martes, 28 de mayo de 2013

Un marido enamorado. Versión I

Estaba en el campamento del Salto Ángel,  acostada boca arriba retozando en la aromática grama acolchada, húmeda, miraba el cielo azul, esplendoroso. Sonreía consigo misma, ensimismada en pensamientos agradables; se  sentía transportada al mismísimo cielo por una ternura que provenía de las profundidades de la madre  tierra que la acariciaba con dulzura… -tengo que disfrutar estos instantes únicos-… Se decía a mí misma  -¡yo, con yo!  Muy poca gente viene por estos lugares en medio de la selva pemona… no saben lo que se pierden.  

De pronto sintió unos pasos cercanos que la apartaban de un hermoso letargo. Abrió los ojos, miró por todos lados, y no había nadie. Pensó…  ¿será que me pareció sentir una presencia?.. O es una gallina, o un pollo de esas que crían los pemones para alimentar a los turistas. Volvió a recostarse; entrecerró los ojos nuevamente para seguir disfrutando de ese éxtasis,  de  paz interior… de repente, crujieron las ramas de los árboles. Volvió a sentir esta vez...  unos pasos humanos.
Abrió los ojos sin moverse… de nuevo un crujido de ramas. Se sentó tratando de mantenerse serena, pues se asustó. Miró a su alrededor y no había nadie. Se incorporó y vió que se acercaba un muchacho turista que conoció en el Puerto de embarque de Ucaima. Tenía el rostro afligido. Algo le preocupaba.

La miró fijamente y le dijo: -La estuve buscando en el campamento y como no la encontré pensé que podría estar aquí… ¿Recuerda que nos  comentó, a Elisa y a mí, cuando estábamos navegando en la curiara que en algún momento se vendría a este lugar a ‘un encuentro consigo misma’?

-Si lo recuerdo. Más o menos eso es lo que estoy tratando de hacer. Comunicarme con mi Yo. Le respondió.

- De repente balbucea, y le dice: Siento interrumpirla en su meditación, pero es que creo que puedo hablar con usted sobre algo que me tiene muy angustiado. Como abogada que es, tal vez me pueda ayudar.

-Dígame qué le preocupa Reinaldo… estamos solos ¡lo que tú me digas… aquí se queda! Y ojalá pueda serte útil. Habla con confianza.

Salto Ángel  foto tomada desde la avioneta
Quiero a mi esposa más que nada en el mundo! Llevamos cinco años casados. No tenemos hijos, porque no los hemos buscado aún… Sé que Elisa también me quiere. Ella es buena esposa. Pero atraviesa por épocas un tanto extrañas… En cierta forma esas circunstancias son las que me indujeron a realizar este viaje.

- Dejo que se desahogue, sin interrumpirlo.

- Elisa atraviesa por épocas en que adquiere otra personalidad,  como si fuera otra persona. Cambia su actitud hacia mí. – Me evita, parece ausente, no me habla, ni me mira a los ojos cuando le hablo, no me contesta. Frunce el ceño.  Se aparta, habla sola bajito.

-¿Será que está enferma?  – ¿Ha pensado en llevarla a un psiquiatra? Piensa.  

- La última vez, la seguí hasta nuestro dormitorio y la observé a través de una rendija de la puerta. Se había arrodillado, lloraba desconsoladamente y se frotaba las manos, se tocaba las mejillas,  la cabellera. Sacó un cofre de su closet y de allí un pañuelo blanco, se lo pasaba por la cara, como acariciándose y lo besaba con vehemencia… Nunca le he visto esa entrega hacia mí, ni siquiera en nuestra noche de bodas... Creo que me engaña... que tiene un amante al que ama más que a mí.  Y sin más… ¡estalló en sollozos! se desfogó a gritos en pleno bosque. Como un niño.

- Tomé su mano y lo abracé para tranquilizarlo. Así permanecimos, sentados en la grama,  unos momentos hasta que él se fue apaciguando.

- Entonces le hablé a Reinaldo y le recomendé que fuera sincero con su esposa. Ella lo entendería. Que le comentara de su dolor a causa de su comportamiento. Seguro que juntos encontrarían la solución.  Cualquier cosa podían contar conmigo.

Él se fue serenando. Nos quedamos un rato conversando en medio de la soledad de ese bosque virginal. Su mirada era de gratitud, como si lo hubiera liberado de una fuerte opresión, me dio un fuerte apretón de manos y nos incorporamos para regresar al campamento charlando de cosas de la vida, de recuerdos, del pasado, del futuro, cruzamos el sendero de árboles y plantas silvestres. Se había recuperado. Se lo entregué a Elisa ‘livianito’.

- Al día siguiente  el grupo de turistas subimos a la montaña que esta frente al Salto Ángel, disfrutamos de esa delicia de permanecer mojados, embarrados de lodo por todo el día. Escalamos  la montaña a la par que aguantábamos la copiosa  lluvia y el sol inclemente... Al regreso nuestro guía pemón nos llevó por la ruta de los rápidos. Una aventura total con un final feliz.

fin

... 
























                

jueves, 23 de mayo de 2013

Dalí ¿erótico... pornográfico?



"El payaso no soy yo, sino esa sociedad monstruosamente cínica, ignorante e infantil, que  juega el juego de la seriedad para ocultar subrepticiamente su locura; puesto que yo-no me canso de repetirlo- yo no estoy loco."  Dalí.
 Dalí es un fenómeno de su época,  de una curiosidad científica insaciable. "Medio ángel, medio bestia" lo llamaron.  Dalí estuvo durante toda su vida y en toda su obra obsesionado tanto por lo sexual  y  por la incansable búsqueda de lo absoluto: "cuando vi por vez primera la axila depilada de una mujer, estaba buscando el cielo; cuando removí con mi muleta la masa putrefacta y hormigueante de mi erizo reventado, estaba buscando el cielo... Hasta este momento todavía no he encontrado la fe y creo que moriré sin el cielo."  
  Descharnes y Néret  comentan en su libro, Dalí... ¿No confiesa acaso el mismo Dalí que profundiza su misticismo por medio del delirio erótico?  Cada día resulta más acertada su frase "El erotismo es un camino real del alma de Dios", y su museo lo demuestra. En su libro "Las metamorfosis eróticas", presenta una selección de dibujos ejecutados entre 1940 y 1968. Dalí ofrece su definición de erotismo y pornografía: "Probablemente, y tal vez seguramente, la diferencia más grande entre el erotismo y la pornografía consiste en que el erotismo es divino y trae suerte, mientras que la pornografía es infrahumana y trae mala suerte. Los romanos lo sabían, puesto que su lengua da a la palabra "obsceno" el significado de mal augurio. El erotismo está del lado de los que llevan corbata, de los ricos. ¡Con él están los dioses y las águilas! El pornógrafo por su lado, es pobre no lleva corbata, y su miserable destino es comparable al de las tortugas, que tarde o temprano serán aplastadas. El pornógrafo, con su cara de tortuga, prematuramente envejecida, tullido obsceno, calvete impúdico y libidinoso, ofrece en las esquinas sus puercas tarjetas postales con esa pequeña pata de tortuga que apenas se atreve a sacar de su chaqueta cubierta de una caparazón de mugre. Por el contrario Eros, dios del amor, se mantiene erguido y levanta los brazos al cielo para enarbolar su corbata microgamética, carcaj que lleva colgado de su cuello incorruptible de alabastro. Ese carcaj quelónico y anti quelónico, con sus dardos espermáticos, es el atributo místico más glorioso e imperial del ángel del águila de todas las religiones que aplastan las mugrientas tortugas. Ellos  son los Ganimedes anti-consoladores."
-Y, yo, Silvia, digo.., pero Dalí... ¿porqué te metiste con los serenos, sabios y longevos quelonios?
Dibujo de las metamorfosis eróticas. Uno de los colmos de la fantasía de Dalí.  Década 1960.
Dibujo de Dalí y su aplicación paranoico-crítico al erotismo. Década de los sesenta.
Dalí desnudo, en contemplación ante cinco cuerpos metamorfoseados en corpúsculos, en los que aparece repentinamente la Leda de Leonardo cromosomatizada por el rostro de Gala, 1954.
Joven virgen auto-sodomizada por los cuernos de su propia castidad, 1954.
pinta cuernos de rinoceronte de múltiples maneras. Dice: Castidad "una condición esencial de la vida espiritual".
¿Recuerdan "Muchacha en la ventana"? (1925) su modelo, Ana María, su hermana . Ellos se enemistaron.  "Joven virgen ..." es casi la misma posición de la modelo de "Muchacha en la ventana "¿Es que en ambas, pintó a su hermana?
¿Las mujeres son de plástico como en el  Teatro Museo Dalí o de carne y hueso como en el Hotel Meurice en 1973? Lo segundo es... Aunque con Dalí nunca se sabe.
Mezcla de un racimo de desnudos con la foto de un gato. 1977.
Los vinos de Gala y el divino. Dalí disfrutó mucho abriendo cajones en un cuadro académico. 1977.
José Ignacio carga su Dalí. La obra pictórica, Tomos I y II, de 
Robert Descharnes & Gilles Néret. Taschen. Figueres 2009.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Dalí ¡jugando a ser un genio se llega a serlo!

"Cada mañana cuando despierto, siento una 
enorme dicha: la dicha de ser Salvador Dalí"                  

La genialidad del pintor, escultor, grabador, escenógrafo, escritor, Salvador Jacinto Felipe Dalí Domenech,  Marqués de Dalí y Púbol, hizo que mi hijo José Ignacio y yo, aprovechando que estábamos en Barcelona, fuéramos  al  pueblo de Figueres en Cataluña - España, donde nació Dalí el 11 de Mayo de 1904, dónde vivió y dónde murió el 23 de Enero de 1989. ¿Cómo entender a Dali? Hay que descifrar la fascinante personalidad de  Dalí  ¿era un narcisista, un megalómano? Sus críticos  toman estas características del artista como  un intento de atraer hacia sí la atención pública -¡y vaya que lo logró!-. Y así,  un día del mes de Septiembre de 2009, J.I. y yo,  nos levantamos muy temprano, tomamos el tren  y nos fuimos a Figueras,  en catalán y, Figueres oficialmente.

Teatro Museo Dalí - Figueres.
El pueblo esta ubicado en el extremo noreste de Cataluña, cerca de la frontera con Francia, su clima muy agradable en esa época. Es un pueblo con alrededor de 45000 habitantes muy simpático y bonito.  Al llegar desayunamos en una cafetería frente a la plaza, había bastante gente, unos cómodamente instalados leían el periódico, otros conversaban saboreando una tasa de rico chocolate caliente o café acompañado de bocadillos o churros deliciosos como los que yo pedí. En ese acogedor ambiente desayunamos y luego emprendimos a pie el camino  hacia el  Museo. Una vez que estás en Figueres puedes entender porqué Dalí siempre volvió a su terruño, a sus paisajes marinos, a su comarca. El Teatro-Museo Dalí, dicen unos, que es el mayor lugar surrealista del mundo, se construyó sobre los restos del antiguo teatro de Figueres. El propio Dalí colaboró  con los arquitectos en la dirección  de  las obras y su decoración, en cada espacio encuentras una escultura, un mueble, una pintura, un decorado,  un detalle que conforman una obra de arte producto de la imaginación, de las extravagancias de Dalí.  El museo se  inauguró en 1974. Dalí está enterrado bajo la gran hermosa cúpula del museo. El edificio del teatro- museo es en sí mismo, una obra de arte lleno de simbolismos. Los colores de las paredes externas del edificio pintados en rojo ladrillo y amarillo como los colores de Cataluña. Los huevos que coronan el techo simbolizan para Dalí la vida, lo conecta con la vida intrauterina. Símbolo recurrente en las obras de Dalí.

Sala en el interior del museo
Retrato de  Pablo Picasso en el siglo XXI. 1947.
La sala Mae West, parece que Dalí la pintó a partir de una foto de un periódico. Recrea un ambiente de un apartamento surrealista  en el que los ojos son paisajes iguales, las fosas nasales chimeneas,  la boca un sillón. El pelo es una cortina a la entrada de la estancia. la pared es roja. Dicen que Dalí gustaba del desenfado de la provocativa e irreverente actriz estadounidense Mae West, y de sus ocurrentes frases como esta  ¿para qué casarse y hacer sufrir a un hombre cuando se puede hacer felices a muchos?

Sala: Habitación Mae West.  1934-1935

El Cadillac lluvioso  en el patio principal, de las butacas, dentro del museo. Fue un regalo de Dalí para Gala. 
Encima del cadillac colocó una escultura. 
J.I. curioseando el interior del cadillac ubicado en el patio central.






En la ruta al Museo Dalí en Figueres.

José Ignacio salió con un regalo del museo de Dalí, estando allí nos llamó por teléfono mi hijo Luis Miguel desde Madrid, le contamos que estábamos en la tienda del museo de Dalí en Figueres, J.I. le comentó a su hermano que se quería comprar la obra pictórica de 2 tomos de Dalí cuyos autores son Robert Descharnes & Gilles Néret, y, Luismi se la regaló ¡Una belleza de obra!

Silvia.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Mochileras por los caminos del Inca - Los 70s.



Por aquellos hermosos recuerdos de  juventud.


Corría el año de... ¿1971 ó 72?, las hermanas  Silvia, Agatha  y su eterna  compañera de infancia, adolescencia  y de rutas, Athina, emprenderían ellas solas, como ya lo habían hecho en otras oportunidades, un viaje. Esta vez el destino era Arequipa, Juliaca en Puno, Cusco, Machu Picchu y Quillabamba. Había que aprovechar las vacaciones de la Universidad para viajar. Esta vez se les unían además dos compañeras de Agatha, de la universidad Agraria,  Teresa y Ana.  Las nuevas viajeras advertidas que en estos viajes no había cabida para maletas, lo de ellas eran mochilas, bolsas de dormir y estar dispuestas a dormir en el suelo como unas auténticas hippies y así, emprendieron  las cinco chicas su viaje. 

Ruta del tren Arequipa - Juliaca- Cuzco- Machu Picchu.
El avión aterrizó en AREQUIPA, 2.335 msnm., el tío Chino, de unos 29 años, de Silvia y Agatha las había ido a buscar al aeropuerto para llevarlas a su casa en Yanahuara, donde vivía la familia Pastor, alojarían a las sobrinas y amigas. Las chicas  disfrutaron de las bellezas que ofrece Arequipa,  la  ciudad de la eterna primavera, o ciudad blanca, la del eterno cielo azul, tierra de líderes, la Roma de Perú, la muy noble y leal, etc., como también se le conoce a Arequipa. Estuvieron  por el  Casco Histórico, la Catedral y Basílica, la Plaza de Armas, Iglesia de la Compañía, Monasterio de Santa Catalina, museos, Casa de Goyeneche,  A veces 'tiraban dedo'  autostop, así conocieron gente y recorrieron hasta la hermosa campiña arequipeña con su magistral volcán el Misti. Les encantaba salir con su tío chino aunque por supuesto nunca le llamaban tío. En una oportunidad chino les dijo... ¿quieren sentir la adrenalina?... ¡Sí! contestaron las chicas al unísono, - bien, súbanse al carro. Llegamos a una colina al final de la pista de aterrizaje y despegue del aeropuerto de la ciudad. Bajamos del carro, esperamos unos 10 minutos y el chino nos explicó... acuéstense en el suelo, no se muevan, no se vayan a parar y miren hacia arriba que el avión va a despegar...el chino también se acostó en el suelo. Nosotras obedientes, permanecimos echadas boca arriba, inmóviles unos minutos... Chino nos dijo... allí viene el avión... no se muevan y miren al cielo... de pronto pasó encima de nosotras el avión que acababa de despegar del aeropuerto... ¡Se sintió tan cerca!... fue tan emocionante ver y sentir esa mole alada que se elevaba a escasos metros por encima de nosotros... ¡inolvidable!  tal era la fuerza, el ruido que nos quedamos petrificadas, mudas, luego de haber experimentado la adrenalina correr por el torrente sanguíneo, algo único. Recuperadas de la emoción, contentas de haber tenido esa experiencia que muy poca gente debe haber vivido nos fuimos a almorzar a la casa, la suculenta, deliciosa cocina de la tía Magda y su ayudanta. Y así pasó la primera semana del viaje, dormimos  rico en mullidas camas, disfrutamos  del calor de los Pastor, de los deliciosos desayunos, almuerzos y cenas con sus tertulias incluidas, y paseos de noche y discotecas de Arequipa. Sí, porque hacíamos nuevos amigos... y éramos cinco chicas juntas siempre... eran los 70s ¡peace and love! ...
Catedral Basílica de Arequipa - Perú.

Lo próximo era continuar el viaje. Esa tarde de viernes abordarían el tren del ferrocarril del Sur que las llevaría a Juliaca en Puno.
Las chicas, partieron bien abrigadas, viajarían de noche hasta Juliaca, unos 326 Kms. De recorrido,  Athina, siempre estaba pendiente de los detalles, llevaba pastillas para el soroche, para el dolor de cabeza, un ungüento si se tuercen la mano, una botella de agua, un costurerito por si algo se nos descose, vick vaporub, para la mucosidad si alguna se resfría. Aparte cada chica cargaba su propia linterna, dulces,  chocolates, unos sándwiches, agua para el camino. Silvia llevaba su radio transistor para escuchar música. Ellas entre emocionadas y preocupadas habían comprado boletos de segunda clase, por poderosas razones que ellas esgrimían... Querían viajar a su aire, parar dónde quisieran.  Además, tenían  que cuidar sus chivilines (dinero), y querían compartir con la gente del pueblo,  la más llana, la más simple, la que vive y se comparta como siempre lo han hecho, paisanos, pues. Su  argumento era que si viajaban en primera clase, de turistas, no sólo les iba a costar más caro el boleto, sino que se perderían el compartir con la gente del lugar ¡Ellas eran unas hippies!.. Queremos conversar con nuestros congéneres de tú a tú, comer sus comidas, compartir sus espacios. Y con esas ideas se embarcaron.
Para empezar,  al subirse al tren se dieron con que no había puestos asignados. Les tocaba ver dónde se sentaban y ya el vagón estaba lleno, porque los paisanos sabían cómo era la cosa, habían permanecido esperando desde bien temprano y se agarraron todos los puestos con los asientos más cómodos. ¡Ay… que bobas! a ellas les tocó arrimarse en unos asientos de madera sin espaldar que había al centro del vagón y que compartían con otros mochileros mensos, como ellas. Allí una al lado de la otra, espalda con espalda, con las mochilas y bolsas de dormir bajo el asiento o bajo  sus pies, o sentadas sobre sus cosas  iniciaron la travesía ¡Les esperaba una larga noche...¡menos mal eran jóvenes!

Tren de Arequipa- Juliaca en Puno - Cuzco.
El tren partió a eso de las 5 pm. Les habían dicho que el trayecto era uno de los más bellos del Perú, pero también de los más peligrosos. Hasta que ellas tuvieron visibilidad y antes de oscurecer, vieron parajes preciosos, vicuñas, llamas, pastaban, corrían, y al fondo cumbres nevadas.  Las chicas bien abrigadas el frío podía llegar a bajo 0.   A medida que avanzaba  la noche, ellas tiritaban de frío, pegadas, acurrucadas una al lado de la otra, entre adormiladas hablaban, se quejaban. Los vendedores de mate, café caliente, sopa de habas etc. aprovechaban para ofrecer sus productos. Ellas tomaron mate bien caliente. Se pusieron a conversar con unos chicos chilenos, argentinos y de Brasil que estaban al lado de ellas;  realmente ese vagón estaba full de turistas mochileros, jóvenes del mundo, unos tocaban guitarra, cantaban, otros probaban sonidos con sus quenas nuevas, otros dormían. Hicieron amigos, dos de ellos como no tenían una ruta definida se integraron al grupo de las chicas. Si ellas durmieron, fue por partes, cuando unas dormían otras permanecían despiertas. Amaneció. Luego de 7 horas de viaje llegaron a JULIACA, 3825 msnm. En la estación se agolpaban los vendedores ambulantes ofreciéndoles cafés, tés, mates, sopas, desayunos. Tomaron un desayuno ambulante y caminaron hacia la ciudad de Juliaca en busca de hotel para dormir esa noche, al día siguiente a primera hora continuarían viaje al Cusco. Dejaron en el hotel sus cosas y salieron a conocer el pueblo. Ferias artesanales para los turistas, mercados, una ciudad un poco desordenada, algo caótica (en los setentas). Es hermosa su iglesia Santa Catalina del siglo XV al estilo barroco mestizo, vale la pena ir a visitarla. Al llegar la noche, cayeron rendidas a dormir, resulta que no había luz, les toco alumbrarse con velas, pero no les importó. Hacía tanto frío que no se quitaron la ropa, apenas se cepillaron los dientes, pegadas una al lado de la otra para darse calorcito porque la helada era fuerte, se quedaron dormidas. Se levantaron temprano, el tren a Cusco salía a las 7 de la mañana. No quisieron lavarse la cara porque el agua salía heladísima, apenas se cepillaron los dientes y con los dedos se pasaron agüita por los ojos y enrrumbaron a la estación para abordar el tren a tiempo.
Iglesia de Santa Catalina. Siglo XV. Juliaca - Puno.

Salimos a la hora prevista, el tren emprendía su ruta entre vendedores de comida, artesanía, tejidos, realmente Juliaca se caracteriza por un comercio desenfrenado, cordial, las mujeres te dicen mamita cómprame estito, pues… choclos, comida en pancas... Yo me compré una comida en panca y recuerdo que estaba bien sabrosa, teníamos un hambre feroz,  compartimos y quedamos satisfechas Ani y yo… ella había comprado otra cosa y nos dividimos..,  bien desayunadas todas las chicas, alborotadas, chaposas, con los cachetes estilo las paisanas... también se nos habían cuarteado algo mejillas y labios, por el frío de Juliaca, a pesar de las cremas que nos echábamos. El viaje de día es todo un espectáculo, el tren atraviesa pueblitos muy pintorescos, que forman parte de la ruta del camino del Inca. El tren va descendiendo, el clima se  torna más benigno de día. Parte de la cordillera andina se muestra en todo su esplendor, el tren serpentea entre los ríos, por las praderas ves vicuñas, alpacas, llamas, pastando, corriendo veloces, los pastorcitos hermosamente vestidos con pantalones negros, sus chuyos y chompas de vivos y alegres colores o sus vestidos coloridos las niñas. Cruzas por praderas verdes, árboles de sauces, bosques de eucaliptos, destacan las iglesias de los pueblos entre indígenas y coloniales a la vez, por los que pasa el tren. Algunos turistas descienden según desde dónde quieran emprender a pie la ruta del camino del Inca hasta  Cuzco y luego a  Machu Picchu.

Preciosa niña cuzqueña carga su llamita
Llegamos al CUZCO  3399 msnm. no recuerdo bien dónde nos hospedamos esta vez... si en una casa particular de algún amigo de mi papá o en un hotel (Ada y yo, en nuestra juventud, varias veces fuimos al Cuzco). Cuzco es un espectáculo, una ciudad milenaria, única, llena de energía. Tiene un ambiente muy cosmopolita por la gran cantidad de turistas que  llegan. Todos los hoteles siempre están copados, los restaurantes, tiendas, plaza de armas, ves gente, gente y más gente de todos los lugares del mundo. Pasan los años y sigue siendo igual o más. Fue la capital del Imperio Incaico,  además una de las ciudades más importantes de la época del Virreinato y declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1983. Hay que caminar  su Plaza de Armas, ir al templo de Sacsayhuamán, al Templo de Coricancha, al pintoresco  Barrio de San Blas con sus artesanos, tejedores, tiendas e ir a ver la piedra de los doce ángulos, detallar las casas coloniales construidas sobre cimientos incaicos, caminar sus calles empedradas, agradables, hermosas. Y luego un día destinarlo para ir a tomar el tren y emprender el viaje hacia MACHU PICCHU 2490 msnm. 

El viaje del Cuzco a Machu Picchu es otro espectáculo, dura unas 4 horas en el tren normal. Llegamos a  Aguas Calientes donde nos dejó el tren. Allí había una enorme cabaña toda de troncos impecable de limpia, con unas ventanas grandes y adentro un montón de literas de 2 niveles  todas de madera listas para los mochileros, el que llegaba colocaba su mochila allí (Ya no existe esa cabaña, ahora hay bonitos hoteles, y si ví un área destinada a carpas).   Podías dejar tus pertenencias  nadie tomaba lo que no era suyo, las cosas se respetaban absolutamente. Eso fue lo que nosotras hicimos, tuvimos la suerte de ubicarnos muy bien todas juntas y nuestros nuevos amigos también.  Dejamos nuestras bolsas de dormir en nuestra respectiva litera y salimos a emprender el camino a pie hacia Machu Picchu. Al llegar había unos jeeps que te subían hasta la ciudadela incaica.  Nos embarcamos y por una subida serpenteante, de tierra, el jeep subía full de turistas. De tanto en tanto y en cada curva empezamos a ver un muchachito que nos saludaba cada vez que pasaba el jeep.   El hermoso niño, con sus cachetes sonrosados, ojos grandes pestañados y una sonrisa que abarcaba todo su rostro saludaba agitando su  mano a los turistas. Cuando llegamos arriba de la montaña el niño se acercó al jeep y  cada persona le daba su propina bien merecida al gracioso y ágil chiquillo. Pagamos la entrada con visita guiada  a Machu Picchu .

Niño indígena valle del Cuzco - Perú
Existen  muchas versiones sobre esta increíble, monumental,  construcción de la ciudadela de Machu Picchu.  Se dice que su construcción data del siglo XV. Unos dicen fue residencia de descanso del Inca Pachacutec,  o ¿un santuario religioso?, ya se descarto el carácter militar que alguna vez se le atribuyó. Lo que sí hay que decir, es que es una obra maestra de ingeniería y arquitectura. Ha resistido el paso de los siglos, terremotos y tantos desastres y saqueos ¡Es una de las maravillas del mundo! Y eso nadie lo debe poner en duda. De hecho está declarada como tal. Y es Patrimonio de la Humanidad desde 1983 por la Unesco. Hay que ir a Machu Picchu y sentir su energía... ¡no hay más que decir! sentarse y disfrutar, su grandeza, extasiarse con la maravilla que es, disfrutar de su  paisaje, recrearse y llevarse el Huayna Picchu en el corazón que reposa vigilante al frente, mojarse los pies en el  frío río Urubamba, bañarse en las aguas termales de Aguas Calientes.

Machu Pichu y el Huayna Picchu al fondo
Nosotras, chicas jóvenes, llenas de vida, no nos íbamos a contentar con una ida y vuelta de un día ¡No señor!, pasamos todo el día en Machu Picchu, bajamos  cuando despedían  a todos los turistas que se quedaban en Aguas Calientes. Un grupo grande pernoctaría en la cabaña, se escuchaban todos los idiomas y acentos, alemanes, suizos, españoles, peruanos, chinos, japoneses, ecuatorianos, chilenos, estadounidenses, mexicanos, etcétera. Prendieron  una fogata (ahora es imposible esto), cerca a la cabaña, comimos, compartimos, bebimos (no se permitía licor), había un guardabosque. Las personas  sacaban  sus instrumentos musicales, diversos, chicos y chicas cantaban en diferentes idiomas. Una experiencia inolvidable. Fue una noche imborrable  el cielo, limpio, muchas estrellas, un frío agradable, la energía de tantos jóvenes contentos de estar allí. ¿Quién sabe a qué hora nos fuimos a dormir? Nadie veía reloj, no sé si alguien cargaba uno.
El día anterior habíamos hablado con el niño que hacía ‘adiós’ a los que subían  en el jeep para que al día siguiente fuera nuestro guía para subir a Machu Picchu por el atajo por el que él subía. Así fue cómo nosotras subimos y bajamos a pié a Machu Picchu ese segundo día.  He regresado a Machu Picchu en el 2010 (después de 30 años) y he visto a otros niños que hacen ‘adiós’ a los turistas y también a gente que optan por subir a pie, fue increíble ver a una pareja mayor descendiendo a pie. -Ubicándonos de nuevo en  los setentas-  Ese día en Machu Picchu conocimos a un guía autóctono que nos ofreció llevarnos a las ruinas del  Wiñay Wayna. Nos dijo,  allí vivían las Vírgenes del Sol destinadas al Inca. Nosotras  aceptamos... bien valía la pena pagar por subir a ver esa maravilla que muy pocas personas han tenido la oportunidad de visitar. Nos dio instrucciones para el viaje. Partiríamos temprano en la mañana. Llevamos  latas de fréjoles para comer y agua. Era un viaje de todo el día, regresaríamos  al atardecer.

WIÑAY WAYNA . Nuestro guía nos espero en la entrada de Machu Picchu, Además de nosotras venían otros turistas y los amigos del tren. Todos jóvenes. El guía, nos colocó en fila lineal, uno al lado del otro. Dio una hoja de coca y un trozo de cal (como un pedazo de tiza), e indicó cómo teníamos que ‘chacchar’  la coca, no escupir y no votarla.  El guía nos dijo que nos daría mas energía y no cansarnos, íbamos a escalar, a subir, y eran como 3 horas pasando por caminos estrechos. Recuerdo que me metí la coca y la cal en la boca... la sentí, muy amarga, me la saqué y la volví a probar ¡puaj!, qué feo sabor.. luego me acostumbré y emprendimos la ruta. En el camino veía como si camináramos sobre raíces de árboles, muy tupidos, entrelazados unos con otros, abajo veía copas de otros árboles. Caminos muy angostos, al borde del precipicio, que si trastabillábamos ¡pum! Para abajo y no la contábamos.  Llovió y nos mojamos todos, neblina húmeda… tengan cuidado con resbalarse nos dijo el guía. Caminamos y caminamos sin cansarnos (al menos yo) y a un paso constante. Claro estaba chacchando la coca. De pronto aparecieron…  las ruinas…  ¡Oh! ¡maravilla… habíamos coronado! Recorrimos todo el Wiñay Wayna . Habíamos caminado 7 kilómetros sin parar desde Machu Picchu, atravesando el río Urubamba.  Al pié de las ruinas una cascada de agua que caía con fuerza ¡Una energía extraordinaria! ¡Han pasado más de 30 años y aún tengo el recuerdo vívido de ese momento mágico, inolvidable!.. Antes de bajar abrimos nuestras latas de fréjoles  comimos y emprendimos el regreso a Machu Pichu. Al día siguiente partíamos en tren para QUILLABAMBA 1050 msnm, ceja de Selva. Al llegar me impresionó ver al pasar rumbo al pueblo un montículo de naranjas, se había formado como una montañita. Dije... ¿Cómo es posible? ¿será que se las darán de comer a los animales? Pensé con lo ricas que se ven  estas naranjas porqué no se llevan a Lima... algo esta fallando... y seguimos camino. Quillabamba produce mucha fruta, por su clima tan agradable que propicia el turismo de aventura. Además, café, coca y otros productos. Cuando llegamos a Quillabamba no teníamos dónde hospedarnos, eran los años 70s y originalmente no teníamos previsto llegar hasta allí, surgió la idea porque los amigos en Machu Picchu nos dijeron que valía la pena ir ¿creo? No se nos ocurrió otra idea que ir al puesto de la Guardia para pedir una orientación. A las finales uno de los tenientes, alférez, guardias ¿qué se yo? tenía una casa vacía en algún lugar del pueblo, algo alejado, casi en ruinas  y allí nos hospedamos. Había sólo un catre, pero dormimos en el suelo dentro de  nuestras mochilas. Recuerdo que al día siguiente prendí mi radio portátil y se escuchaba música de Pink Floyd. Dije...¡lo máximo, estamos en Quillabamba y con los psicodélicos Pink Floyd!.. nos pusimos a hacer como que bailábamos  a tararear siguiendo la música y salimos a explorar las bellezas  de este enclave del cielo. La gente es muy hospitalaria, son felices, te brindan, comes rico y una fruta súper deliciosa. Estuvimos dos días al cabo de los cuales emprendimos por tren nuestro viaje de vuelta ¡snif, snif! 
Quillabamba
 Silvia.