martes, 4 de marzo de 2014

Un diente de Ajo al día

El Ajo ¿Un remedio casero? ¿Estimulante  sexual?
Cuando recibí la invitación al almuerzo anual  del  Comité de Orquídeas de Caracas, decidí que esta vez sí iría. Había dejado de asistir por muchos años a los  eventos  anuales de la asociación.
¡Qué horror! Pensé cuando llegué…  Habrá gente nueva… creerán que me estoy colando… tal vez ni me reconozcan los miembros antiguos.
Entré al salón, busqué con la mirada  rostros conocidos pero no vi a nadie de  mi época.  Me acerqué a las dos mesas que ya estaban totalmente ocupadas y dirigí un saludo general. Fui a sentarme en una de las sillas de las mesas vacías.

   Ya llegará algún conocido… Pensé. Me estaba sirviendo un refresco cuando siento que alguien habla y me dice si podía ocupar uno de los puestos de la mesa.
    Por supuesto que sí… soy la primera en esta mesa. Respondo.
       No nos conocemos, no la he visto antes en los eventos del Comité de Orquídeas. Me dijo.  
   Es que tengo años que no asisto a los eventos que organizan. Le contesté.
     Yo soy miembro fundador del Comité. Me llamo Liberto Ferri. Se presenta el caballero.
      ¿Es usted miembro fundador?… ¡Uy, que honor… muchos años ah! Encantada de conocerlo… yo      pertenezco al Comité desde 1998 y estoy al día con mis cuotas... por si acaso.  Dije sonreída.
          ¡Ah! Bueno, eres parte desde hace dieciséis años… Todas las orquídeas que ves como centro de mesa  son de mi vivero. He traído más de sesenta orquídeas donadas para la rifa.  Ayer las transportamos  a Caracas desde mi vivero que está en Los Teques.
Y así entablamos una agradable conversación a la que luego se unieron otras personas que se fueron incorporando a nuestra mesa.
En eso, Liberto   dice  ¿Qué edad me echan?
Pues ¡Ohm! Lo miramos bien todas las señoras.
 Liberto es un hombre de más de un metro ochenta, camina erguido, es de tez muy  blanca, vivarachos ojos azules, pelo canoso, de contextura delgada y musculosa, posee un bronceado natural. Este caballero nos estaba desafiando a que adivináramos su edad, y nosotras le tomamos la palabra. Empezamos a especular en voz alta. Para ese momento éramos en esa mesa puras mujeres y  el hijo preadolescente  de una de ellas, y Liberto nuestro nuevo amigo.
Tendrás como unos   74 años. Me aventuro yo en contestar.
Tal vez un poco más… ¿78? Interviene otra señora.
 Pues ya tengo noventa años. Nos contesta sin esperar más, Liberto.
¡¡¡No!!! en serio. Exclamamos todas al unísono.
¿Quieren saber cuál es mi secreto?
¡¡¡Sí!!! Respondemos.
Soy vegetariano desde niño… nunca he comido carne, no fumo, no bebo... bueno sólo  vino, me mantengo activo… trabajo todos los días… ¡yo mismo me encargo de mi vivero!… hago ejercicios… practico natación y  todos los días como un diente de ajo y un cambur (plátano), a eso de las 10:00 am. Nos revela Liberto.


El ajo tiene poderes extraordinarios… Al machacarse el diente de ajo se crea un potente antiséptico. Continúa.
 Si, yo siempre aderezo la comida con bastante ajo. Comento.
Y a partir de allí nuestro amigo  nos dio una cátedra de las propiedades del ajo.
Quedé tan impresionada con el relato de Liberto que me puse a investigar sobre las bondades del ajo. He aquí lo que averigüé.
Se han encontrado en las tumbas egipcias bulbos de ajo al natural. En la del faraón Tutankamón hallaron varios bulbos completos. Ellos estaban convencidos de que el ajo poseía el secreto del vigor físico.  A los obreros que trabajaban en la construcción de las pirámides se les proveía dientes de ajo.
El ajo pertenece a la familia de las liliáceas, es un “lirio”. Se dice que el simple olor del ajo obra maravillas en nuestra salud. El sabio romano Plinio el Viejo detallaba 61 remedios  hechos de ajo para curar enfermedades y dolencias, hemorroides, úlceras pépticas, asma, convulsiones, sarampión, catarro común. Los curanderos indostanos del siglo V recomendaban el ajo para mejorar la voz y el intelecto; los persas medievales, para la buena circulación de la sangre. Los chinos lo utilizaban como sedante. Los médicos militares durante las dos guerras mundiales, utilizaron el zumo de ajo para evitar la septicemia y la gangrena. Esta afirmación fue confirmada cuando un científico ruso descubrió que el jugo de ajo es capaz de matar todas las bacterias de un cultivo en el lapso de tres minutos. El zumo de ajo puede  reducir el nivel de azúcar en la sangre de los diabéticos y atacar espectacularmente al colesterol. El ajo se puede utilizar como insecticida.
Como ama de casa siempre he utilizado el ajo para condimentar las comidas, indistintamente lo compro en polvo, en escamas  o líquido. Pero ahora me estoy inclinando en comprarlo al natural, fresco. Aún no he probado comerme un ajo crudo pero estoy en el proceso mental de lograrlo. Es que uno siempre teme al mal olor del aliento a ajo después de comerlo crudo. En fin, veremos cómo me va.

Impresiona la  reseña de vida del amigo Liberto. Actualmente se está preparando para competir en Agosto 2014, en una Olimpiada deportiva que se celebra cada año y esta vez será en Canadá. Él va  a representar a Venezuela en la competencia de natación en su categoría. 
Dice que la va a ganar porque no hay competidores de su edad. Tiene medalla de oro  nadadores de 80 y 85 años de edad. Aún tiene otros tipos de obstáculos que vencer, los burocráticos. Nos reveló que este régimen de gobierno no favorece a los deportistas. Si no lo apoyan irá por su cuenta. Va por la presea de oro en la categoría deportiva  de nadadores de  90 años ¡Lo logrará!

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