Por aquellos hermosos recuerdos de juventud.
Corría el año de... ¿1971 ó 72?, las hermanas Silvia, Agatha y su eterna compañera de infancia, adolescencia y de rutas, Athina, emprenderían ellas solas, como ya
lo habían hecho en otras oportunidades, un viaje. Esta vez el destino era Arequipa,
Juliaca en Puno, Cusco, Machu Picchu y Quillabamba. Había que aprovechar
las vacaciones de la Universidad para viajar. Esta vez se les unían además dos
compañeras de Agatha, de la universidad Agraria, Teresa y Ana. Las nuevas viajeras advertidas que en estos
viajes no había cabida para maletas, lo de ellas eran mochilas, bolsas de
dormir y estar dispuestas a dormir en el suelo como unas auténticas hippies y así, emprendieron las cinco chicas su viaje.
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| Ruta del tren Arequipa - Juliaca- Cuzco- Machu Picchu. |
El avión aterrizó en AREQUIPA,
2.335 msnm., el tío Chino, de unos 29 años, de
Silvia y Agatha las había ido a buscar al aeropuerto para llevarlas a su casa en
Yanahuara, donde vivía la familia Pastor, alojarían a las sobrinas y
amigas. Las chicas disfrutaron de las bellezas que
ofrece Arequipa, la ciudad de la eterna primavera,
o ciudad blanca, la del eterno cielo
azul, tierra de líderes, la Roma de Perú, la muy noble y leal, etc., como también se le conoce a Arequipa. Estuvieron por el Casco Histórico, la Catedral y Basílica, la
Plaza de Armas, Iglesia de la Compañía, Monasterio de Santa Catalina, museos, Casa
de Goyeneche, A veces 'tiraban dedo' autostop, así conocieron gente y recorrieron hasta la hermosa campiña arequipeña con su magistral volcán el Misti. Les encantaba salir con su tío chino aunque por supuesto nunca le llamaban tío. En una oportunidad chino les dijo... ¿quieren sentir la adrenalina?... ¡Sí! contestaron las chicas al unísono, - bien, súbanse al carro. Llegamos a una colina al final de la pista de aterrizaje y despegue del aeropuerto de la ciudad. Bajamos del carro, esperamos unos 10 minutos y el chino nos explicó... acuéstense en el suelo, no se muevan, no se vayan a parar y miren hacia arriba que el avión va a despegar...el chino también se acostó en el suelo. Nosotras obedientes, permanecimos echadas boca arriba, inmóviles unos minutos... Chino nos dijo... allí viene el avión... no se muevan y miren al cielo... de pronto pasó encima de nosotras el avión que acababa de despegar del aeropuerto... ¡Se sintió tan cerca!... fue tan emocionante ver y sentir esa mole alada que se elevaba a escasos metros por encima de nosotros... ¡inolvidable! tal era la fuerza, el ruido que nos quedamos petrificadas, mudas, luego de haber experimentado la adrenalina correr por el torrente sanguíneo, algo único. Recuperadas de la emoción, contentas de haber tenido esa experiencia que muy poca gente debe haber vivido nos fuimos a almorzar a la casa, la suculenta, deliciosa cocina de la tía Magda y su ayudanta. Y así pasó la primera semana del viaje, dormimos rico en
mullidas camas, disfrutamos del calor de
los Pastor, de los deliciosos desayunos, almuerzos y cenas con sus tertulias
incluidas, y paseos de noche y discotecas de Arequipa. Sí, porque hacíamos nuevos amigos... y éramos cinco chicas juntas siempre... eran los 70s ¡peace and love! ...
| Catedral Basílica de Arequipa - Perú. |
Lo próximo era continuar el viaje. Esa tarde de viernes abordarían el tren del ferrocarril del Sur que las llevaría a Juliaca en Puno.
Las chicas, partieron bien abrigadas, viajarían de noche hasta Juliaca,
unos 326 Kms. De recorrido, Athina, siempre
estaba pendiente de los detalles, llevaba pastillas
para el soroche, para el dolor de cabeza, un ungüento si se
tuercen la mano, una botella de agua, un costurerito por si algo se nos descose,
vick vaporub, para la mucosidad si alguna se resfría. Aparte cada chica cargaba su propia linterna, dulces, chocolates, unos sándwiches, agua para el
camino. Silvia llevaba su radio transistor para escuchar música. Ellas entre emocionadas y preocupadas habían comprado boletos de
segunda clase, por poderosas razones que ellas esgrimían... Querían viajar a su aire, parar dónde quisieran. Además, tenían que cuidar sus chivilines (dinero), y querían compartir con la gente del pueblo, la más llana, la más simple, la que vive y se
comparta como siempre lo han hecho, paisanos, pues. Su argumento era que si viajaban en primera clase,
de turistas, no sólo les iba a costar más caro el boleto, sino que se perderían
el compartir con la gente del lugar ¡Ellas eran unas hippies!.. Queremos
conversar con nuestros congéneres de tú a tú, comer sus comidas, compartir sus
espacios. Y con esas ideas se embarcaron.
Para empezar, al subirse al tren se dieron con que no había puestos asignados. Les tocaba ver dónde se sentaban y ya el vagón estaba lleno, porque los paisanos sabían cómo era la cosa, habían permanecido esperando desde bien temprano y se agarraron todos los puestos con los asientos más cómodos. ¡Ay… que bobas! a ellas les tocó arrimarse en unos asientos de madera sin espaldar que había al centro del vagón y que compartían con otros mochileros mensos, como ellas. Allí una al lado de la otra, espalda con espalda, con las mochilas y bolsas de dormir bajo el asiento o bajo sus pies, o sentadas sobre sus cosas iniciaron la travesía ¡Les esperaba una larga noche...¡menos mal eran jóvenes!
Para empezar, al subirse al tren se dieron con que no había puestos asignados. Les tocaba ver dónde se sentaban y ya el vagón estaba lleno, porque los paisanos sabían cómo era la cosa, habían permanecido esperando desde bien temprano y se agarraron todos los puestos con los asientos más cómodos. ¡Ay… que bobas! a ellas les tocó arrimarse en unos asientos de madera sin espaldar que había al centro del vagón y que compartían con otros mochileros mensos, como ellas. Allí una al lado de la otra, espalda con espalda, con las mochilas y bolsas de dormir bajo el asiento o bajo sus pies, o sentadas sobre sus cosas iniciaron la travesía ¡Les esperaba una larga noche...¡menos mal eran jóvenes!
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| Tren de Arequipa- Juliaca en Puno - Cuzco. |
El tren partió a eso de las 5 pm. Les habían dicho que el trayecto era
uno de los más bellos del Perú, pero también de los más peligrosos. Hasta que
ellas tuvieron visibilidad y antes de oscurecer, vieron parajes
preciosos, vicuñas, llamas, pastaban, corrían, y al fondo cumbres nevadas. Las chicas bien abrigadas el frío podía llegar a bajo 0. A medida que avanzaba la noche, ellas tiritaban de frío, pegadas,
acurrucadas una al lado de la otra, entre adormiladas hablaban, se quejaban. Los vendedores de mate, café caliente,
sopa de habas etc. aprovechaban para ofrecer sus productos. Ellas tomaron mate bien caliente. Se pusieron a conversar con unos chicos chilenos, argentinos y de Brasil que estaban al lado de ellas; realmente ese vagón estaba full de turistas mochileros, jóvenes del mundo, unos tocaban
guitarra, cantaban, otros probaban sonidos con sus quenas nuevas, otros dormían. Hicieron
amigos, dos de ellos como no tenían una ruta definida se
integraron al grupo de las chicas. Si ellas
durmieron, fue por partes, cuando unas dormían otras permanecían despiertas. Amaneció. Luego de 7 horas de viaje llegaron a JULIACA, 3825 msnm. En la estación se agolpaban los
vendedores ambulantes ofreciéndoles cafés, tés, mates, sopas, desayunos. Tomaron
un desayuno ambulante y caminaron hacia la ciudad de Juliaca en busca
de hotel para dormir esa noche, al día siguiente a primera hora continuarían viaje
al Cusco. Dejaron en el hotel sus cosas y salieron a conocer el pueblo. Ferias
artesanales para los turistas, mercados, una ciudad un poco desordenada, algo caótica (en los setentas). Es hermosa su iglesia Santa
Catalina del siglo XV al estilo barroco mestizo, vale la pena ir a visitarla.
Al llegar la noche, cayeron rendidas a dormir, resulta que no había luz, les
toco alumbrarse con velas, pero no les importó. Hacía tanto frío que no se quitaron la ropa, apenas se cepillaron los dientes, pegadas una al lado de la otra para darse calorcito porque la helada
era fuerte, se quedaron dormidas. Se levantaron temprano, el tren a Cusco salía a las 7 de la mañana. No quisieron lavarse la cara porque el agua salía heladísima, apenas
se cepillaron los dientes y con los dedos se pasaron agüita por los ojos y enrrumbaron a
la estación para abordar el tren a tiempo.
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| Iglesia de Santa Catalina. Siglo XV. Juliaca - Puno. |
Salimos a la hora prevista, el tren emprendía su ruta entre vendedores de
comida, artesanía, tejidos, realmente Juliaca se caracteriza por un comercio desenfrenado,
cordial, las mujeres te dicen mamita cómprame
estito, pues… choclos, comida en pancas... Yo me compré una comida en panca y
recuerdo que estaba bien sabrosa, teníamos un hambre feroz, compartimos y quedamos satisfechas Ani y yo…
ella había comprado otra cosa y nos dividimos.., bien
desayunadas todas las chicas, alborotadas, chaposas, con los cachetes
estilo las paisanas... también se nos habían cuarteado algo mejillas y labios,
por el frío de Juliaca, a pesar de las cremas que nos echábamos. El viaje
de día es todo un espectáculo, el tren atraviesa pueblitos muy pintorescos, que
forman parte de la ruta del camino del Inca. El tren va descendiendo, el clima
se torna más benigno de día. Parte de la cordillera andina se muestra en todo su esplendor,
el tren serpentea entre los ríos, por las praderas ves vicuñas, alpacas, llamas,
pastando, corriendo veloces, los pastorcitos hermosamente vestidos con
pantalones negros, sus chuyos y chompas de vivos y alegres colores o sus vestidos coloridos las niñas. Cruzas por
praderas verdes, árboles de sauces, bosques de eucaliptos, destacan las iglesias
de los pueblos entre indígenas y coloniales a la vez, por los que pasa el tren.
Algunos turistas descienden según desde dónde quieran emprender a pie la ruta
del camino del Inca hasta Cuzco y luego
a Machu Picchu.
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| Preciosa niña cuzqueña carga su llamita |
Llegamos al CUZCO 3399 msnm. no recuerdo bien dónde nos hospedamos esta vez... si en una casa particular de algún amigo de mi papá o
en un hotel (Ada y yo, en nuestra juventud, varias veces fuimos al Cuzco).
Cuzco es un espectáculo, una ciudad milenaria, única, llena de energía. Tiene un ambiente muy cosmopolita por la gran cantidad de turistas que llegan.
Todos los hoteles siempre están copados, los restaurantes, tiendas, plaza de
armas, ves gente, gente y más gente de todos los lugares del mundo. Pasan los
años y sigue siendo igual o más. Fue la capital del Imperio Incaico, además una de las ciudades más importantes de la
época del Virreinato y declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en
1983. Hay que caminar su Plaza de Armas, ir al templo de Sacsayhuamán, al Templo de
Coricancha, al pintoresco Barrio de San
Blas con sus artesanos, tejedores, tiendas e ir a ver la piedra de los doce
ángulos, detallar las casas coloniales construidas sobre cimientos incaicos,
caminar sus calles empedradas, agradables, hermosas. Y luego un día destinarlo
para ir a tomar el tren y emprender el viaje hacia MACHU PICCHU
2490 msnm.
El viaje del Cuzco a Machu Picchu es otro espectáculo, dura unas 4 horas en el tren normal. Llegamos a Aguas Calientes donde nos dejó el tren. Allí había una enorme cabaña toda de troncos impecable de limpia, con unas ventanas grandes y adentro un montón de literas de 2 niveles todas de madera listas para los mochileros, el que llegaba colocaba su mochila allí (Ya no existe esa cabaña, ahora hay bonitos hoteles, y si ví un área destinada a carpas). Podías dejar tus pertenencias nadie tomaba lo que no era suyo, las cosas se respetaban absolutamente. Eso fue lo que nosotras hicimos, tuvimos la suerte de ubicarnos muy bien todas juntas y nuestros nuevos amigos también. Dejamos nuestras bolsas de dormir en nuestra respectiva litera y salimos a emprender el camino a pie hacia Machu Picchu. Al llegar había unos jeeps que te subían hasta la ciudadela incaica. Nos embarcamos y por una subida serpenteante, de tierra, el jeep subía full de turistas. De tanto en tanto y en cada curva empezamos a ver un muchachito que nos saludaba cada vez que pasaba el jeep. El hermoso niño, con sus cachetes sonrosados, ojos grandes pestañados y una sonrisa que abarcaba todo su rostro saludaba agitando su mano a los turistas. Cuando llegamos arriba de la montaña el niño se acercó al jeep y cada persona le daba su propina bien merecida al gracioso y ágil chiquillo. Pagamos la entrada con visita guiada a Machu Picchu .
El viaje del Cuzco a Machu Picchu es otro espectáculo, dura unas 4 horas en el tren normal. Llegamos a Aguas Calientes donde nos dejó el tren. Allí había una enorme cabaña toda de troncos impecable de limpia, con unas ventanas grandes y adentro un montón de literas de 2 niveles todas de madera listas para los mochileros, el que llegaba colocaba su mochila allí (Ya no existe esa cabaña, ahora hay bonitos hoteles, y si ví un área destinada a carpas). Podías dejar tus pertenencias nadie tomaba lo que no era suyo, las cosas se respetaban absolutamente. Eso fue lo que nosotras hicimos, tuvimos la suerte de ubicarnos muy bien todas juntas y nuestros nuevos amigos también. Dejamos nuestras bolsas de dormir en nuestra respectiva litera y salimos a emprender el camino a pie hacia Machu Picchu. Al llegar había unos jeeps que te subían hasta la ciudadela incaica. Nos embarcamos y por una subida serpenteante, de tierra, el jeep subía full de turistas. De tanto en tanto y en cada curva empezamos a ver un muchachito que nos saludaba cada vez que pasaba el jeep. El hermoso niño, con sus cachetes sonrosados, ojos grandes pestañados y una sonrisa que abarcaba todo su rostro saludaba agitando su mano a los turistas. Cuando llegamos arriba de la montaña el niño se acercó al jeep y cada persona le daba su propina bien merecida al gracioso y ágil chiquillo. Pagamos la entrada con visita guiada a Machu Picchu .
| Niño indígena valle del Cuzco - Perú |
Existen muchas versiones sobre esta increíble, monumental, construcción de la ciudadela de Machu Picchu. Se dice
que su construcción data del siglo XV. Unos dicen fue residencia de descanso del Inca Pachacutec, o ¿un santuario religioso?, ya se descarto el carácter militar que alguna vez
se le atribuyó. Lo que sí hay que decir, es que es una obra maestra de
ingeniería y arquitectura. Ha resistido el paso de los siglos, terremotos y
tantos desastres y saqueos ¡Es una de las maravillas del mundo! Y eso nadie lo
debe poner en duda. De hecho está declarada como tal. Y es Patrimonio de la
Humanidad desde 1983 por la Unesco. Hay que ir a Machu Picchu y sentir su
energía... ¡no hay más que decir! sentarse y disfrutar, su grandeza, extasiarse con la maravilla que es, disfrutar de su paisaje, recrearse y llevarse el Huayna Picchu en el corazón que reposa vigilante al frente, mojarse los pies en el frío río Urubamba, bañarse en las aguas termales de Aguas Calientes.
Nosotras, chicas jóvenes, llenas de vida, no
nos íbamos a contentar con una ida y vuelta de un día ¡No señor!, pasamos todo el día en Machu Picchu, bajamos cuando despedían a todos los turistas que se quedaban en Aguas Calientes. Un grupo grande pernoctaría en la cabaña, se escuchaban todos los idiomas y acentos, alemanes, suizos, españoles, peruanos, chinos, japoneses,
ecuatorianos, chilenos, estadounidenses, mexicanos, etcétera. Prendieron una
fogata (ahora es imposible esto), cerca a la cabaña, comimos, compartimos, bebimos (no se permitía licor), había un guardabosque. Las personas sacaban sus
instrumentos musicales, diversos, chicos y chicas cantaban en diferentes idiomas.
Una experiencia inolvidable. Fue una noche imborrable el cielo, limpio, muchas
estrellas, un frío agradable, la energía de tantos jóvenes contentos de estar allí. ¿Quién sabe a qué hora nos fuimos a dormir? Nadie veía
reloj, no sé si alguien cargaba uno.
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| Machu Pichu y el Huayna Picchu al fondo |
El día anterior habíamos hablado con el niño
que hacía ‘adiós’ a los que subían en el
jeep para que al día siguiente fuera nuestro guía para subir a Machu Picchu por
el atajo por el que él subía. Así fue cómo nosotras subimos y bajamos a pié a Machu Picchu
ese segundo día. He regresado a Machu
Picchu en el 2010 (después de 30 años) y he visto a otros niños que hacen
‘adiós’ a los turistas y también a gente que optan por subir a pie, fue increíble ver a una pareja mayor descendiendo a pie. -Ubicándonos de nuevo en los setentas- Ese día en Machu Picchu conocimos a un guía autóctono que nos ofreció llevarnos a las ruinas del Wiñay Wayna. Nos dijo, allí vivían las Vírgenes
del Sol destinadas al Inca. Nosotras aceptamos... bien valía la pena pagar por
subir a ver esa maravilla que muy pocas personas han tenido la oportunidad de
visitar. Nos dio instrucciones para el viaje. Partiríamos temprano en la mañana. Llevamos latas de fréjoles para comer y agua. Era un viaje de todo el día, regresaríamos al atardecer.
WIÑAY
WAYNA . Nuestro guía nos
espero en la entrada de Machu Picchu, Además de nosotras venían
otros turistas y los amigos del tren. Todos jóvenes. El guía, nos colocó en fila lineal, uno al lado del otro. Dio una hoja de
coca y un trozo de cal (como un pedazo de tiza), e indicó cómo teníamos que ‘chacchar’
la coca, no escupir y no votarla.
El guía nos dijo que nos daría mas energía y no cansarnos, íbamos a escalar, a subir, y eran como 3 horas pasando por caminos estrechos. Recuerdo que me metí la coca y la cal en la boca... la sentí, muy amarga, me la saqué y la volví a probar ¡puaj!, qué feo sabor.. luego me acostumbré y emprendimos la ruta. En el camino veía como si camináramos sobre raíces de árboles, muy tupidos,
entrelazados unos con otros, abajo veía copas de otros árboles. Caminos muy angostos, al borde del precipicio, que si trastabillábamos ¡pum! Para abajo
y no la contábamos. Llovió
y nos mojamos todos, neblina húmeda… tengan cuidado con resbalarse nos dijo el
guía. Caminamos y caminamos sin cansarnos (al menos yo) y a un paso constante.
Claro estaba chacchando la coca. De pronto aparecieron… las ruinas… ¡Oh! ¡maravilla… habíamos coronado! Recorrimos
todo el Wiñay Wayna . Habíamos caminado 7 kilómetros sin parar desde Machu
Picchu, atravesando el río Urubamba. Al
pié de las ruinas una cascada de agua que caía con fuerza ¡Una energía
extraordinaria! ¡Han pasado más de 30 años y aún tengo el recuerdo vívido de
ese momento mágico, inolvidable!.. Antes de bajar abrimos nuestras latas de fréjoles comimos y emprendimos el regreso a Machu Pichu. Al día siguiente
partíamos en tren para QUILLABAMBA 1050 msnm, ceja de Selva. Al llegar me impresionó ver al pasar rumbo al pueblo un montículo de naranjas, se había formado como una montañita. Dije... ¿Cómo es posible? ¿será que se las darán de comer a los animales? Pensé con lo ricas que se ven estas naranjas porqué no se llevan a Lima... algo esta fallando... y seguimos camino. Quillabamba produce mucha fruta, por su clima tan agradable que propicia el turismo de aventura. Además, café, coca y otros productos. Cuando llegamos a Quillabamba no teníamos dónde hospedarnos, eran los años 70s y originalmente no teníamos previsto llegar hasta allí, surgió la idea porque los amigos en Machu Picchu nos dijeron que valía la pena ir ¿creo? No se nos ocurrió otra idea que ir al puesto de la Guardia para pedir una orientación. A las finales uno de los tenientes, alférez, guardias ¿qué se yo? tenía una casa vacía en algún lugar del pueblo, algo alejado, casi en ruinas y allí nos hospedamos. Había sólo un catre, pero dormimos en el suelo dentro de nuestras mochilas. Recuerdo que al día siguiente prendí mi radio portátil y se escuchaba música de Pink Floyd. Dije...¡lo máximo, estamos en Quillabamba y con los psicodélicos Pink Floyd!.. nos pusimos a hacer como que bailábamos a tararear siguiendo la música y salimos a explorar las bellezas de este enclave del cielo. La gente es muy hospitalaria, son felices, te brindan, comes rico y una fruta súper deliciosa. Estuvimos dos días al cabo de los cuales emprendimos por tren nuestro viaje de vuelta ¡snif, snif!
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| Quillabamba
Silvia.
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