  Dije sonreída.
          ¡Ah! Bueno, eres parte desde hace dieciséis años… Todas las orquídeas que ves como centro de mesa  son de mi vivero. He traído más de sesenta orquídeas donadas para la rifa.  Ayer las transportamos  a Caracas desde mi vivero que está en Los Teques.
Y así entablamos una agradable conversación a la que luego se unieron otras personas que se fueron incorporando a nuestra mesa.
En eso, Liberto   dice  ¿Qué edad me echan?
Pues ¡Ohm! Lo miramos bien todas las señoras.
 Liberto es un hombre de más de un metro ochenta, camina erguido, es de tez muy  blanca, vivarachos ojos azules, pelo canoso, de contextura delgada y musculosa, posee un bronceado natural. Este caballero nos estaba desafiando a que adivináramos su edad, y nosotras le tomamos la palabra. Empezamos a especular en voz alta. Para ese momento éramos en esa mesa puras mujeres y  el hijo preadolescente  de una de ellas, y Liberto nuestro nuevo amigo.
Tendrás como unos   74 años. Me aventuro yo en contestar.
Tal vez un poco más… ¿78? Interviene otra señora.
 Pues ya tengo noventa años. Nos contesta sin esperar más, Liberto.
¡¡¡No!!! en serio. Exclamamos todas al unísono.
¿Quieren saber cuál es mi secreto?
¡¡¡Sí!!! Respondemos.
Soy vegetariano desde niño… nunca he comido carne, no fumo, no bebo... bueno sólo  vino, me mantengo activo… trabajo todos los días… ¡yo mismo me encargo de mi vivero!… hago ejercicios… practico natación y  todos los días como un diente de ajo y un cambur (plátano), a eso de las 10:00 am. Nos revela Liberto.


El ajo tiene poderes extraordinarios… Al machacarse el diente de ajo se crea un potente antiséptico. Continúa.
 Si, yo siempre aderezo la comida con bastante ajo. Comento.
Y a partir de allí nuestro amigo  nos dio una cátedra de las propiedades del ajo.
Quedé tan impresionada con el relato de Liberto que me puse a investigar sobre las bondades del ajo. He aquí lo que averigüé.
Se han encontrado en las tumbas egipcias bulbos de ajo al natural. En la del faraón Tutankamón hallaron varios bulbos completos. Ellos estaban convencidos de que el ajo poseía el secreto del vigor físico.  A los obreros que trabajaban en la construcción de las pirámides se les proveía dientes de ajo.
El ajo pertenece a la familia de las liliáceas, es un “lirio”. Se dice que el simple olor del ajo obra maravillas en nuestra salud. El sabio romano Plinio el Viejo detallaba 61 remedios  hechos de ajo para curar enfermedades y dolencias, hemorroides, úlceras pépticas, asma, convulsiones, sarampión, catarro común. Los curanderos indostanos del siglo V recomendaban el ajo para mejorar la voz y el intelecto; los persas medievales, para la buena circulación de la sangre. Los chinos lo utilizaban como sedante. Los médicos militares durante las dos guerras mundiales, utilizaron el zumo de ajo para evitar la septicemia y la gangrena. Esta afirmación fue confirmada cuando un científico ruso descubrió que el jugo de ajo es capaz de matar todas las bacterias de un cultivo en el lapso de tres minutos. El zumo de ajo puede  reducir el nivel de azúcar en la sangre de los diabéticos y atacar espectacularmente al colesterol. El ajo se puede utilizar como insecticida.
Como ama de casa siempre he utilizado el ajo para condimentar las comidas, indistintamente lo compro en polvo, en escamas  o líquido. Pero ahora me estoy inclinando en comprarlo al natural, fresco. Aún no he probado comerme un ajo crudo pero estoy en el proceso mental de lograrlo. Es que uno siempre teme al mal olor del aliento a ajo después de comerlo crudo. En fin, veremos cómo me va.

Impresiona la  reseña de vida del amigo Liberto. Actualmente se está preparando para competir en Agosto 2014, en una Olimpiada deportiva que se celebra cada año y esta vez será en Canadá. Él va  a representar a Venezuela en la competencia de natación en su categoría. 
Dice que la va a ganar porque no hay competidores de su edad. Tiene medalla de oro  nadadores de 80 y 85 años de edad. Aún tiene otros tipos de obstáculos que vencer, los burocráticos. Nos reveló que este régimen de gobierno no favorece a los deportistas. Si no lo apoyan irá por su cuenta. Va por la presea de oro en la categoría deportiva  de nadadores de  90 años ¡Lo logrará!