viernes, 30 de diciembre de 2016

LA TREGUA DE DIOS



Que os améis unos a  otros; que como yo
os he amado, así también os améis unos a otros.
Juan 13:34

Esta época del año, en la que uno suele meditar sobre los sucesos de su vida, los familiares, del país en que uno vive  y del mundo en general pensé ¡Basta ya!  Ni siquiera en estos días podemos descansar de escuchar tantas malas noticias que nos llegan por todas las vías comunicacionales: Periódicos, radio, televisión,  Tuits, WhatsApp,  Messenger,   etcétera.   ¡No es justo! Y, deseé  una  tregua,  ya que es imposible tenerla para siempre. 

En días pasados leí en una vieja Selecciones del Reader Digest,  que en tiempos de guerra en la Edad Media se dio una tregua en medio del horror del combate. La Iglesia Católica logró imponer una pausa, una interrupción. En francés se llamó: la Tréve de Dieu.
Como no podían dejar de matarse mutuamente, saquearse, espiarse,  por lo menos convinieron hacer un alto en los días de guardar,   los fines de semana y en  días especialmente sagrados como Navidad.
En nuestro tiempo, Sería grandioso despertarse en estos días de Navidad, de Año Nuevo, y saber que ningún ser humano  matará a otro,  no habrán asaltos, ni intrigas, ni robos. Los  estantes de los mercados estarán llenos de comida, para comprar; las farmacias bien abastecidas de medicamentos; la gente tendrá dinero suficiente para cubrir las necesidades propias y  de sus familias;  los hospitales contarán con todos los insumos y equipos necesarios para atender a sus pacientes. Cito estas últimas situaciones porque es el caso particular de Venezuela que padece estas escaseces desde hace unos años y que se ha acentuado aún más últimamente.  De que no  habrán colas de gente para poder, con dignidad, adquirir  cosas para cubrir sus necesidades u obtener algún servicio público o privado, Saber que tampoco habrán  torturas en las cárceles. Que se liberarán a todos los presos políticos  y no habrá corrupción. En general, que los políticos del mundo  no se atacarán mutuamente. Los contratos serán respetados y la palabra empeñada se cumplirá cabalmente. Los seres humanos, todos  se amarán entre si.
Sé perfectamente que todo esto es  una utopía, una ingenuidad.  Sin embargo,  aceptaré una cordial trevé que empiece en la puerta de mi  apartamento, se extienda a la de mi vecino y que él la trasmita a otro y así sucesivamente se extienda a otro y otro hasta que  llegue a todos los confines de la tierra

                                                                                                                                    Dic. 30, 2016.


viernes, 11 de noviembre de 2016

Visita inesperada en el Támesis




El río Támesis y su Noria
A veces las cosas simplemente suceden y resultan tan increíbles que si las hubiéramos siquiera imaginado no hubieran ocurrido. Estaba yo sentada, bien abrigada,  en un banco a orillas del río Támesis, en la zona de aparcaderos de los botes de turistas, a pocos metros del puente que conduce al Palacio de Buckingham. Leía absorta Orgullo y Prejuicio. De pronto se sienta a mi lado una señora elegante,  alta, delgada, de penetrantes ojos grandes, tez muy blanca, bien protegida del viento helado por un grueso abrigo gris  con cuello de visón.  Al  rato me dirige la palabra: Me han invitado a dar  una conferencia sobre las mujeres  y la literatura.
 No sé qué pretenden que les diga  ¿Qué les hable de Jane Austen, Fanny Burney y otras escritoras inglesas?  Eso es tema trillado. ¡No voy a repetir lo que ya saben! 

Empezamos a conversar e intercambiar ideas sobre el tema. 
Precisamente estoy leyendo a Jane Austen. Le dije.  Ella pareció no escucharme pues siguió pensando en voz alta.  Divagando.
¿Qué es lo que necesita una mujer para dedicarse a la literatura? Me preguntó…  Ella no esperaba una respuesta de mi parte. Hablaba consigo misma.
Tower Bridge

El Big Ben - Londres
Será inspiración, tranquilidad, concentración, desaparecer  su teléfono móvil para  que le vengan las ideas sin interrupciones. Le contesté.

¡Ah! Claro, eso se da ya por atribuido; pero  es una consecuencia. Antes de eso ¿qué es lo que una mujer realmente necesita para dedicarse a la intelectualidad? Me respondió.

Hastiada de su interrogatorio. Me paré para irme. Ella enfrascada en sus  elucubraciones, ni cuenta se había dado de que  yo me iba.  Con gesto intempestivo me extendió la  mano  y se presentó:
Me llamo Virginia Woolf, mucho gusto. Me dijo.

La miré sorprendida. Lívida, enmudecí.  ¡Esta mujer es una loca! Pensé.

¡No puede ser! Estamos en el 2016 y Virginia, la escritora, se fue  de este mundo en 1941. Y por su propia decisión además. Sin esperar el tiempo  que Dios le dio. ¿Esto es una  broma? ¡Ah! ¡Ya sé! ¡Cámara escondida, eso es! ¿Dónde está? Le contesté

Ella seguía hablando sola. 

Como no me pareció peligrosa volví a sentarme a su lado. Cerré mi novela y le presté toda mi atención.

Las mujeres siempre han sido pobres desde el origen de los tiempos. Han gozado de menos libertad intelectual que los hombres. Afortunadamente gracias a esas  mujeres anónimas del pasado, estos males están siendo superados.  Levantó la vista y me miró con sus expresivos ojos grandes.

Tienes razón,  a las mujeres nos ha tocado luchar por nuestros espacios a través de los años y seguimos en ello. Vamos a la universidad; decimos lo que pensamos cuando nos da la gana. Aunque aún existen sociedades en este mundo que consideran a la mujer intelectual, moral y físicamente inferiores a los hombres y las tratan como esclavas. Le comenté. 

Por eso es que digo que la mujer para dedicarse a la literatura  necesita ser independiente,  tener una habitación propia y dinero propio.   Es hora de la cena, tengo que irme. Me dijo.

Su conversación me tenía cautivada, como si esperase más de ella. No todos los días se tiene  una oportunidad así. A eso debo, presumo, el que espontáneamente la  invité a cenar.

Bien, espéreme aquí voy a buscar un taxi para que nos lleve a Piccadilly  Circus. Conozco un lugar muy agradable y tranquilo con buena comida donde podemos seguir conversando.  No tardo. Le dije.
Picadilly Circus

Al cabo de unos minutos volví. Miré aquí y allá y Virginia no estaba. Se había parado de la banca para irse a no sé dónde. Me acerco al  viejo que controlaba en el embarcadero la salida y llegada de los botes con pasajeros. Le pregunto:
¿Ha visto a la señora que estaba conversando conmigo hasta hace unos instantes en aquel banco?
No vi a ninguna señora que conversaba con usted. Todo el tiempo usted estuvo sola. Por cierto con una actitud extraña, pues gesticulaba y hablaba como si alguien la estuviera escuchando.
Sí, es que yo estaba hablando con alguien. Le contesté.
¡Ah!Bueno, le diré que no es la primera vez que me lo dicen. A esa banca suelen venir  aparecidos muy encopetados del más allá. Les encanta conversar con personas así como estaba usted, con libros en las manos.







viernes, 4 de noviembre de 2016

Destino Helsinki I





Este lago con figura de hombre me encantó
Mar Báltico con islas de hielo
A las 9:50 am del 25 de Julio 2016, abordamos el avión de Finnair desde el aeropuerto de Madrid hacia Helsinki. 4 horas y 20 minutos de un vuelo tranquilo con ligeras turbulencias. Es una maravilla atravesar de día esa parte de Europa y poder ver desde el cielo las ciudades de diferentes países, y luego divisar el inmenso mar helado con grandes islotes de hielo. En ese instante sabes que estás cerca de Finlandia. Ves muchos  lagos que bañan y embellecen su verde territorio.  Los pasajeros desabordamos el avión. Buscamos nuestra respectiva maleta. Atravesamos el largo pasillo del aeropuerto. Muchos viajeros con distintos destinos hasta que llegamos a la salida.  Allí nos esperarían nuestros compadres anfitriones. Pero no estaban. Los minutos pasaban y ellos no llegaban. Nosotros empezamos a hacernos bromas. Miguel comentó: –Seguro Alfonso se ha escondido a ver qué hacemos.  Le contesté: -Pero tanto tiempo. No creo… y ¡Si se han arrepentido de habernos invitado! ¿Ahora qué hacemos? ¡Ja jajá!
Vista de Helsinki desde el avión
Seguíamos parados como estatuas foráneas mirando aquí y allá. De repente sentí  a alguien a mi espalda que me hablaba en inglés y a la vez quería quitarme la maleta. Una  voz femenina, conocida, me dice en español: -Dale la maleta, es el chofer. Era Aída. Nos abrazamos los cuatro efusivamente. Los compadres nos contaron que los habían llamado unos amigos octogenarios muy apreciados que andaban de crucero por Europa. Almorzaron con ellos en un restaurante de Helsinki  pero que a la hora de llevarlos de regreso a abordar su crucero, sus amigos no recordaban el nombre del barco ni en qué muelle estaba aparcado. Estuvieron dando vueltas y vueltas. Hasta que por fin el amigo recordó el nombre del muelle. Ya podían  ir por nosotros al aeropuerto.  ¡Circunstancias de la vida!
La bahía - Muelle del ferry . Mar Báltico

Helsinki en verano es una fiesta, gente en la calle, a pie, en bicicletas, muchos turistas, calles alegres, árboles, pinos hermosos, cuidados con esmero, sanos. Atraviesas la ciudad, ves a un lado y otro de la pista azules lagos con embarcaciones y sus afanosos dueños muy ocupados en sus botes. La ciudad está a orillas del mar Báltico. Es una delicia despertar en las mañanas, asomarte al balcón, ventana, y ver un frondoso bosque de árboles, pinos, hogar de pajaritos que trinan bulliciosos. Ardillas laboriosas que suben y bajan de los árboles, se paran, te miran, te observan atentas hasta que comprueban  que no representas peligro para ellas; a partir de allí siguen indiferentes a ti, con sus labores cotidianas. ¡Ah! pero allí anda alguien más. Escuchas unas pisadas; están caminando, trotando, agudizas la mirada son vecinos ejercitándose temprano por el bosque.  Piensas,  puedo  vestirme de deportista y salir a correr para luego zambullirme en el lago o mar que está al pié del bosque. Algunos finlandeses lo hacen,  después regresaran a casa para asearse e ir a trabajar. Helsinki tiene uno de los estándares de vida más altos del mundo.  Finlandia posee  más de 100,000 lagos, dicen que son 188,000 para ser exactos.   

 Vista del  lago desde la pista
Pista y lago




Bosque al fondo el mar
Bosque para trotar y mar

Sofía y Aída 
Alfonso y Miguel ¿A dónde van?

domingo, 30 de octubre de 2016

Gregor Samsa en Delicias incas

                                                                                             "Cocina cotidiana peruana"



La ciudad vieja - vista desde la torre
del reloj astronómico - Praga.
En uno de sus paseos solitarios por las calles de Praga, Gregor Samsa se cruzó con una chica que lo impresionó al verla. No, no era Felice, su novia. Él se detuvo en seco. Ella también. Ambos sonrieron manteniéndose la mirada como atraídos  por un imán. Se presentaron.  
  
      Me llamo Gregor Samsa.
        Yo, Josefina, cantante de ópera.
         Josefina voy a cenar  al Inca Köstlichkeiten  (Delicias incas¿vienes conmigo?
          ¡Sí!  Voy contigo.
     ¿Has probado la gastronomía peruana?
      ¡Claro que sí! Cuando canté en Lima  almorcé en el restaurante Cordano ¡Una delicia!
           Los sabores de Perú reaniman mi espíritu, me sacan de mi apatía y afecciones. A veces  me veo como un topo gigante… ¿Puedes creerlo? Comentó Samsa.


Tras caminar a paso lento por la  Ciudad Vieja, al atardecer, cerca del reloj astronómico, entraron en el restaurante. 


Pidieron de aperitivo, dos Pisco Sour; plato de entrada: Ceviche de pescado; plato principal: Lomo saltado, y de postre: Crema volteada. Era un local muy agradable, informal y con precios asequibles. La iluminación era tenue, en cada mesa había una vela encendida, se escuchaba música suave: El cóndor pasa.  Mantuvieron una grata conversación, la típica entre dos personas en su primera cita (si es que a ese encuentro casual se le pudiera llamar cita). Bebieron dos Pisco sour más. Emocionados, eufóricos, se confesaron entre sí a la luz de una vela y  del mágico sonido de una quena.

Ceviche de pescado
Esa noche Gregor por primera vez fue realmente feliz. Salió de su ensimismamiento. Todo ocurrió natural. Se confortaron en cuerpo y espíritu.  Sucedió como un sueño. Han pasado los años y sin embargo, se recuerdan uno al otro cada vez que beben un Pisco sour o escuchan El cóndor pasa. Nunca más se volvieron a ver. 
Casa de Franz Kafka
Lomo saltado
Pisco Sour
Crema volteada

martes, 25 de octubre de 2016

Bridget cocinera


Bridget anda muy feliz, de compras por el mercado. Mark Darcy le ha dicho que “ella le gusta tal  cómo ella es”. Mark, abogado, acaba de conseguirle una primicia periodística sobre un caso de Derechos Humanos, que la ha convertido en una leyenda del periodismo y lumbrera de la TV. Además, Jones sospecha que también es una lumbrera de la cocina.  Va a preparar una cena para celebrar su éxito noticioso y su cumpleaños número 33. Vendrán sus amigos.

El menú será:     
Crema de Apio y puerro (fácil y barato); de entrada. 
Lomo de atún a la plancha sobre una crema de tomates Cherry confitado con ajo, acompañado con puré de papas;  plato principal.
Confit de naranjas con Grand Marnier y Crema Inglesa, de postre.

¡Será maravilloso que me reconozcan  como una brillante e innata cocinera! Se dice  a sí misma.

Bridget, lee su recetario: Amarre el  apio y el puerro con una cuerda para darle el sabor.

¡Una cuerda!… ¿dónde hay  una cuerda?… ¡Ah! Aquí tengo un cordel…  pero es azul. No importa, servirá. Amarra el apio y el puerro con la cuerda. Los echa a la olla con agua. La pone a cocinar.

Lee  su recetario: rebane las naranjas y ralle la cáscara. ¡Humm! Parece fácil  pero no lo es

-          Busca el atún: ¿Dónde carajo está el atún?

Tocan la puerta. Es Mark: Vine a felicitar a la cara de las noticias actuales. Le enseña el titular de un periódico: “Kafir en libertad cuenta todo a Bridget Jones”. Pero… veo que he llegado en mal momento.
Bridget se ha salpicado encima todo el batido de la procesadora de alimentos que ensambló mal. Jones va a bañarse mientras Mark vigila la sopa que está cocinándose.

    Bridget vuelve a la cocina  ¿Cómo está la sopa?... ¡Oh! ... ¡Es azul!  
   
   Mark: Me gusta la comida azul… está riquísima. Le contesta con dulzura.

  ¿Habrá sido el cordel?… ¿Qué va a ser de esta cena? No van a querer probarla siquiera. Opina Bridget.

      Mark: Bueno… Tendrán sopa azul para empezar; atún con salsa de alcaparras algo verde y coagulada de segundo plato; de postre budín de naranjas con crema inglesa y licor... ¿Tienes huevos? Le pregunta a Bridget.

         ¡Sí! Contesta ella.
     
    Haré  una tortilla con salsa alcaparrada. Le dice Mark y se pone a batir los huevos.

Llegan sus encantadores amigos: ¡Feliz cumpleaños  Bridget… estás en todos los periódicos!..  ¡lograste la primicia del caso más sonado del país!  Ya sentados todos a la mesa celebran la sopa azul. Preguntan ¿cómo la hiciste?…  por más que piensan no imaginan un vegetal azul… ¡pero tiene rico sabor! Opinan entre  pícaras sonrisas.

lunes, 8 de febrero de 2016

Perù -Trujillo: Museo (Museum) Chan Chan





Jorge, Liliana, Lucho y Silvia a la entrada
del Museo Chan Chan en Trujillo - Perù.

Jorge Morales y Liliana Caballero, 
entrañables amigos. Nuestros anfitriones en Trujillo

Las Antiguas culturas del Perú (Pre-Incas).-  El peruano, puede envanecerse  con razón de residir en un país extraordinario. Pocas regiones en el mundo abarcan tales contrastes, desde el nivel del mar hasta las màs altas regiones habitables; desde desiertos totalmente áridos, hasta las selvas tropicales más lujuriantes; desde regiones invariablemente calurosas hasta zonas en las que el hielo y la nieve son eternos. Y probablemente en ningún otro lugar  en el mundo pueden darse transiciones semejantes en tan breve espacio. Mientras que las grandes civilizaciones antiguas del Viejo Mundo se desarrollaron en regiones de altitud y clima relativamente homogéneos, el pueblo peruano tuvo que enfrentarse con la variedad  más grande inimaginable, y es indudable que este contraste climático contribuyó en gran parte a estimular el desarrollo de la civilizaciòn peruana.
La ciudad, the city of Moche. Trujillo.

La cultura Mochica y la Chimú.- 
En el valle de Moche se desarrollaron principalmente dos culturas: Mochica y Chimú, en el Departamento de Trujillo, Perú. 


Moche 300 a.C. 400 d.C.
The human groups arrived to the peruvian coast approximately 11,000 years ago. Black then the sea level was less deep and farther away from today's shore; it rained regularly and there were more and abundant running creeks that  are dry today. For those reasons there were more flora and fauna. The human groups lived near the water sources in very simple houses; women gather food, and men hunted animals in land, in rivers and in the sea. Some of the sites population on the valley of Moche 11,000 B.C.  Were located in what we know today as La Cumbre, Quirihuac and Quebrada Santo Domingo.
Moche medio 
Ceràmicas de un naturalismo extraordinario
Ceramic pieces of  an extraordinary naturalism
                                                 
Los primeros hombres llegaron a la Costa hace once mil años. El mar estuvo menos profundo y retirado.  Llovìa regularmente  y había agua en las quebradas, ahora secas. Por eso hubo más flora y fauna. Los grupos humanos se ubicaban cerca de las fuentes de agua, en viviendas muy sencillas. Las mujeres recogían alimentos, tejían y los hombres cazaban animales en la tierra, los rìos y el mar.  En el valle de Moche, la Cumbre, Quirihuac y Quebrada Santo Domingo, son algunos de los sitios ocupados hace 11,000 años antes de Cristo.

Perìodo Gallinazo 500 a.C. 400 d.C.

lunes, 11 de enero de 2016

Recuerdos de Cienenguilla



Los  recuerdos son buenos para el corazón...
A  los compadres: Charo, Lolo, Lucho.

I
¡Ring, ring, ring, ring! - ¡Aló!  Contestó el teléfono, Sofía.
-¡Hola!  Te habla,  Aída.
-Sí reconocí tu  voz ¡Hola! ¿Tú llamándome un sábado; el día que almuerzan con el “padrino”?, contestó Sofía.
-Es que quiero preguntarte  ¿Tienes algún plan para la noche de Año Nuevo?, respondió Aída.
- Nada especial, lo pasaré aquí en casa con mi familia, dijo Sofía.
-¡Ah! Te voy a pasar para que hables por teléfono y conozcas al “padrino”, agregó Aída.
-¿Y eso?  ¿para qué; no me contaste que tenía  novia y que se iba a casar? Contestó Sofía.
-No, después te explico.  Habla con él.  Respondió Aída.
-Ok. ¡Pero esto, está raro! Antes no querías presentarme al ‘padrino’ y ahora sí. ¿Te acuerdas? Cuando el “padrino” vio las fotos de tu matrimonio con tus amigas y te preguntó ¿quién es esta chica? Y esa era yo. Te dije, preséntamelo, pues. Y me contestaste.  No, tiene novia.  Recordó Sofía.
-¡Ja, ja, ja! Es que en esa oportunidad tanto tú, como él  tenían pareja.  Ahora ambos están  libres.  No hay nada de extraño. Te lo paso para que hables con él, se llama Miguel, dijo  Aída.
-¡Hola pata! Dijo Miguel.
-¡Hola! “padrino”  ¿Qué tal?  ¡Encantada de conocerte por teléfono!, respondió Sofía.
-¡Yo, ya te conozco por foto, las del matrimonio de los Salvatierra.  Ellos van a hacer una reunión  de Año Nuevo en Cieneguilla ¿Quieres ir conmigo?, dijo  Miguel.
-Bueno, sí. Puede ser.  Pero primero hay que conocernos personalmente ¿no crees?, le respondió Sofía.
- Mañana a eso de las 7 pm., paso por tu casa ¿Te parece? Contestó Miguel.
-Sí, está bien.  Anota la dirección y mi teléfono. ¿Listo?  Me pasas  a Aída, por favor. Dijo Sofía.
-Está bien.  Sofía.  Nos vemos mañana en tu casa. ¡Chau! Se despidió Miguel.
-Aída,  el “padrino” me dijo ‘hola pata’ ¿Cómo se le ocurre? ¡Yo soy de la Católica!  Y no soy una ‘pata’, le comentó Sofía a Aída.
-¡Ja,ja,ja! No le hagas caso.  Él es de la Agraria.   Es bien ¡buena gente!, respondió Aída.
-¡Ah! ¿¡Bien buena gente!? ¿No?  ¡O sea, es feo!  Pero bueno,  okey, siquiera  me gustó su voz por teléfono,  dijo Sofía.
-Mañana lo conocerás y verás.  ¡Chau!, se despidió Aída.

II
A las siete p.m., en punto,  del día siguiente, Miguel tocó el timbre de la casa de Sofía. María, como era su costumbre, salió presurosa a abrir la puerta  de servicio.  Al ver que era un joven al que no había visto antes. Le dijo: Espéreme un momentito joven, y se fue directo a abrir la puerta principal.
María,  era una persona muy intuitiva, si alguien no le simpatizaba, de la puerta no pasaba. Sin embargo, por una extraña razón hizo entrar a Miguel hasta la sala sin someterlo antes a un somero interrogatorio, como siempre hacía.

Miguel, a la sazón  de 26 años, alto, delgado, moreno, pelo negro, bien peinado, de ojos negros y pestañas curvas, usaba lentes correctores desde pequeño. Vestía impecable con pantalón negro de gabardina, camisa beige, encima llevaba puesto un suéter rojo de cachemira, manga larga y cuello en V.  Parecía recién salido de la ducha. Olía a la colonia francesa Savage para hombres. Su hobby era resolver los crucigramas que publicaban en el diario “El Comercio” y la revista “Caretas”. Acababa de terminar un Máster en Esan en administración de empresas y era ingeniero de profesión.  ¿Todo un nerd?
-¿Una imagen vale más que mil palabras? ¡Sí, esta vez! A Sofía le gustó Miguel al primer golpe de vista.  Al verlo sintió un  estremecimiento.  Una especie de corrientazo en  sus pezones. Y pensó: ¡Ya estoy lista!  ¡Me fregué!¡Este tipo me atrae! 
– ¡Hola Miguel, encantada de conocerte! Le dijo, mientras le sonreía y estrechaba la mano extendida de Miguel.
-Lo mismo digo -Contestó Miguel esbozando una amplia sonrisa. Mientras pensaba: ¡Qué rica está!  ¡Me gusta más en persona que en la foto del matrimonio de los Salvatierra!  En la que Aída esta retratada rodeada de todas sus amigas.
Miguel esa noche estuvo simpatiquísimo, permaneció largo rato en casa de Sofía, departió con toda  la familia y les trasmitió su carisma, ese atractivo especial innato en algunas personas.  El papá de Sofía hizo algo que a su hija no le gustó nada.  Le invitó a Miguel a que compartiera con él una cerveza Pilsen bien fría.  Algo que nunca antes había hecho con ningún otro amigo de sus hijas.
Esa noche, Miguel aprovechó para invitar  a Sofía a su casa, pues en dos días cumplía años y tendría una reunión con sus amigos. Sofía le agradeció la invitación pero no le prometió ir, y,  no fue.  Lo saludó por teléfono.  Quedaron en que él pasaría por ella el 31 en la tarde para ir juntos a Cieneguilla  a la reunión de Año Nuevo de los Salvatierra.

 III
Miguel y Sofía llegaron  a Cieneguilla casi al anochecer. Inmensa y brillante se veía la luna en plenilunio, parecía más cercana a la tierra. El cielo estaba despejado, adornado por  miles de estrellas, Un viento frío que le ponía a uno la carne de gallina, cubría la comarca. La casa decorada con adornos y luces navideñas. El árbol de pino natural invadía con su aroma toda la estancia dándole un ambiente navideño y acogedor. Toda la familia de los Salvatierra: padres, suegros, hermanas, cuñados, tíos, primos, sobrinos, estaban reunidos allí disfrutando de bebidas espirituosas, del típico chocolate cuzqueño de taza, sándwiches, tortas, nueces, pasas, pecanas y variedad de delicias dulces y saladas típicas de las fiestas decembrinas. El pavo relleno se horneaba en la cocina para la cena de medianoche, estaba anunciándose desde ya con su provocativo olor  que estimulaba el paladar de los comensales.
Aída,  con la bebé Micaela en sus brazos, salió a darles el encuentro  a Sofía y Miguel. –Los estábamos esperando desde hace rato, les dijo, al tiempo que  saludaba a cada uno con un beso.
Alfonso abrió la puerta de la estancia para que entraran con el carro y, les dijo: Ya íbamos a salir a buscarlos. Tardaron en llegar.  Y en son de broma agregó: O se perdieron deliberadamente ¡Ja, ja,ja!
Alfonso y Miguel amigos del colegio, desde el kínder. Siempre juntos como hermanos, aunque sus personalidades eran muy distintas. Alfonso era inquieto, travieso, dicharachero y pendiente de las circunstancias cotidianas para sacar algo divertido, una travesura, una picardía. En cambio, Miguel era más bien tranquilo, pensativo, precavido, sin dejar de ser algo travieso pues bien que secundaba a Alfonso en sus inventivas. Con el tiempo cada uno tomo su propio rumbo. Universidades y profesiones disimiles.  Aún así, siempre permanecieron uno pendiente del otro, aún a la distancia.  Cuando Alfonso conoció a Aída, el primero que lo supo fue Miguel: ”Conocí a una hembrita que está bien buena. Estoy enamorado”. Y le dijo, ¡Pucha hermano! Esta hembrita me atrae, me gusta escuchar su risa burlona, me provoca acariciarle su cabellera que le llega hasta la cintura.  Sus ojos marrones de mirada burlona me ponen nervioso.  Es cachetoncita, me tiene loco, hermano.  ¡Mañana mismo me le declaro!  Todos los días la busco en su casa para irnos a la universidad y en la tarde la llevo devuelta a su casa. Ella está igual de ansiosa, esperando que me le declare. ¡Lo sé!  ¡Ya no aguantamos más, ni ella ni yo!
 -Una vecina de Aída los había presentadoestudiaban ambos en la PUC pero nunca se habían visto antes.   Aída vivía lejos y Alfonso se ofreció a ir a  buscarla a  su casa todos los días para llevarla a la universidad.   Aída aceptó sin pensarlo dos veces… ¡Sí, gracias! Las vibras amorosas surgieron de inmediato. Los compañeros les hacían bromas, ellos trataban de disimular  su idilio para evitar las chanzas. Pero era inútil. No  les quedó más remedio que hacerlo público. Ese año formalizaron su compromiso. Estaban enamorados y sentían el deseo de estar juntos todo el tiempo ¡pasión, amor y embriaguez! Todo en una sola molécula.

Las amigas de Aída fueron las primeras en enterarse de que pronto ese amor llegaría al altar. – Aída comentó un día – Alfonso va a pedir mi mano.  Sus amigas se alegraron ¡Era la primera que se casaría del grupo!, y  aún, cuando la fecha no estaba establecida hacían planes para la despedida de soltera. -El matrimonio sería al finalizar ese año universitario. Transcurrió el invierno, la primavera. Se  casaron finalmente durante el verano. Primero fue la boda civil y luego el matrimonio religioso.  Miguel fue testigo de Alfonso en el eclesiástico.
A nadie le extraño que Alfonso escogiera  a Miguel para que fuera el padrino de bautizo de su primera hija.  Y a partir de esa fecha, toda la familia Salvatierra  llamó  a Miguel “el padrino”.  

IV
A Cieneguilla llegaban los invitados. Se formó un simpático grupo. Conversaban, brindaban con vino, champagne, refrescos, jugos. Abundaban los buenos deseos, augurios, se contaban  sus   planes, proyectos para el año que se avecinaba. La música  se oía a todo volumen. Habían colocado el estéreo en el gazebo del jardín convertido en una pista de baile. El  Año Nuevo lo recibieron reventando cuetes, luces de bengala,  cuetones. Esa noche hubo abundante comida, bebida, y, bailaron hasta el amanecer, otros salían a pasear  por el jardín, volvían a acercarse a la casa. Al fin, algunos se adormilaron, los niños se fueron a dormir. Miguel y Sofía tuvieron tiempo para compartir y conocerse un poco más.

– ¿Te sirvo una copa de vino o prefieres otra cosa?  Le dijo Miguel. 
– Si, vino  está bien, gracias. Le contestó Sofía, al tiempo que cruzaba sus largas piernas.
Le sirvió la copa de vino, brindaron,  Miguel comentó – ¿Cómo es que no te  conocí antes? Ambos fuimos oferentes de la despedida de solteros de los Salvatierra, además estuvimos en la fiesta y luego en el matrimonio.  ¿Y nunca nos vimos?
-Sí, es cierto.- Sofía carraspeó y afirmó-: Creo que ambos teníamos otra relación ¿Será por eso?  Aunque yo siempre fui sola a las fiestas que mencionas.
-Y yo, también, afirmó Miguel.  Y además, yo siempre, todas las semanas, voy a casa de los Salvatierra en Javier Prado y nunca hemos coincidido.  ¡Cosas del destino! ¿Será que éste es nuestro momento?  ¡Tenemos que recuperar el tiempo perdido!
-¿A qué te refieres? le contestó Sofía, mirándolo con fijeza. Aunque sabía exactamente a qué se refería.
-¡Vaya por aquí andan!, dijo Alfonso, se acercaba a ellos con una botella de vino en la mano.
- ¡Los estábamos buscando! Reafirmó Aída.
- Miguel y Sofía sorprendidos, apartaron la mirada uno del otro, sonrieron y turbados por la presencia de los Salvatierra bebieron un trago de sus respectivas copas. 
Alfonso, al percatarse del súbito azoramiento de Miguel, intervino. -Dime de ¿qué hablaban para oponerme? ¡jajaja! ¿qué están tramando?
Miguel, sonreía, no disimulaba su entusiasmo, Sofía en cambio, no dejaba adivinar sus sentimientos. Alfonso se atrevió a echarles bromas.  Sofía sonreía discretamente, pensó – Algo deben haber hablado estos dos- refiriéndose a Alfonso y Miguel.
La noche era fría. El rocío impregnaba el jardín, las rosas y buganvilias, noche de luna llena, nítida inmensa  esfera que alumbraba toda Cieneguilla. Aída, Alfonso, Miguel y Sofía conversaron los cuatro toda la noche, reían, festejaban, bromeaban. Apenas había nadie. Todo en silencio, podían oír únicamente sus voces.
-Miguel comentó alzando la mirada hacia el cielo –Cieneguilla es un escenario magnífico para recibir el Año Nuevo y qué mejor que con ustedes, Alfonso, Aída  y Sofía.
-¡Tienes razón!- Le contestó Alfonso tomando a Aída del brazo mientras caminaban hacia la casa ya para irse a dormir.
- Miguel hizo lo propio con Sofía, le encantó la cercanía de ella, el aroma de su perfume. Ligero, floral, embriagador. Se sentía muy atraído por ella. Del mismo modo que se había sentido cuando la vio por primera vez en la foto del matrimonio de Aída y Alfonso y luego la noche que la visitó en su casa, pero esta noche esa sensación fue más intensa, mucho más fuerte. Caminaron juntos en silencio por unos segundos hasta que Miguel le dijo: -Creo que ésta es la habitación que te toca compartir con las primas de Aída.
-Sí, le contestó Sofía: Bueno Miguel, nos vemos dentro de un rato, que descanses.

Ese Primero de Enero, Miguel y Sofía se despidieron de los Salvatierra.  Miguel llevaría a Sofía  a su casa. Al llegar a Lima a eso de las 2 de la tarde, Miguel no dejó que ella   se bajase del carro, pasó el seguro a las puertas y le dijo: -Si quieres bajarte,  primero tienes que darme un beso.
 Ella le contestó: ¿Estás loco? Recién nos hemos conocido. 
-Él respondió, -no importa… ¡sé que  me voy a casar contigo!  ¡me casaría contigo mañana mismo! 
-¿Qué?  ¡estás ‘re loco’! Le contestó Sofía – ¡Tú no me conoces lo suficiente, no sabes  cómo soy!  ¡Ni yo sé, cómo eres tú!
- Miguel parecía que no la escuchaba.  Se fue acercando a ella y la besó.
- Sofía se dejó besar.
- Se despidieron y esa misma tarde se volvieron a ver para ir a ver 'Annie Hall' en el cine Pacífico de Miraflores.

FIN