martes, 31 de diciembre de 2013

Feliz Año 2014! ¡Hasta el infinito... Y más allá!

Para los que vivimos en Suramérica estamos viviendo las últimas horas del año 2013. Se inicia la cuenta regresiva; época en la que solemos hacernos promesas, proyectos de vida. Tales como: Ahora sí me pondré a dieta, haré más ejercicios, estudiaré otro idioma, dejaré de fumar, y tantas otras.  
Está demás decir, que estas mismas cosas no las hemos prometido muchas veces antes. Esto equivale a decir que estamos imbuidos de muchas buenas intenciones que al poco tiempo se nos desvanecen como la espuma. ¿Y porqué siempre caemos en esta ‘absurda’ costumbre? Si sabemos que no la vamos a cumplir.
Bueno, seamos honestos, no todos somos así. Conozco muchas personas que sí cumplen lo que a sí mismas se prometen  ¿y qué sucede con el resto? Yo me incluyo en el resto y por eso esta reflexión o  mea culpa.
Peter en la playa - Australia
recibiendo el Año Nuevo 2014.
Luismi, en Enero 2013 fue operado de la rodilla.
Jugando fútbol se la fracturaron. Se preparó para esta 
carrera de San Silvestre y la corrió hoy 31-12-2013. ¡Felicitaciones hijo!



En la partida de la carrera de
San Silvestre Vallecana 2013.
Aclaro que no suelo leer los horóscopos, no creo en ellos aunque a veces me divierten cuando me dicen que mi ‘piedra’ de la suerte es esta o aquella, que me bañe con cariaquito morado, o hierbas que creo sólo en África, la India, o la selva se pueden encontrar, o que juegue los números tales o cuales para ganarme la lotería. Recuerdo una entrevista que escuche por radio tiempo atrás; la  locutora entrevistaba a una astróloga a quién habían despedido intempestivamente de un canal de televisión en el cual tenía un programa diario. La astróloga explicaba cómo al llegar al canal una mañana bien temprano, para hacer en vivo su programa, encontró que su oficina estaba con llave, ya no figuraba su nombre en la puerta. La periodista le pregunta -¿pero cómo es que tú que preparas el horóscopo diario de la gente, le adviertes sobre su futuro,  no viste lo que a ti misma se te venía?… ser despedida del trabajo de un momento a otro es cosa grave ¿y tú no viste tu futuro inmediato?- La astróloga desconcertada improvisó una respuesta nada convincente. Al escuchar la entrevista  pensé… y cómo no vio lo que se le venía, si ella es pitonisa.  Seguro hay muy buenos astrólogos, pero serán los menos.

Volvamos a nuestras promesas de Año Nuevo.-
  •   Creo que tenemos que tener mucha fuerza de voluntad para alcanzar un objetivo, o cambiar algo que queremos. Y la idea que acaba un año y empieza otro nos puede dar ese ímpetu que necesitamos. Trabajemos en ello. Es lo que nos toca.
  •  Si logramos nuestro objetivo, esa propuesta que nos hicimos a nosotros mismos, nos puede impulsar a alcanzar otros. Mantengámonos firmes en nuestros objetivos. Escríbelo y planea cómo lo vas a cumplir.
  •  Seamos realistas, planifiquémonos.
  •   Sé claro en tus objetivos, contéstate los porqués de tu propósito y cómo lo lograrás.
  •   Hazlo para ti mismo, mejor dicho para complacerte a ti mismo y no a otra persona o familiar.  
  •   Si crees que necesitas ayuda, pues pídela. Seguro te la darán tus familiares o amigos.
  •   No desistas. Si recaes te levantas y sigues firme con tu objetivo.
  •    Nunca digas nunca. A mí me ha pasado que muchas veces me he tenido que morder la lengua, no importa, sigue adelante. Diseña tus propias estrategias para hacer frente a las tentaciones y frustraciones.

          Les doy la frase de  Inés, mi mamá. Es proverbial para Ada, mi hermana, para mí y para nuestros respectivos hijos, o sea, sus nietos; infinidad de veces se la hemos escuchado a mamá repetirla a cada uno de nosotros en diferentes ocasiones, cuando ella creía que era el momento de decírnosla: ¡Quiero, Puedo y Lo Hago! Es lo que ella nos suele decir a sus descendientes para no apartarnos de nuestros objetivos. Y para terminar reproduzco la frase del personaje, de la saga  Toy Story,  Buzz Lightyear: ¡Hasta el infinito…Y más allá!

¡FELIZ AÑO 2014!

viernes, 27 de diciembre de 2013

Navidad 2013 en Familia.

Esta Navidad 2013, fue muy especial para mi familia. ¡Celebramos tres llegadas de la Navidad junto a nuestros hijos viviendo en ciudades muy distantes una de la otra! Ello gracias a las redes sociales.
Empezamos en Australia. Mi hijo Pedro (Peter) el hijo del medio, vive en una bonita ciudad   de Australia. Cuando Peter  recibió la Navidad para nosotros en Caracas era aún las 11 a.m. del 24. Lo celebró en su casa  con su flatmate, degustando  sabrosas y frescas  langostas, acompañadas de un delicioso vino a tono  y con buena compañía. En una cena tranquila, silenciosa, sin ruidos estruendosos. Nosotros  ‘estábamos con él’ gracias a la magia de las redes sociales.

Navidad. Cena con langostas en Bunbury - Australia.
Las horas transcurrían Luis y yo aún de compras comestibles para nuestra cena en casa. Aún con fogones encendidos, de pronto, recibimos el saludo de Navidad de mi hijo mayor Luis Miguel, que vive en España; para nosotros eran las 6 pm del 24, para Peter eran las 6 de la mañana del 25. Luismi estaba en casa de unos amigos. Era un  grupo grande reunido y con cena típica venezolana: Hallacas, pan de jamón, ensalada de gallina, dulce de lechosa y música venezolana: 'tucusito, tucusito llévame a cortar flores...', y  ‘el tú no te vas hasta que sea Navidad en Venezuela’ que le decían sus amigos. Es decir, se amanecieron todos porque faltaban 6 horas para la llegada de la Navidad en Venezuela.
Cena Navideña Venezolana en Madrid. España.

Al llegar la Navidad a Venezuela, con los cuetes, cohetones en medio de un ruido estruendoso, ensordecedor (nos preguntábamos cómo estando el país en crisis económica la gente tiene dinero para gastar en pólvora costosa, ruido desagradable y peligroso), estábamos en casa con nuestro hijo José Ignacio, e  inmediatamente por whatsApp recibimos los saludos de Peter desde Australia y de  Luismi desde España  y nosotros aquí en Venezuela. Nuevamente estaba la familia reunida, los cinco dándonos por tercera vez el saludo navideño. Nos enviamos fotos, abrimos los regalos juntos,  conversábamos, a la vez, desde tres continentes diferentes.

Navidad en Caracas. Venezuela.
Le doy gracias a Dios por vivir en esta época y por habernos  bendecido  a la humanidad con personas que son genios en tantos diferentes ámbitos. Pero en este caso, de la cibernética, de la web, que nos permite vivir esta realidad tan globalizada y sentir a nuestros seres queridos junto a nosotros aun cuando están a miles de kilómetros de distancia.
Un regalo sorpresa.
Tengo que decir que este año todo nos salió casi perfecto… disfrutamos de unas Navidades en casa (el ruido se desvaneció de nuestras mentes), puedo decir, que fueron tranquilas,  placenteras con nuestros hijos cerca. Superamos nuestras expectativas navideñas. Tuvimos muchos momentos especiales. Vivimos la esencia de las fiestas navideñas con nuestros tres hijos ¡Gracias a Dios!





miércoles, 18 de diciembre de 2013

¡Feliz Navidad!

"La Virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán
por nombre Emmanuel, que significa: "Dios-con-nosotros"
Mateo 1,23.

Diciembre es una época muy especial para los cristianos y también para muchísimos no cristianos que celebran con nosotros esta fecha alrededor del mundo. En esta era de la web, internet, las redes sociales nos enteramos al instante cómo están viviendo la Navidad  en otras latitudes por más alejadas que estén. Para nosotros los cristianos, empieza la celebración navideña con un tiempo de espera: Adviento es el primer período del año litúrgico, en el que nos preparamos espiritualmente para la llegada del Niño Jesús, para la Natividad.
 Es una celebración esencialmente religiosa y deberíamos vivirla así. Sin embargo, hay que decir que tal vez sin intención la humanidad la ha ido paganizando cada vez más. Al punto que la gente ya no vive ese tiempo de espera  para conmemorar el nacimiento  del Niño Jesús, sino más bien se ocupan de  los regalos de Navidad “qué le voy a regalar a fulanito o sultanita”. Esa es una realidad.
Los regalos de Navidad nos generan estrés. En esta sociedad de consumo en la que vivimos inmersos, la gente y los niños tienen generalmente más de lo que necesitan.  Triste porque los regalos materiales no son lo más importante.
Mamá supera su estrés: "¡Espero les gusten sus regalos!"

Como madre, yo recuerdo cada año en esta época cuando llevaba a mis hijos mayores, de pequeños, a ver el “Cascanueces” de Chaikovski  en el Teatro Teresa Carreño de Caracas. Los vestía elegantes y nos íbamos a ver el cuento-ballet. Confieso que a ellos no les hacía mucha gracia vestirse de traje (terno). Familias con sus niños agotaban las entradas con bastante anticipación (siguen agotándose las entradas). Recuerdo también  la vez que mi sobrina ahijada Karen, pre-adolescente, pasó un Diciembre con nosotros. Las dos solas fuimos a ver el “Cascanueces” al teatro. En  esa oportunidad Karen se estrenó en el uso de zapatos de tacón (le presté unos míos). La maquille ligeramente... se le veía  tan linda y candorosa. Karen y yo, disfrutamos mucho del Cascanueces.  Era una dicha ver cómo la gente  se vestía con sus mejores trajes para ir al teatro Teresa Carreño.
Cascanueces. Ballet de Tchaikovsky

Lo importante en Navidad  no es llenar de regalos a nuestros seres queridos y salir ‘endeudados’ de estas festividades decembrinas.  Para mí, lo más importante, aparte de vivir la conmemoración religiosa como tal, es generar gratos recuerdos, infundir alegría, despertar la sensibilidad, los buenos sentimientos, la empatía, en nuestros seres queridos, es lo que perdurará en sus recuerdos y en nosotros por siempre.
Mi abuelita Matilde me contaba cuando yo era una  niña una historia que nunca olvidé.  -Sucedió durante la época de la Segunda guerra mundial.  Había escasez, sufrimiento y muchas privaciones. Una madre no tenía  nada para regalar a sus pequeños en Navidad. Lo único que ella guardaba como un tesoro era una cajita de chocolates que le había regalado su esposo antes de irse al frente a luchar. Ella conservó unos cuantos bombones de chocolate para cuando regresara su esposo, que nunca retorno. Una Navidad la madre  sacó para obsequiar a sus hijos su más preciado tesoro: Su hermosa cajita de chocolates.  Los niños la abrieron luego de admirar la belleza de la impresión de la tapa. Inmediatamente emanó un delicioso olor a chocolate que los niños y su madre disfrutaron con los ojos cerrados. Luego cada uno y la madre pudieron compartir juntos los cuatro chocolatitos que ella había conservado con tanto amor y devoción.
Creo que lo importante no es qué regalar, sino cómo regalar.  Se trata de trasmitir cariño, amor, amistad, empatía. A veces una simple nota escrita de tu puño y letra puede convertirse en un tesoro para quien lo recibe de ti.  

sábado, 7 de diciembre de 2013

Tierra + Fuego + 80 = Noemí Márquez

La tierra convoca a  Noemí.

Alguna vez leí en un artículo que trataba sobre la actitud, que en este mundo hay personas  medicina y personas tóxicas. Las primeras van cargadas de entusiasmo por la vida y las segundas viven impregnadas de negatividad.  ¡Guao!...  Es fuerte ¿verdad?... pero es tan cierto. Los humanos somos los únicos seres vivientes capaces de discernir. Por lo tanto, podemos  decidir qué actitud vamos a tomar frente a la vida. Ser personas medicina o tóxicas.
El domingo pasado visité el Centro de Arte Los Galpones de  Los Chorros en Caracas. Siempre ofrece al público que lo visita estupendas sorpresas en sus diversos ambientes: literatura, arte, gastronomía, vivero, espectáculos, etcétera.
Ese Domingo 1° de Diciembre de 2013 se inauguró en Los Galpones,  la exposición “La tierra convoca” de la escultora Noemí  (Noe) Márquez.  
Pues bien cuando conocí a Noe recordé esa frase sobre la actitud de las personas frente a su vida. Y me dije: -¡He allí un ser que es medicina para el alma… ¡qué linda es! Emite puras vibraciones positivas. Y lo mismo su hija la fotógrafo Laura Márquez… y me convencí… realmente la vida es ‘lo que nosotros hacemos de ella’.
Noemí Márquez con su hija Laura
Noe a sus casi 80 años de edad, nació el 31 de Diciembre de 1933, continua desarrollando su arte. Crea, trabaja con energía, fuerza, sus esculturas que no terminan de sorprendernos. Y uno piensa: Cómo esta frágil y dulce mujer es capaz de transformar ingentes volúmenes de barro en monumentales obras de gran formato.
Habla Noemí: "Creo que más de la mitad de mi vida ha estado dedicada a la cerámica. Desde mi primer  contacto con la tierra, ella me cautivo. Jamás intenté o pensé mi obra en otra materia distinta a la cerámica. He exigido al barro y al fuego sus máximas posibilidades y estoy contenta con lo que me ha regalado".
Veintinueve esculturas de barro en pequeño, mediano y gran formato conforman la exposición de Noemí Márquez con las que celebra sus 80 años de vida. En el Centro de Arte Los Galpones, abierta hasta el 20 de Diciembre y luego reabre el 14 de Enero hasta el 23 de Febrero 2014. El horario es a partir de las 11:00 a.m. hasta las 4 p.m. La entrada es libre.
Sus obras han sido exhibidas en museos de Estados Unidos, Puerto Rico,  México, Inglaterra, Yugoslavia, Taiwan, Suecia, Bélgica, China, Colombia y en su natal Venezuela. Ha recibido numerosos premios y elogiada por críticos de arte de diversos lugares del mundo.
Noemí y yo.
Esculturas de Noemí Márquez
Amigas que se encuentran en la exposición.
Haydée entre Sylvia y Silvia. 
El desaparecido pintor y ceramista Antonio Arraíz Parra escribió que  la cerámica de Noemí se acerca a la forma de ver el arte “como elemento ritual, simbólico, atado a las preocupaciones por los eternos enigmas del hombre que son el nacimiento y la muerte y el afán de transcendentalizar el vivir. De sus piezas emana una atmósfera de sacralidad y de misterio justamente por lo lejos que se encuentran de lo útil cotidiano o de la representación de una forma natural determinada y lo mucho que se aproximan a la abstracta universalidad de las piedras”. Suscribo totalmente la opinión del artista Antonio Arraiz, sobre cómo percibió él la cerámica de Noemí.  Para mí, su obra esta llamada a trascender en el tiempo, está dotada de ese elemento que lo llena de enigmas, simbolismos, ritos,  que lo envuelve a uno en esa atmósfera de misterio permanente.  Un poco  lo que sentí cuando sobrevolé las líneas de Nazca  en Perú. Tratar de intuir ese poderoso esfuerzo del agricultor de las pampas de Nazca y su enigmática energía por armonizar su vida con la naturaleza. 

 

lunes, 25 de noviembre de 2013

Ser feliz

es quien encuentra la paz en su hogar.
Goethe.

¿Eres feliz? ¿Soy feliz? ¿Qué es la felicidad? Son  preguntas que  alguna vez nos hemos hecho o se la hemos planteado a algún conocido.  No tengo  una respuesta que me satisfaga. Sin embargo, conozco a ‘alguien’ que  me ha llamado la atención porque siempre lo he visto de buen talante ¿¡podría decir que invariablemente lo he visto feliz!? Y aquí va la historia.
Es de mañana, voy con mi mamá  en mi carro conduciendo a algún destino cercano por alguna diligencia casera. Caracas no es una ciudad que se camine; es insegura y los transportes  públicos no suelen prestar buenos servicios al ciudadano.
De repente mi madre me dice: -De regreso pasamos por donde  “el hombre feliz”… quiero que vea si estos mocasines aún se pueden arreglar cambiándoles la suela. y continúa:  …Son muy cómodos  para el uso diario... como éstos  ya no se  consiguen más… no de esta horma. Ojalá me los repare.

Está bien vamos para allá … y así veo si ya está lista la cartera  que le llevé la semana pasada para que le cambiara el cierre. Le contesto a mi mamá.

Ya de regreso, estaciono el carro frente al quiosco blanco del zapatero, ubicado en una acera de una de las calles de la urbanización, al lado del quiosco de revistas.  

Nuestro “hombre feliz” al vernos, se incorpora de su asiento de trabajo, deja lo que está haciendo y se acerca al carro por el lado del copiloto. Nos saluda -llamándonos por nuestro nombre con el 'señora' por delante- y, con una amplia sonrisa. Escucha lo que le dice mi mamá, le recibe los mocasines y le dice: Ok. Está bien mi doñita yo se los arreglo bien ‘fino’ para que usted pueda caminar tranquila por el parque.
Oscar.   En el letrero dice:
"Silencio futuro millonario trabajando".

Nuestro “hombre feliz” a mí me entrega mi cartera perfectamente arreglada. Y me cobra barato, como siempre, son tan solidarios los precios por su trabajo que ya ni le preguntamos, con anticipación, cuánto nos va a cobrar por esto ni aquello. Y partimos contentas, luego de haber conversado un poquito con nuestro amigo feliz. Y porque no decirlo, también algo impresionada, yo, porque en los casi veinte años que conocemos a Oscar nunca lo hemos visto de mal humor, ni cansado, frustrado,  quejándose o de mal talante. Él siempre esta sonriente, es atento, agradable. No es un hombre adinerado, ni mucho menos, debe ganar lo suficiente para vivir con modestia pero dignamente. Lo que sí tiene es una retahíla de fieles clientes, y amigos con los que juega dominó frente a su  quiosco los sábados por la tarde. Y eso, creo yo, lo debe hacer feliz.

En conclusión ¿qué nos hace felices a los hombres de este planeta?...  Habrá tantas respuestas diferentes como hombres en la tierra.
Pienso que para los seguidores del filósofo griego Epicuro son  felices los que logran lo que es placentero para ellos.
Para los  Aristotélicos sería lograr la autorrealización en la sociedad mediante el ejercicio de la virtud.

¿Será la felicidad una  actitud mental?, ¿una decisión personal? No lo sé.
No se puede decretar a un colectivo  o decretarte a ti mismo ser feliz. ¡Eso es imposible!

Los orientales conciben la felicidad como un estado de armonía interna que se traduce en un bienestar que perdura en el tiempo.

Cada quién que se dé su propia respuesta.

Por ejemplo, yo soy feliz cuando recuerdo las anécdotas de mis hijos  cuando eran pequeños.
Soy feliz y sonrió conmigo misma cuando mi mente recrea el primer día de clases de mi hijo mayor. El pre kínder de Luis.  –Pensábamos que iba a llorar- y, en cambio, ese pequeñín con su lonchera en la mano con una seguridad muy madura para sus escasos tres años nos dijo a su papá y a mí. Sin derramar una lágrima -¡Váyanse ya! Y se dio media vuelta hacia su salón de clases, tomado de la mano por su maestra... Los que lloramos fuimos nosotros.
Luis 

Soy feliz y sonrío, con el  recuerdo de mi segundo hijo Pedro a sus 2 años y medio, cuando en los centros comerciales entrabamos a una juguetería y pedía que le comprara juguetes y yo le respondía: no puedo comprarte esos juguetes porque  no tengo plata.  Y él me respondía: ‘¡¡¡paga con cheque!!!’ o ‘¡¡¡saca plata de la pared!!!’ (se refería al Cajero automático). O cuando un poco mayorcito nos contaba un chiste de Condorito y remataba ¡plop!  Nosotros teníamos que reírnos ¡Jajajaja! Así  él... que había permanecido expectante, recién sonreía feliz. y nos decía ¿¡Les cuento otro chiste!? y nosotros ¡plop!
Pedro con su manito extendida

José
Soy feliz y sonrió cuando recuerdo las mañanas  que conducía hacia el  pre kinder  de mi hijo menor  José y, una de sus anécdotas que más me impresionó es cómo ese niñito de 2 años y medio una mañana sonaba en el radio una música moderna que íbamos escuchando los dos. Y él desde su asiento de atrás me dijo: ‘mamá pon música clásica’. Me dejó helada. Yo no sabía que a su edad él conocía ese concepto. Y pensé es porque cuando estuve embarazada de él le ponía  música de Bethoven. Mozart, etcétera, en mi  barriga.

La felicidad te la proporcionan momentos inolvidables, vivencias, personas, es ese sentimiento de bienestar que a pesar de las vicisitudes debemos tratar por todos los medios que perdure en nosotros.

El escritor italiano Cesare Pavese dijo que no recordamos días, recordamos momentos. Y esa es una gran verdad.

Me siento feliz cada mañana cuando despierto y me persigno por un día más. Por los rayos de sol que entran por la cocina de mi apartamento, porque desayuno con el trinar de los pájaritos en especial  del huidizo cantarín Cristofue que me visita todos los días en las mañanas; por los colibrís que vienen a alimentarse con mis sábilas y bromelias, por aquél pequeñin que se atreve a entrar en mi cocina sin tenerme miedo y desayunamos juntos, yo lo mío y  él se come las migajas que pululan en el piso. 
                                                                         Cristofue. Great Kiskadee
                                                                      Se llama así porque en  su trinar
                                                                      parece decir "¡cristo fue!". 
Soy feliz cuando recuerdo los muchos momentos inolvidables, buenos y no tan buenos, pero juntos, que hemos vivido mi esposo y yo a lo largo de 35 años de matrimonio. Y los que nos faltan por vivir con la bendición de Dios.
 Ahora cuéntame tú ¿qué es la felicidad para ti?

martes, 12 de noviembre de 2013

El Reino del Revés de María Elena Walsh

En un vagón del Metro de Madrid
El Reino del Revés
Me dijeron que en el Reino del Revés
nada el pájaro y vuela el pez,
que los gatos no hacen miau y dicen yes
porque estudian mucho inglés.

Me dijeron que en el Reino del Revés
nadie baila con los pies,
que un ladrón es vigilante y otro es juez
y que dos y dos son tres.

Me dijeron que en el Reino del Revés
cabe un oso en una nuez,
que usan barbas y bigotes los bebés
 que un año dura un mes.

Me dijeron que en el Reino del Revés
                                                     hay un perro pequinés
                                               que se cae para arriba y una vez
                                                   no pudo bajar después.

                                                     Me dijeron que en el Reino del Revés
                                                   una araña y un ciempiés
                                                       van montados al palacio del marqués
                                                 en caballos de ajedrez.
                          
                                   Vamos a ver cómo es
                                        el Reino del Revés.
 
                                                   Canciones de Tutú Marambá.
 
Conocí la poesía infantil de María Elena Walsh, poetisa, escritora, cantautora, dramaturga  argentina en un vagón del Metro de Madrid, donde pude leer por primera vez su “El Reino del Revés” y  me encantó.
Y aquí hago un paréntesis- Viajar en el Metro de Madrid es divertido. Tienen la bonita costumbre de pegar en las paredes de sus vagones poemas, historias cortas, crónicas, extractos de textos  de diversos autores,  que te hacen grato el viaje. Aparte que ganas en cultura general. Por mi parte, soy una de las que buscan si en el vagón en que me monté puedo leer algo mientras viajo. A veces tengo suerte y me enfrasco en la lectura.
María Elena Walsh (1930-2011).
Maria Elena, era hija de un ciudadano inglés y una dama argentina. Su papá, ferroviario, era un hombre cultivado que tocaba el piano y cantaba. Acostumbraba a cantarle a su pequeña hija Maria Elena canciones de cuna inglesas muy antiguas, tradicionales. Su mamá era una amante de la naturaleza y supo transmitirle a su hija el amor por su terruño. Sus padres le inculcaron A Maria Elena, desde muy pequeña, su amor por la lectura. Y así nació la poetisa, escritora que a muy temprana edad, apenas terminó el colegio, publicó su primer libro de poesía. Maria Elena utiliza un lenguaje muy divertido, gracioso y absurdo que te hace reír y a la vez  reflexionar con sus graciosas ocurrencias. Incentiva, despierta tu imaginación y más aun la de los niños. Sus canciones infantiles son una delicia, pueden buscarlas en YouTube. Y lo demás es historia que la pueden conseguir visitando la web.










lunes, 4 de noviembre de 2013

Suite francesa de Irene Némirovsky

Irene Némirovsky es una de mis autoras favoritas.   Suite francesa, su última novela, permaneció oculta 62 años, fue descubierta en  una librería de París en el año 2004. Ese año le fue concedido el premio  póstumo Renaudot, otorgado por primera vez a un autor fallecido.  Esta novela ha sido traducida a treinta idiomas. Irene escribe su manuscrito en condiciones adversas, excepcionales, con letra minúscula para ahorrar tinta y en el pésimo papel de guerra.  Suite francesa es un retrato implacable de la Francia abúlica, vencida y ocupada por los nazis. Parte de los siguientes datos han sido  obtenidos del prólogo de Suite Francesa escrito por Myriam Anissimov
En su huida para preservar sus vidas amenazada por la persecución implacable de los nazis, la tutora y las hijas de Irene Némirosvsky, Denise y Elizabeth Epstein llevaron consigo una maleta con fotos, documentos de la familia y el último manuscrito de su madre.  La maleta las acompañó de un refugio a otro, sótanos, trenes, regiones, pueblos, escondites, huían de los gendarmes  ensañados en la búsqueda de las niñas para entregarlas a los nazis. la pequeña Denise había salvado el precioso cuaderno de su madre, aquel que  no se atrevía a abrir porque le resultaba doloroso intentar leerlo. Le bastaba con verlo. Conservarlo.
A los años, Denise junto con su hermana Elizabeth, convertida en editora literaria, toman la decisión de confiar la última obra de su madre al Institut Mémoire de L´Edition Contemporaine, con el fin de salvarla.
Sin embargo, antes de separarse del cuaderno lo mecanografía. Con la ayuda de una lupa y con un gran esfuerzo, logra descifrar el manuscrito. Suite francesa no se trataba, como ella había pensado, de simples notas, de un diario íntimo, sino de una obra que relata de forma tremendamente sobrecogedora la Francia invadida por los nazis, las rutas del éxodo de París, de niños, mujeres, ancianos, familias enteras,  que buscan preservar sus vidas, lograr un mendrugo de pan, dormir.
Irene Némirovsky nació en Kiev en 1903 y murió en Auschwitz en  1942. Hija de León Némirovsky, cuya familia había prosperado en el comercio de granos, viajó mucho antes de hacer fortuna en el negocio de las finanzas y convertirse en uno de los banqueros más ricos de Rusia. Vivía con su familia en una gran mansión en la parte alta de la ciudad, en una apacible calle bordeada de jardines y tilos.

Irene, confiada a los buenos cuidados de su aya, recibió las enseñanzas de excelentes maestros. Fue una niña extremadamente desdichada y solitaria. Su padre a quien adoraba y admiraba, pasaba la mayor parte del tiempo ocupado en sus negocios, de viaje o jugándo fortunas en el casino.  Su madre, que se hacía llamar Fanny (su nombre era Faïga en hebreo), la había traído al mundo con el mero propósito de complacer a su acaudalado esposo. Sin embargo, vivió el nacimiento de su única hija, Irene, como una primera señal del declive de su feminidad, y la abandono a los cuidados de su nodriza. Fanny Némirovsky (1887-1989), experimenta una especie de aversión a su hija, que jamás recibió de ella el menor gesto de amor. Se pasaba las horas frente al espejo acechando la aparición de arrugas, maquillándose, recibiendo masajes, y buscando aventuras extraconyugales. Muy envanecida con su belleza veía con horror cómo se iban marchitando su cutis, sus rasgos, que pronto tendría que recurrir a gigolós. Para demostrarse que aún era joven, obligaba a la ya adolescente Irene, a vestirse como una niña y peinarse como pequeña colegiala.

Irene abandonada a su suerte durante las vacaciones de su aya, se refugió en la lectura, empezó a escribir y resistió la desesperación desarrollando un feroz odio contra su madre. Esta violencia, las relaciones contra natura entre madre e hija, ocupa un lugar capital en su obra.


En su novela El vino de la soledad Irene escribe : “En su corazón alimentaba un extraño odio contra su madre que parecía crecer con ella”… “Jamás decía mamá articulando claramente las dos sílabas, que pasaban con dificultad entre sus labios apretados; pronunciaba “ma”, una especie de gruñido apresurado que arrancaba de su corazón con esfuerzo y con un sordo y melancólico dolorcillo.”… “La venganza es mía”, dijo el Señor. ¡Ah, pues qué se le va a hacer, no soy una santa, no puedo perdonárselo! ¡Aguarda, aguarda un poco y verás! ¡Te haré llorar como tú me lo hiciste a mí!... ¡Espera y verás, mujer!”

La venganza de Irene se vio cumplida con la publicación de sus obras  inspiradas en sus experiencias de vida. El baile, Jézabel y El vino de la soledad.

Cuando la familia residía en su Rusia natal, los Némirovsky disfrutaban de un alto nivel de vida. Todos los veranos abandonaban Ucrania y viajaban a Crimea o Biarritz, la Costa Azul u otros destinos de Europa. La madre se instalaba en un palacio, mientras que su hija y su aya se alojaban en una casa de huéspedes.
Tras la muerte de su institutriz francesa, Irene Némirovsky, a la sazón de catorce años de edad, empezó a escribir.
Entre sus autores preferidos estaban Platón y Oscar Wilde. El retrato de Dorian Gray era su libro preferido.
Pese a ser una familia acaudalada, por ser judía se vio hostigada en Rusia en el tiempo de los zares donde el antisemitismo campeaba. Al triunfar la revolución bolchevique sufrió expropiaciones, su fortuna confiscada y tuvieron que huir a Finlandia, Suecia y finalmente se instalaron en Francia en 1920. También allí el antisemitismo hacía de las suyas.
Pese a su notoriedad, Irene Nemirovsky, ni su esposo, Michael Epstein, banquero como su suegro, lograrán conseguir la nacionalidad francesa. Tras una década marcada por el antisemitismo violento contra los judíos. En 1939, Irene junto con sus dos hijas Denise y Elizabeth,  se convierten al cristianismo.  Sus partidas de bautismo no les serían de ninguna utilidad.  Su condición de parias sellaría su ruina durante la ocupación alemana.

En los años veinte las novelas de Irene Némirovsky tuvieron mucho éxito. Su primera novela David Golder fue llevada al cine.
En  junio de 1942, Irene tiene el presentimiento de que le queda poco tiempo de vida. Continúa escribiendo. Le escribe una carta a su director literario: Querido amigo… piense en mí. He escrito mucho. Supongo que serán obras póstumas, pero ayuda a pasar el tiempo.”   Se siente tan abandonada que redacta un testamento en favor de la tutora de sus hijas, a fin de que ésta pueda cuidar de ellas cuando sus padres hayan desaparecido.
Las dos últimas cartas de Irene Némirovsky.-

Toulon S/Arroux, 13 de julio de 1942
(Escrita a lápiz)

Amor mío, por el momento estoy en la gendarmería, comiendo grosellas mientras espero que vengan a llevarme. Sobre todo, debes estar tranquilo, tengo la convicción de que esto no durará mucho. He pensado que también podríamos dirigirnos a Caillaux y al padre Dimnet. ¿Qué te parece?
Cubro  de besos a mis amadas hijas… Que mi Denise se porte bien y sea razonable. Te estrecho contra mi corazón, así como a Babet, que Dios Todopoderoso os proteja. Por mi parte, me siento  fuerte y tranquila.
Si podéis enviarme alguna cosa, creo que mi segundo par de gafas se quedó en la otra maleta (en el portafolios). Libros, por favor. Y, si puede ser,  también un poco de mantequilla salada. ¡Hasta pronto, amor mío!

Jueves por la mañana – julio de 1942, Pithiviers
(Escrita a lápiz)

Mi querido amor, mis adoradas pequeñas, creo que nos vamos hoy. Valor y esperanza. Estáis en mi corazón, amados míos. Que Dios nos ayude a todos.

Michael Epstein, esposo de Irene, sería arrestado y deportado a Auschwitz en noviembre de 1942, y ejecutado al llegar.

Las niñas logran salvarse. Su tutora, cuida de ellas y las salva de milagro, las ayuda a cruzar Francia clandestinamente. Pasaron varios meses ocultas primero en un convento y luego en sótanos en la región de Burdeos. 

Tras haber perdido la esperanza de encontrar a sus padres después de la guerra, buscaron a su abuela, que había pasado esos años en Niza rodeada de las mayores comodidades. Pero ésta se negó a abrirles la puerta y desde el otro lado les gritó que si sus padres había muerto debían dirigirse a un orfanato. Fanny, mamá de Irene, abuela de las niñas Epstein, murió a las 102 años en su gran piso de la Avenida Président Wilson. En su caja fuerte no encontraron otra cosa que dos libros de Irene Némirovsky: Jezabel y  David Golder.



viernes, 25 de octubre de 2013

Una experiencia con la Ouija.

¿Año? Tal vez, 1968. Lugar, el comedor de la casa de mi amiga Anita en Jesús María. Época, vacaciones escolares. Era una calurosa tarde de verano limeño, nos habíamos hecho una Ouija con  un tablero de cartón  en el que dibujamos todas las letras del alfabeto, los números del uno al nueve con cero incluido. Además, las palabras “Sí”, “No” y “Adiós”.  Pretendíamos convocar a un espíritu bueno del más allá para que contestara  las preguntas que le haríamos. Confieso que estábamos ansiosas, asustadas, pero eso no nos detenía. Ya teníamos la Ouija y debíamos comprobar si realmente a través de este instrumento artesanal  los espíritus nos iban a responder.
Nos sentamos, Ana y yo, mirándonos  una  frente a la otra con la ouija sobre nuestras piernas. Éramos en total cuatro chicas, las otras dos esperaban expectantes su turno para fungir como médiums. Mientras tanto su turno era escribir lo que el espíritu comunicara.
-Empieza tú, invócalo tú, le dije a Ani.
-No, tú pregunta primero… fue tu idea. Me contestó.
-¿Yo? mentira, yo no fui la de la idea. Le respondí y agregué. En todo caso tú eres la mayor a ti te toca empezar.
-Bueno pues. Pregunto  yo primero. Respondió Anita.
Empezó a hablar en tono suave, calmado, con palabras agradables  llamaba a un espíritu  bueno y a la vez escribiríamos lo que diría el fantasma. A mí me  tranquilizó escucharla y pensé: Esta Ani por algo está estudiando Relaciones Públicas, habla bonito y seguro viene un espíritu  culto, educado.
Transcurrieron varios minutos y el triángulo (una cuña de cartón), sobre el que habíamos posado ligeramente nuestras manos no se movía ni un ápice. Empezamos a relajarnos, a burlarnos de nosotras mismas por creer en estas cosas. ya lo íbamos a dejar,  en eso, se movió la cuña.
No seas tramposa Ana!. no  muevas tú el triángulo. Le dije.
-Yo no estoy moviendo nada. Eres tú la que lo estás agitando. Me respondió mirándome a mí y  a la cuña triangulada a continuación. 
No, yo no he movido nada ¡Te lo juro!  Le contesté. 
Nos miramos una a la otra y nos quedamos quietas sin apartar nuestras manos sudorosas del cartón que ahora se deslizaba de una letra a otra, como dirigido por una fuerza invisible y constante.
Tras unos primeros balbuceos el “espíritu”  empezó a formar palabras. Estábamos aterradas pero seguíamos conectadas aferradas a la cuña triangulada. Ani iba deletreando cada palabra en voz alta. Las otras chicas expectantes empezaron a escribir lo que decía.
-¿Quién eres?  Le preguntamos.
-Soy un espíritu femenino. Al principio no quiso darnos su nombre y se mostraba huidiza. No quería hablar de sí misma; no quiso decirnos dónde estaba. Dijo que  se sentía bien.
-Soy una chica como ustedes. Contestó el alma.
Y tú cómo sabes que somos chicas. Escribimos en el tablero.
Lo intuyo. Realmente lo sé. Las veo. Siempre son chicas bobaliconas las que hacen la ouija. Escribió el espíritu.
- ¿En serio? No nos ofendas sólo queríamos curiosear y probar si esto de la ouija era cierto. Escribimos.
Ahora las voy a asustar. Me llamo Belinda, y sí, es cierto esto de la ouija. Yo morí el siglo pasado.  Puedo hacerles lo que me dé en gana. Les lanzaré los vasos, platos, cuchillo, tenedores y cucharas por la cabeza. Y les advierto no convoquen nunca más a los espíritus o no las dejaré tranquilas.
El triángulo se movía a una velocidad sorprendente. Ani me gritaba  y yo a ella, estábamos espantadasYa no teníamos quién anotara lo que Belinda decía porque las otras chicas  habían salido corriendo de la casa.
Nos mirábamos las dos con ojos desorbitados, llorosos ¿Y ahora qué hacemos? Nos preguntamos sin soltar las manos del triángulo.
    - No podemos soltar esto y huir tenemos que hacer que Belinda se vaya en paz de la casa. Me dijo Anita.
El anima seguía dictándonos -Nosotros estamos en otra dimensión.  Sí existe conexión entre el mundo real de ustedes y éste en el que estoy yo desde hace mucho pero en mi tiempo no es tanto. Les advierto,  es peligroso atreverse a cruzar la línea. Si lo vuelven a traspasar ustedes no las dejaré tranquilas. Les aviso por segunda vez. Nos dijo Belinda.
Llorando de miedo  Anita y yo  escribimos.
-Perdónanos, nunca más volveremos a tratar de comunicarnos con el más allá ¿Qué podemos hacer por ti? Le preguntamos.
Sólo recen por nosotros. Aquí estamos bien ¡Esperando! No jueguen con la ouija o sabrán de mí. Nos contestó.
- Lo prometemos. nunca más. Gracias por tus consejos. Escribimos.
A partir de ese momento dejó de moverse el triángulo. Se quedó absolutamente quieto  a pesar que nosotras continuamos con nuestras manos colocadas encima del triángulo  hasta estar seguras que el espíritu Belinda se había ido de este mundo.
Anita lloraba porque no quería que nadie del más allá se quedara en su casa.  Yo lloraba  de miedo abrazada a ella. Las lágrimas nos brotaban a borbotones. Aún así, nos sentíamos valientes por  haber salido airosas de esta experiencia de ultratumba con la ouija. Esa tarde maduramos.

Hace un par de noches llamé a Lima a Anita, mi compinche de la niñez, para recordar juntas esa experiencia. Le pregunté si lo había vuelto a intentar. Me contestó que sólo cuando murió su mamá. Hace años trató de comunicarse con ella. Su madre acudió para decirle que rece, que ella está bien y que no  vuelva a repetir esta experiencia. Obtuvo un bis, pues.
Por mi parte nunca más lo intenté. 


¿Existe un mundo paralelo? No lo sabemos.
¿Existen otras formas de percibir el mundo del más allá por vías distintas  a los  cinco sentidos? Eso es mejor dejar  a los científicos que lo descubran y las personas dotadas del sexto sentido. 



martes, 15 de octubre de 2013

La Dama de las líneas de Nazca



Dra. Maria Reiche Neuman
En la década de los setenta, tiempos de dictadura en Perú, era  yo una estudiante de Derecho en una universidad de Lima. Cuando me tocó iniciar mis prácticas legales, mi mamá, quién trabajaba en el Ministerio de Salud desde muy joven, me consiguió a través de su jefe, un gentil Coronel de la Fuerza Aérea peruana, que hiciera mis prácticas jurídicas en la Dirección Legal de Transporte Aéreo, del Ministerio de Transportes y Comunicaciones. Trabajé allí unos cuantos años. Una mañana cualquiera llegó a la oficina una anciana delgada, de tez blanca muy bronceada, su piel curtida denotaba que se exponía a un sol constante e inclemente, de  ojos claros que cubría con lentes de aumento, vestía muy casual, simple, calzaba sencillos mocasines o botines, su cartera era un bolso indio que llevaba colgado atravesando su pecho.  Al ver a la dama que se acercaba hacia mí, con  pasos lentos, tímidos, dudosos, me incorporé inmediatamente, dejé mi escritorio, y me acerqué a ella.
        ¡Buenos días! señora qué desea. Le pregunté.     ¡Buenos días! Me contestó ella, al tiempo que yo la invitaba a que tomara asiento.  
    Soy María Reiche y vengo a solicitar, si es posible…
       ¡Dios! es la arqueóloga alemana de las líneas de Nazca.  Me dije mentalmente ¡tan modesta y frágil que luce. Sin embargo, es un coloso de fortaleza y atrevimiento! ¡Qué honor! para mí, pensé.
Conversé largo rato con la Doctora Maria Reiche, además de arqueóloga, era matemática. En la oficina atendimos su pedido y mientras esperábamos que le dieran curso a su solicitud, entablamos, ella y yo, una amena conversación. 
Pude enterarme directamente por ella sobre su teoría acerca de  los misterios de las líneas de Nazca. Ella es un recuerdo que se presenta en mi memoria muy rara vez, pero concurre como si se tratara de una vieja y ajena crónica de  mi vida. Y la evoco. 
Parte  sur del mapa del Perú

¡Dios! era la científica que  entregaba su vida entera sin importarle vivir con escasez con tal de  poder  estudiar in situ las líneas de Nazca quien acudía a mi. Si, esa misma  sobre la que habíamos hablado en casa, con mi papá previo a un viaje familiar a Ica y Nazca. 
A continuación simulo una conversación que se dio más o menos así, entre la Dra. María Reiche y yo un día cualquiera de mil novecientos setenta y tantos.
    Habla la Dra. Reiche:  Ninguno de los innumerables misterios arqueológicos de Sudamérica supera los extraordinarios dibujos del desierto de Nazca. Las líneas de Nazca tuvieron que aguardar hasta la era de la aviación para ser descubiertas porque sólo pueden verse por aire.

      Doctora Reiche, pregunté ¿Eran las Líneas de Nazca pistas de aterrizaje de naves espaciales, de      extraterrestres?  
El mono - Las Líneas de Nazca
Declaradas Patrimonio de la
Humanidad en 1994.

     María Reiche, me contestó: No, no para mí. Llegué al Perú antes de la segunda guerra mundial, como institutriz de los hijos del Cónsul alemán en Cuzco. Quedé impresionada con sus construcciones, sus paisajes. En esa época conocí a un astrónomo paisano mío, un alemán.  Él había analizado la alineación de la catedral de Cuzco y el Coricancha o templo del Sol, sobre el que se construyó luego la Iglesia de Santo Domingo. El Dr. Muller decía que los incas habían alineado los ejes de sus edificios según el solsticio.  Y continuó la Dra. Reiche más o menos así: Después de la segunda guerra mundial regresé a Perú. En Lima conocí al científico Paul Kosok.  Fui a Nazca para trabajar con el profesor Kosok, él venía de la universidad de Long Island. Él me contó que una tarde de los años 40, vio ponerse el sol precisamente en el lugar que terminaba una de las líneas de Nazca. Era un 22 de junio, solsticio de invierno en el hemisferio Sur. Esto confirmó sus teorías de que las líneas marcaban alineaciones astronómicas, de que era “el libro de astronomía más grande del mundo”.
 ¿Una astronomía prehistórica? Le pregunté. La Dra. Reiche, me miró fijamente y continuó.
   Al morir el Dr. Kosok, seguí con las investigaciones en las que ambos trabajábamos. Yo vivía en esa época, en el único y modesto hotel de Nazca. Ahora vivo en un alojamiento de una granja en Ingenio, es el pueblo más cercano a las líneas y jeroglíficos.
Los nazca poseían la facultad del pensamiento abstracto, conocían la aritmética y dominaban un método topográfico. Me contaba la Dra. Reiche. Los dibujos nos permiten conocer sus procesos mentales y sus logros intelectuales. Los incas sabían de geometría, la ausencia de interrupciones en las curvas de sus dibujos lo dicen.
En la década de los setenta la Dra. Reiche ya había dedicado más de 25 años  de su vida a las líneas de Nazca. Sé que muchas de sus ideas originales fueron modificadas, reformuladas, cuestionadas. Sin embargo, ella siempre creyó que las líneas representaban  un gigantesco calendario.
Hombrecito, es gigante, en la ladera de una montaña


   Los nazcas, afirmaba la Dra. Reiche, eran en primer lugar y por encima de todo, agricultores que necesitaban calcular el momento adecuado para plantar y cosechar sus alimentos. Muchas de las líneas parecen trazadas para señalar al Sol, a la Luna o a las estrellas.


Sea cual sea el propósito de la líneas ubicadas en el desierto de Nazca, su precisión y belleza prueba que fueron trazadas en el contexto de una sociedad culta y con gran sentido de la estética.

Avioneta sobrevolando las líneas de Nazca
La Dra. Reiche expresó  otros elementos que lo confirman: - Se han encontrado hermosos objetos de oro finamente labrados, tejidos muy perfeccionados, vasijas de cerámica; todos estos objetos hallados en el interior de las tumbas verticales que salpican el desierto de Nazca, revelan una cultura artísticamente sofisticada.

La Doctora Maria Reiche Neumann, vivió hasta los 95 años,  murió el 8 de Junio de  1998 y está enterrada en un mausoleo ubicado al lado del museo que lleva su nombre en la ciudad de Ica, Perú.


Emocionados luego del sobrevuelo por las pampas de Nazca.
 Lucho, mi esposo, y yo. 14 de Abril de 2011.
Luego del sobre vuelo por las líneas de Nazca
nos bebimos sendos vasos chicha morada bien fría.