jueves, 4 de noviembre de 2021

El Señor de los Milagros de Pachacamilla y el Turrón de doña Pepa

 El Señor de los Milagros de Pachacamilla y el Turrón de doña Pepa 

De mi  niñez, finales de los 50, año 60 del siglo XX, recuerdo que en el mes de octubre un día por la mañana  recién abriendo los ojos, mamá al despertarnos nos decía a Ada y a mí “hoy terminan sus tareas del colegio temprano, vamos a ir al centro a la procesión del Señor de Los Milagros”. Nosotras brincábamos de la cama de puro júbilo pues iríamos al centro de Lima y comprarían turrón de doña pepa, una especie de torta cuadrada de masa anisada en listones amarillos horneada y bañada con miel, adornada con confites de varios colores en forma de pelotitas, estrellas, corazones, triángulos, algunos duros otros suaves al paladar. Una delicia que sólo consumíamos en el mes de octubre. Los primeros años mi abuelita Matilde nos acompañaba, cinco mujeres de diferentes edades caminaban entre una muchedumbre devota para ver al Cristo crucificado que salía de su Iglesia de las Nazarenas ubicado en el Centro de Lima. A mí me daba miedo ver tantísima gente junta caminando al son de una melodía, acompasados sus pasos por la música religiosa. Al final de la tarde ya oscureciendo nos dirigíamos caminando por el jirón de la Unión a un negocio ubicado dentro de los portales de la plaza San Martín. Allí mi tía Alicia y mamá Inés compraban dos turrones de doña pepa, uno para cada casa. 

Los peruanos estamos llenos de tradiciones ancestrales desde los pre-incas, incas, conquista, virreinato,  colonia, república, de índole civil, religiosa, militar, pueblerina; en todos los campos musical, danza, canto, orquesta, teatro, gastronomía. Honramos a la tierra, al sol con el Inti Raimi, a la luna. En octubre celebramos la festividad del Señor de los Milagros, es el mes morado.

Son festividades que se van  heredando  para perdurar en el tiempo a través de las generaciones. El Señor de los Milagros es muy milagroso. Su fervor data de la época colonial. Cuenta la tradición que en el siglo XVII un esclavo proveniente de Angola, pintó en un templo de Pachacamilla un Cristo crucificado. Al templo acudían a orar los esclavos. Años después, en el 1655 ocurre un terremoto, el templo quedó destruido, pero no se cae la pared donde estaba pintado el Cristo, quedó intacta. Tras un segundo terremoto caen todas las paredes de la construcción menos la pared con el Cristo pintado. Sucedieron otros intentos fallidos de eliminar la pared con el Cristo crucificado, pero ninguno logró derribarla, es así cómo se inició la procesión del Señor de los Milagros. Pasan los años y se construye allí la Iglesia de Las Nazarenas en el centro de Lima. Cada mes de octubre sale el Señor de los Milagros de su templo, en procesión, época en la que lo visitan sus fieles devotos del  Perú y el mundo.

2. ¿Cómo surge la tradición de consumir en el mes de octubre el turrón de doña Pepa?

Turron de doña Pepa
En el siglo XVIII vivía en el pueblo de Cañete al Sur de Lima, 
una dama negra liberta. Enferma visitó Lima para rezar al Cristo de Pachacamilla buscaba ser curada con sus oraciones, promesas, su Fe, su devoción. Además, esta dama, se inspiró en preparar un postre para honrar al Cristo Morado. Don Ricardo Palma en sus Tradiciones Peruanas, cuenta que Lima era una ciudad dulcera, de mieles y exquisiteces. Octubre es el mes en el que los amigos comentamos dónde hemos consentido nuestro paladar con un delicioso turrón de doña Pepa.