martes, 31 de diciembre de 2013

Feliz Año 2014! ¡Hasta el infinito... Y más allá!

Para los que vivimos en Suramérica estamos viviendo las últimas horas del año 2013. Se inicia la cuenta regresiva; época en la que solemos hacernos promesas, proyectos de vida. Tales como: Ahora sí me pondré a dieta, haré más ejercicios, estudiaré otro idioma, dejaré de fumar, y tantas otras.  
Está demás decir, que estas mismas cosas no las hemos prometido muchas veces antes. Esto equivale a decir que estamos imbuidos de muchas buenas intenciones que al poco tiempo se nos desvanecen como la espuma. ¿Y porqué siempre caemos en esta ‘absurda’ costumbre? Si sabemos que no la vamos a cumplir.
Bueno, seamos honestos, no todos somos así. Conozco muchas personas que sí cumplen lo que a sí mismas se prometen  ¿y qué sucede con el resto? Yo me incluyo en el resto y por eso esta reflexión o  mea culpa.
Peter en la playa - Australia
recibiendo el Año Nuevo 2014.
Luismi, en Enero 2013 fue operado de la rodilla.
Jugando fútbol se la fracturaron. Se preparó para esta 
carrera de San Silvestre y la corrió hoy 31-12-2013. ¡Felicitaciones hijo!



En la partida de la carrera de
San Silvestre Vallecana 2013.
Aclaro que no suelo leer los horóscopos, no creo en ellos aunque a veces me divierten cuando me dicen que mi ‘piedra’ de la suerte es esta o aquella, que me bañe con cariaquito morado, o hierbas que creo sólo en África, la India, o la selva se pueden encontrar, o que juegue los números tales o cuales para ganarme la lotería. Recuerdo una entrevista que escuche por radio tiempo atrás; la  locutora entrevistaba a una astróloga a quién habían despedido intempestivamente de un canal de televisión en el cual tenía un programa diario. La astróloga explicaba cómo al llegar al canal una mañana bien temprano, para hacer en vivo su programa, encontró que su oficina estaba con llave, ya no figuraba su nombre en la puerta. La periodista le pregunta -¿pero cómo es que tú que preparas el horóscopo diario de la gente, le adviertes sobre su futuro,  no viste lo que a ti misma se te venía?… ser despedida del trabajo de un momento a otro es cosa grave ¿y tú no viste tu futuro inmediato?- La astróloga desconcertada improvisó una respuesta nada convincente. Al escuchar la entrevista  pensé… y cómo no vio lo que se le venía, si ella es pitonisa.  Seguro hay muy buenos astrólogos, pero serán los menos.

Volvamos a nuestras promesas de Año Nuevo.-
  •   Creo que tenemos que tener mucha fuerza de voluntad para alcanzar un objetivo, o cambiar algo que queremos. Y la idea que acaba un año y empieza otro nos puede dar ese ímpetu que necesitamos. Trabajemos en ello. Es lo que nos toca.
  •  Si logramos nuestro objetivo, esa propuesta que nos hicimos a nosotros mismos, nos puede impulsar a alcanzar otros. Mantengámonos firmes en nuestros objetivos. Escríbelo y planea cómo lo vas a cumplir.
  •  Seamos realistas, planifiquémonos.
  •   Sé claro en tus objetivos, contéstate los porqués de tu propósito y cómo lo lograrás.
  •   Hazlo para ti mismo, mejor dicho para complacerte a ti mismo y no a otra persona o familiar.  
  •   Si crees que necesitas ayuda, pues pídela. Seguro te la darán tus familiares o amigos.
  •   No desistas. Si recaes te levantas y sigues firme con tu objetivo.
  •    Nunca digas nunca. A mí me ha pasado que muchas veces me he tenido que morder la lengua, no importa, sigue adelante. Diseña tus propias estrategias para hacer frente a las tentaciones y frustraciones.

          Les doy la frase de  Inés, mi mamá. Es proverbial para Ada, mi hermana, para mí y para nuestros respectivos hijos, o sea, sus nietos; infinidad de veces se la hemos escuchado a mamá repetirla a cada uno de nosotros en diferentes ocasiones, cuando ella creía que era el momento de decírnosla: ¡Quiero, Puedo y Lo Hago! Es lo que ella nos suele decir a sus descendientes para no apartarnos de nuestros objetivos. Y para terminar reproduzco la frase del personaje, de la saga  Toy Story,  Buzz Lightyear: ¡Hasta el infinito…Y más allá!

¡FELIZ AÑO 2014!

viernes, 27 de diciembre de 2013

Navidad 2013 en Familia.

Esta Navidad 2013, fue muy especial para mi familia. ¡Celebramos tres llegadas de la Navidad junto a nuestros hijos viviendo en ciudades muy distantes una de la otra! Ello gracias a las redes sociales.
Empezamos en Australia. Mi hijo Pedro (Peter) el hijo del medio, vive en una bonita ciudad   de Australia. Cuando Peter  recibió la Navidad para nosotros en Caracas era aún las 11 a.m. del 24. Lo celebró en su casa  con su flatmate, degustando  sabrosas y frescas  langostas, acompañadas de un delicioso vino a tono  y con buena compañía. En una cena tranquila, silenciosa, sin ruidos estruendosos. Nosotros  ‘estábamos con él’ gracias a la magia de las redes sociales.

Navidad. Cena con langostas en Bunbury - Australia.
Las horas transcurrían Luis y yo aún de compras comestibles para nuestra cena en casa. Aún con fogones encendidos, de pronto, recibimos el saludo de Navidad de mi hijo mayor Luis Miguel, que vive en España; para nosotros eran las 6 pm del 24, para Peter eran las 6 de la mañana del 25. Luismi estaba en casa de unos amigos. Era un  grupo grande reunido y con cena típica venezolana: Hallacas, pan de jamón, ensalada de gallina, dulce de lechosa y música venezolana: 'tucusito, tucusito llévame a cortar flores...', y  ‘el tú no te vas hasta que sea Navidad en Venezuela’ que le decían sus amigos. Es decir, se amanecieron todos porque faltaban 6 horas para la llegada de la Navidad en Venezuela.
Cena Navideña Venezolana en Madrid. España.

Al llegar la Navidad a Venezuela, con los cuetes, cohetones en medio de un ruido estruendoso, ensordecedor (nos preguntábamos cómo estando el país en crisis económica la gente tiene dinero para gastar en pólvora costosa, ruido desagradable y peligroso), estábamos en casa con nuestro hijo José Ignacio, e  inmediatamente por whatsApp recibimos los saludos de Peter desde Australia y de  Luismi desde España  y nosotros aquí en Venezuela. Nuevamente estaba la familia reunida, los cinco dándonos por tercera vez el saludo navideño. Nos enviamos fotos, abrimos los regalos juntos,  conversábamos, a la vez, desde tres continentes diferentes.

Navidad en Caracas. Venezuela.
Le doy gracias a Dios por vivir en esta época y por habernos  bendecido  a la humanidad con personas que son genios en tantos diferentes ámbitos. Pero en este caso, de la cibernética, de la web, que nos permite vivir esta realidad tan globalizada y sentir a nuestros seres queridos junto a nosotros aun cuando están a miles de kilómetros de distancia.
Un regalo sorpresa.
Tengo que decir que este año todo nos salió casi perfecto… disfrutamos de unas Navidades en casa (el ruido se desvaneció de nuestras mentes), puedo decir, que fueron tranquilas,  placenteras con nuestros hijos cerca. Superamos nuestras expectativas navideñas. Tuvimos muchos momentos especiales. Vivimos la esencia de las fiestas navideñas con nuestros tres hijos ¡Gracias a Dios!





miércoles, 18 de diciembre de 2013

¡Feliz Navidad!

"La Virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán
por nombre Emmanuel, que significa: "Dios-con-nosotros"
Mateo 1,23.

Diciembre es una época muy especial para los cristianos y también para muchísimos no cristianos que celebran con nosotros esta fecha alrededor del mundo. En esta era de la web, internet, las redes sociales nos enteramos al instante cómo están viviendo la Navidad  en otras latitudes por más alejadas que estén. Para nosotros los cristianos, empieza la celebración navideña con un tiempo de espera: Adviento es el primer período del año litúrgico, en el que nos preparamos espiritualmente para la llegada del Niño Jesús, para la Natividad.
 Es una celebración esencialmente religiosa y deberíamos vivirla así. Sin embargo, hay que decir que tal vez sin intención la humanidad la ha ido paganizando cada vez más. Al punto que la gente ya no vive ese tiempo de espera  para conmemorar el nacimiento  del Niño Jesús, sino más bien se ocupan de  los regalos de Navidad “qué le voy a regalar a fulanito o sultanita”. Esa es una realidad.
Los regalos de Navidad nos generan estrés. En esta sociedad de consumo en la que vivimos inmersos, la gente y los niños tienen generalmente más de lo que necesitan.  Triste porque los regalos materiales no son lo más importante.
Mamá supera su estrés: "¡Espero les gusten sus regalos!"

Como madre, yo recuerdo cada año en esta época cuando llevaba a mis hijos mayores, de pequeños, a ver el “Cascanueces” de Chaikovski  en el Teatro Teresa Carreño de Caracas. Los vestía elegantes y nos íbamos a ver el cuento-ballet. Confieso que a ellos no les hacía mucha gracia vestirse de traje (terno). Familias con sus niños agotaban las entradas con bastante anticipación (siguen agotándose las entradas). Recuerdo también  la vez que mi sobrina ahijada Karen, pre-adolescente, pasó un Diciembre con nosotros. Las dos solas fuimos a ver el “Cascanueces” al teatro. En  esa oportunidad Karen se estrenó en el uso de zapatos de tacón (le presté unos míos). La maquille ligeramente... se le veía  tan linda y candorosa. Karen y yo, disfrutamos mucho del Cascanueces.  Era una dicha ver cómo la gente  se vestía con sus mejores trajes para ir al teatro Teresa Carreño.
Cascanueces. Ballet de Tchaikovsky

Lo importante en Navidad  no es llenar de regalos a nuestros seres queridos y salir ‘endeudados’ de estas festividades decembrinas.  Para mí, lo más importante, aparte de vivir la conmemoración religiosa como tal, es generar gratos recuerdos, infundir alegría, despertar la sensibilidad, los buenos sentimientos, la empatía, en nuestros seres queridos, es lo que perdurará en sus recuerdos y en nosotros por siempre.
Mi abuelita Matilde me contaba cuando yo era una  niña una historia que nunca olvidé.  -Sucedió durante la época de la Segunda guerra mundial.  Había escasez, sufrimiento y muchas privaciones. Una madre no tenía  nada para regalar a sus pequeños en Navidad. Lo único que ella guardaba como un tesoro era una cajita de chocolates que le había regalado su esposo antes de irse al frente a luchar. Ella conservó unos cuantos bombones de chocolate para cuando regresara su esposo, que nunca retorno. Una Navidad la madre  sacó para obsequiar a sus hijos su más preciado tesoro: Su hermosa cajita de chocolates.  Los niños la abrieron luego de admirar la belleza de la impresión de la tapa. Inmediatamente emanó un delicioso olor a chocolate que los niños y su madre disfrutaron con los ojos cerrados. Luego cada uno y la madre pudieron compartir juntos los cuatro chocolatitos que ella había conservado con tanto amor y devoción.
Creo que lo importante no es qué regalar, sino cómo regalar.  Se trata de trasmitir cariño, amor, amistad, empatía. A veces una simple nota escrita de tu puño y letra puede convertirse en un tesoro para quien lo recibe de ti.  

sábado, 7 de diciembre de 2013

Tierra + Fuego + 80 = Noemí Márquez

La tierra convoca a  Noemí.

Alguna vez leí en un artículo que trataba sobre la actitud, que en este mundo hay personas  medicina y personas tóxicas. Las primeras van cargadas de entusiasmo por la vida y las segundas viven impregnadas de negatividad.  ¡Guao!...  Es fuerte ¿verdad?... pero es tan cierto. Los humanos somos los únicos seres vivientes capaces de discernir. Por lo tanto, podemos  decidir qué actitud vamos a tomar frente a la vida. Ser personas medicina o tóxicas.
El domingo pasado visité el Centro de Arte Los Galpones de  Los Chorros en Caracas. Siempre ofrece al público que lo visita estupendas sorpresas en sus diversos ambientes: literatura, arte, gastronomía, vivero, espectáculos, etcétera.
Ese Domingo 1° de Diciembre de 2013 se inauguró en Los Galpones,  la exposición “La tierra convoca” de la escultora Noemí  (Noe) Márquez.  
Pues bien cuando conocí a Noe recordé esa frase sobre la actitud de las personas frente a su vida. Y me dije: -¡He allí un ser que es medicina para el alma… ¡qué linda es! Emite puras vibraciones positivas. Y lo mismo su hija la fotógrafo Laura Márquez… y me convencí… realmente la vida es ‘lo que nosotros hacemos de ella’.
Noemí Márquez con su hija Laura
Noe a sus casi 80 años de edad, nació el 31 de Diciembre de 1933, continua desarrollando su arte. Crea, trabaja con energía, fuerza, sus esculturas que no terminan de sorprendernos. Y uno piensa: Cómo esta frágil y dulce mujer es capaz de transformar ingentes volúmenes de barro en monumentales obras de gran formato.
Habla Noemí: "Creo que más de la mitad de mi vida ha estado dedicada a la cerámica. Desde mi primer  contacto con la tierra, ella me cautivo. Jamás intenté o pensé mi obra en otra materia distinta a la cerámica. He exigido al barro y al fuego sus máximas posibilidades y estoy contenta con lo que me ha regalado".
Veintinueve esculturas de barro en pequeño, mediano y gran formato conforman la exposición de Noemí Márquez con las que celebra sus 80 años de vida. En el Centro de Arte Los Galpones, abierta hasta el 20 de Diciembre y luego reabre el 14 de Enero hasta el 23 de Febrero 2014. El horario es a partir de las 11:00 a.m. hasta las 4 p.m. La entrada es libre.
Sus obras han sido exhibidas en museos de Estados Unidos, Puerto Rico,  México, Inglaterra, Yugoslavia, Taiwan, Suecia, Bélgica, China, Colombia y en su natal Venezuela. Ha recibido numerosos premios y elogiada por críticos de arte de diversos lugares del mundo.
Noemí y yo.
Esculturas de Noemí Márquez
Amigas que se encuentran en la exposición.
Haydée entre Sylvia y Silvia. 
El desaparecido pintor y ceramista Antonio Arraíz Parra escribió que  la cerámica de Noemí se acerca a la forma de ver el arte “como elemento ritual, simbólico, atado a las preocupaciones por los eternos enigmas del hombre que son el nacimiento y la muerte y el afán de transcendentalizar el vivir. De sus piezas emana una atmósfera de sacralidad y de misterio justamente por lo lejos que se encuentran de lo útil cotidiano o de la representación de una forma natural determinada y lo mucho que se aproximan a la abstracta universalidad de las piedras”. Suscribo totalmente la opinión del artista Antonio Arraiz, sobre cómo percibió él la cerámica de Noemí.  Para mí, su obra esta llamada a trascender en el tiempo, está dotada de ese elemento que lo llena de enigmas, simbolismos, ritos,  que lo envuelve a uno en esa atmósfera de misterio permanente.  Un poco  lo que sentí cuando sobrevolé las líneas de Nazca  en Perú. Tratar de intuir ese poderoso esfuerzo del agricultor de las pampas de Nazca y su enigmática energía por armonizar su vida con la naturaleza.