lunes, 31 de diciembre de 2012

Y LOS SUEÑOS… ¿SUEÑOS SON?



                                                     Y  LOS SUEÑOS… ¿SUEÑOS SON? 

A mi tía Alicia.
I
El Doctor  Ismael  Santaella  terminó temprano sus consultas  y como los lunes no tenía que ir por las tardes a dictar clases en la universidad,  decidió pasar por su casa a tomar lonche con sus hijas. Eran las 4 de la tarde, seguro ya estaría por  pasar el panadero en su triciclo blanco tocando su corneta  honc, honc, honc, honc, para anunciarse a los vecinos.  Llevaba pan francés,  pan dulce y los apetecibles chancays con el que acompañaban los Santaella su merienda de las 5 pm.   Era el primer día  de Abril y no hacía casi  frío, pero aún así, seguro  le vendría bien un tecito caliente con leche.  Pensó el Dr. Santaella…  Y luego me voy a mi guardia nocturna en el Hospital Loayza.

Al sentir llegar a su padre salieron corriendo a recibirlo sus hijas Anastasia e Ivana seguidas por  mamá Ethel quien llevaba en  brazos a la pequeña  Maty.  Las beso a todas y una vez que María le anunció que su baño estaba listo se fue a refrescar y a cambiarse de ropa.

¡Qué delicioso aroma!.. Era el Dr. Santaella  que se incorporaba al lonche  familiar.   Al ver a su padre Anastasia corto la conversación con su mamá e Ivana, y contó.  -Papá, anoche soñé que yo estaba en Washington  en los Estados Unidos, iba caminando  entre un montón de gente que estaba parada en las calles;  esperaban a alguien, papá. Yo andaba lentamente, mirando de un lado a otro, preguntándome ¿qué hago yo  aquí? ¿Y este público a quién espera? … Luego vi que unas mujeres arrojaban pétalos de rosas hacia una carroza cubierta con la bandera que avanzaba por la pista tirada por siete caballos blancos.  Esa carroza llevaba  al presidente de los Estados Unidos que se había muerto. ...¿Porqué soñé eso, papá? dijo Anastasia, alelada, sorprendida  a su corta edad.

Esta hija mía siempre me sorprende con sus comentarios, pensó el Dr. Santaella.

   Mi pequeña Anastasia, fue sólo un mal sueño, hijita. El Presidente Roosevelt está muy bien de salud, recién iniciando su nuevo mandato. Lleva gobernando 12 años a su pueblo que lo ha reelegido tres veces seguidas. …A veces soñamos cosas que no nos gustan, que no tienen nada que ver con nuestro mundo. Son pesadillas hija mía.  Verás mi princesita que nada le sucederá al Presidente de Estados Unidos.    Bueno, bueno, el tiempo  pasa  volando,  ya me tengo que ir; en lo que terminen su lonche, juegan un rato y luego se ponen a hacer sus tareas escolares… Ethel,  no les permitas distracciones. Primero son los deberes.

II
Transcurrió  la semana tranquila con su cotidianidad familiar. El Dr. Santaella aprovechó ese fin de semana para llevar a sus hijas el sábado al cine y el domingo las llevó al  circo húngaro que había llegado a Lima. Fue un fin de semana pleno de actividades novedosas, intensas, agradables para las niñas y sus padres que les permitió disipar los ánimos y olvidar pensamientos o momentos perturbadores.

La mañana del viernes 13 de Abril de 1945  el Dr. Santaella bajó a desayunar junto con sus hijas, pues él era quién las llevaba al colegio antes de ir a su consultorio.    Como era costumbre,  María ya había recogido el periódico que todas las mañanas dejaban a la puerta de la casa.

El Dr. Santaella sentado a la mesa, alternaba su ingesta de  alimento con la lectura de su periódico, despliega su diario “El Comercio” y lee en silencio el titular principal. "Muere repentinamente el Presidente de los Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt".  …El Dr. Santaella,  enmudece, su rostro se torna lívido, blanquecino, serio, no desea comer más.  Mira a su hija Anastasia, guarda el Diario y sin decir  ni una sola palabra se levanta de la mesa. Las niñas permanecen ajenas al cambio de semblante y actitud de su padre. 

El Dr. Santaella recorre el trayecto hacia el colegio en silencio, ensimismado en sus pensamientos. Al llegar decide hablar con la profesora, tendrá que contarle el sueño de Anastasia, hay que preparar a la niña para enterarse  de esta noticia inesperada de la  muerte del Presidente de los Estados Unidos. Él conversa con  su hija primero. Desde el colegio avisa a su secretaria que llegará tarde a su consulta. 

Anastasia asimiló sin traumas la noticia. Aún no procesaba lo inaudito de su capacidad intuitiva y premonitoria.

El día 15 de Abril de 1945 el diario “El Comercio” reprodujo en primera página,  la foto de la carroza tirada por siete caballos blancos que llevaba los restos del Presidente Roosevelt, avanzaba por la Avenida Principal de Washington DC. El féretro iba cubierto por la bandera de los Estados Unidos.  El Dr. Santaella palideció al ver la foto del periódico, con la mirada pérdida, fija en el horizonte, pensó en voz alta: Tal como lo soñó mi Anastasia.                                                        


FIN
Silvia Rodríguez.

sábado, 29 de diciembre de 2012

Bestiario - "Las Venunutrias"


                                                               
                                                                  

  “Las Venunutrias” 
                                                                                                
                             A mi amiga Che Irene Kalnis de Heineman.


¿Será posible que alguna vez conozcamos  a un venucóndor? le pregunta una venunutria a otra mientras retozaban en las aguas frías de un río de las pampas venuargentinautas… Como son algo perezosas permanecían echadas cuan largas eran para refrescar su cuerpo cubierto por el hermoso pelaje gris, salpicado de hebras de colores amarillo, marrón y negro. ¿Estás loca? contestó la venunutria Clotilde,  para qué quieres tú conocer a un bicho de esos ¡un venucóndor! Ni siquiera somos de aquí. Bien sabes,  que nos han traído para que repoblemos con nuestra especie  estas venutierras  después del segundo diluvio universal. Tanto daño a la naturaleza hicieron los terrícolas del siglo XX y XXI que destruyeron su mundo. Si chica,  agrega Sara,  ahora por segunda vez  a Noé II le tocó fabricar otra  Arca,  la N° 2. Qué crimen, si el pobrecito no podía con su alma… y para colmos todos los terrícolas se burlaban de él,  lo creían ¡loco!.. Y que no iba a haber ningún diluvio, y zas, se quedaron sin su planeta tierra. Y ahora, agrega Clotilde,  aquí estamos nosotras destinadas a repoblar este glacial Venuciano… ¡el nuevo mundo Venustierra! ¡Bbbrrrr… qué frío hace, Sara!
Venunutrias


Dijeron que aquí escaseaban las hembras venunutrias,  dice Sara.

 Lo que te debe preocupar, replica Clotilde, es que tenemos que encontrar a nuestros machos para que nos apareemos y nos protejan ¿Qué vamos a hacer nosotras conociendo a unos venucóndores? Con lo grandes que son esos seres voladores. Será para que nos coman. Ni loca Sara, qué miedo.  A nosotras nos gusta holgazanear,  somos unas sedentarias felices, crees que me voy a aventurar a salir por allí para que tú satisfagas tu curiosidad de ver un venucóndor. No, ni hablar. 

Mira Clotilde, sólo estoy tratando de conocer estas tierras solitarias, sus habitantes naturales y  hacer nuevos amigos. Nada más…    ¡Ah!... ¡escucho unos pasos… Alerta, cuidado!

Dos venuvenados adolescentes, jugueteando entre ellos y silbando se acercan a tomar agua del venurío. Al ver a las venunutrias acostadas en esas  aguas frías  les  preguntaron ¿Pero che, qué hacen ustedes aquí, quiénes son, de dónde salieron? 
Venuvenados
Nos trajeron aquí para repoblar con nuestra especie estos parajes  venugauchos, contestaron las venunutrias ¡Ah!  Bienvenidas. Sólo cuídense que por aquí andan los venupumas y esos sí que son agresivos y feroces

¡Aja! Gracias por el dato ¿Y a los venucóndores ustedes los conocen?  Preguntó la venunutria Sara. Sí claro, pero esos comen carroña, vuelan muy alto y no son de peligro para ustedes, no atacan.  Sólo acuden cuando encuentran cuerpos muertos y en descomposición. Así que no hay porqué preocuparse de los venucóndores… Bueno ches, nosotros nos vamos, sigan descansando chicas.

                                                                                                                                                                     
Venucondor de los Andes peruanos

Viste Clotilde, todos los días se aprende algo nuevo. Creo que me va a gustar vivir aquí. Tiene todo lo que nos gusta, clima frío, abundante agua y comida. Sólo nos faltan los novios para formar nuestro perezoso, sedentario feliz hogar.  Y... A repoblar el  nuevo mundo ¡VENUSTIERRA!
                                                                                      FIN        
                                                                                                                                                                            Silvia Rodríguez Pastor

jueves, 27 de diciembre de 2012

Cuento: ¿Amor? o Arepas en Notting Hill



¿ESO ES AMOR?   O   AREPAS EN NOTTING HILL
I
Mariel se levantó  desencajada esa mañana, era evidente que no había dormido nada bien, sin apetito, no quiso desayunar.  La madre, sin que su hija le comentara nada sabía el motivo de esos ojos hinchados, de su nariz roja, de su tristeza. Ese semblante deprimido era cada vez más frecuente en Mariel. Mi hija ha pasado  toda la noche llorando,  y yo sé el motivo. Pensó la mamá.
Sin preguntarle  la razón de su congoja, le increpó a Mariel ¿hasta cuándo hija,  vas a seguir viendo a ese muchacho? sabes bien que él no te conviene. Mariel miró a su madre a los ojos e hizo un esfuerzo para que el tono de sus palabras no sonaran plañideras. No es nada mamá, fue una discusión intrascendente con Ricardo.  Sólo un intercambio de palabras sin consecuencias.
Cómo me vas a decir eso Mariel.  Ese hombre parece un personaje de las tragedias de Shakespeare ¡Sí, él es el propio Otelo! Ten cuidado hija. En un rapto de celos es capaz de cualquier cosa.
Qué cosas dices mamá, Ricardo es incapaz de hacerme daño. Él me quiere.
Sí hija.  Otelo también estaba muy enamorado de su mujer Desdémona. Pero ese amor no le impidió asesinarla sin escucharla primero.  Además, ese chico no se controla. Tú eres una estudiante universitaria con un futuro brillante, Mariel. No te puedes amarrar así de Ricardo, qué futuro te puede ofrecer él.  No me gusta su carácter violento, explosivo, él en un ataque de rabia es capaz hasta de asesinarnos a todos,  a  tu familia hija y en nuestra propia casa.  Es que esto ya ha sucedido y seguirá ocurriendo hasta el confín de los tiempos.  Sucedió en la vida real en los Estados Unidos.  Esa historia que escribió Truman Capote “A sangre fría" la basó  en horrendos asesinatos perpetrados a todos los miembros de una sola familia.  Hay gente loca hija, capaces de atrocidades.
¡Mamá, cómo exageras!  Mejor me voy a la universidad, no quiero seguir escuchándote, me vas a deprimir más mamá.  Hoy tengo un examen  final deséame suerte que la necesito.
No quiero asustarte hija, eres nuestro tesoro, no quiero alarmarte, sólo que estés prevenida. Los años dan experiencia. ¡Suerte en tu examen, te irá bien has estudiado mucho! ¡Dios te bendiga!
II
La semana pasó volando. Por fin, podría descansar, dormir unas horas extras por las mañanas. Gracias a Dios había aprobado todas sus materias con excelentes notas y eso, a pesar de los pleitos de las últimas semanas con Ricardo, que la angustiaron tanto apartándola de sus estudios. Menos mal que su estado anímico no influyó en sus exámenes.  Pero eso es el pasado. Ahora se  sentía feliz,  tranquila, aliviada, se había quitado un peso de encima.
Esa mañana se encontraría con su amiga y confidente Lucrecia, compañera del colegio y de la universidad. Esas niñas se hicieron amiguitas apenas se conocieron en el preescolar del colegio Inter. A partir de allí se hicieron íntimas amigas. Ahora convertidas ya en hermosas jovencitas de 19 años. 
Las chicas habían acordado encontrarse en Chacao; en el Centro Comercial Sambil harían compras para su viaje. Necesitaban  ropa de invierno, en Londres siempre hace frío, nada que ver con el clima cálido del Caribe. 
Exhaustas pero felices por sus compras que les había tomado todo el día se fueron al restaurante de sushi, que les encantaba y además esta comida no engorda.  ¿Será que mi mamá tiene razón? ¿Debo terminar con Ricardo?  Sé que él tiene un carácter muy difícil. A veces me cela demasiado sin razón. ¡Ah! pero eso es porque me quiere, Lucrecia. Comentó Mariel.
 
Bueno Mariel, le contestó  Lucrecia, dicen que  las mamás siempre tienen razón en casos como éstos. Tú sabes, la voz de la experiencia y además, nadie nos puede querer más que nuestras madres y ellas saben lo que nos conviene.
Sí Lucre, a veces Ricardo exagera. Siempre me está interrogando: ¿dónde estuve?, ¿con quién?, ¿a dónde voy?, ¿quiénes son mis amigos de la universidad? No sé porqué es así, si yo nunca le he dado motivos para desconfiar de mí. ¡Ay! ¡A veces me siento agobiada con tanta preguntadera! ¿Qué hago? Porque por otro lado, hay una fuerte química  entre nosotros. Con sólo verlo, se me estremece todo el cuerpo, tiemblo. A veces estoy decidida a terminar con él pero cuando lo veo me derrito toda, Lucre. ¡Dios mío ayúdame! ¡Qué va a ser de mí, amiga!
Mariel, tienes que hablar con Ricardo pronto. Tranquilizarlo, no quiero ni imaginar su reacción cuando sepa que te vas de viaje todas las vacaciones. Le respondió Lucre, así la llamaba Mariel.

¡Decidido! voy a hablar seriamente con él y cuanto antes mejor. Es más,  de esta noche no pasa  amiga. Lo haré esta noche en la fiesta de despedida del curso, en casa de Verónica.

Las chicas se quedaron conversando mientras almorzaban en el Hard Rock Café del Sambil.
¡Te imaginas Mariel, nos vamos a estudiar a la universidad de Oxford un curso intensivo de “Escritura Creativa”, de tres meses de duración!  ¡Na guará! 
Sí Lucre, y nuestro profesor va a ser ni  más ni menos que el famosísimo escritor inglés Philip Pullman. Pensar que acabamos de leer su trilogía “La Materia Oscura”.  Además el tipo se las trae,  es guapísimo ¿Has visto su foto en Wikipedia? Tendrá como 50 años más o menos.
Qué dices Mariel, el tipo pasa de los 60. Pero ¡está re bueno!, no aparenta su edad. No le vayas a contar esto a Ricardo. Sólo dile,  que nos vamos a Londres a estudiar y que viviremos en una residencia de monjas en Notting Hill. No quiero un drama en vísperas de nuestro viaje.
No te preocupes Lucre, esta noche ‘mato esa culebra’ que tengo con Ricardo. 
¡Es que no veo las horas, Mariel, de estar allá!  ¿Te imaginas? Estudiar en su idioma a escritores famosos como C.S. Lewis, “Jack” para sus amigos… Autor de famosísimas novelas de ficción como “Las crónicas de Narnia”, que estudiamos el semestre pasado en la clase de Literatura Inglesa. ¡Sí que disfruté esas clases!
¿Tú sabías  que C.S. Lewis era muy amigo de J.R.R. Tolkien, y que ambos fueron profesores de Oxford?, Comentó Mariel.
No, me estoy enterando. ¡Ah! cuánto se demoran en traernos la comida, Lucre.  Estoy muerta de hambre.  Ya tenemos más de media hora esperando.
Mariel, ayer me metí en internet a la página del curso de Okford y, también incluyen en el pensum de estudios al escritor James Barrie.  Resulta que nosotras teníamos mal escrito su apellido. Yo busqué en google a James Barry con ‘y’ y ese James ‘Barry’, fue un famoso cirujano del ejército británico, que vivió entre los años de 1795 y 1865, algo así. Y dicen que realmente fue una mujer que se hizo pasar por hombre para poder estudiar medicina. Porque en esa época las mujeres no podían ir a la universidad. La tipa fue un famoso médico. Y se descubrió que realmente era mujer cuando le hicieron la autopsia ¿te imaginas?
¡Ay! Menos mal Lucre, que no nacimos en esa época. Qué horror. ¿Tú que hubieras hecho en su lugar?
¡Jajaja! Bueno ni modo quién sabe, de repente yo hubiera hecho lo mismo que James Barry con “y” pero me hubiera dado mis escapadas nocturnas ¡Jajaja! ¡Con lo que me gustan a mí los hombres!. Es lo que hubiese hecho yo, Mariel.   Ahora bien, sácame de la duda que tengo, ¿James Barrie con ie  es el que escribió Peter Pan?
Claro que sí Lucre y, ¿tú sabes que Lewis Carroll el autor de  “Alicia en el país de las maravillas” también está incluido en el pensum de nuestro curso?
¡Ah! Mariel, tú  también has estado husmeando en la web de la Universidad de Okford. 
Of course,  qué crees chama, con lo emocionada que estoy con este curso en Londres me la paso metida en google.  Sabes,  mi mamá me comentaba esta mañana que cuando estemos en Picadilly  Circus nos sentemos en el monumento que hay allí; es una especie de fuente sin agua. Los londinenses dicen que si te sientas a esperar allí un rato verás pasar a un conocido tuyo. Y que por eso, esa fuente siempre esta full.  La gente, los turistas, se sientan allí y pasan horas.
Jajaja! Lo haremos entonces Mariel, ni lo dudes. nos sentamos en Picadilly Circus a esperar hasta que aparezca nuestro conocido y, nos tomamos fotos.
III
La fiesta en casa de Verónica era estilo hollywoodense, de estrellas de cine. Había una especie de alfombra roja por donde entraban los invitados. Uno de los compañeros era DJ y la música, más las luces ambientaban la casa como la fiesta de la entrega de los Oscar.  Los compañeros de la universidad de Mariel y Lucrecia estaban allí, tomando aperitivos, cerveza, comiendo sándwiches, pasapalos. Reían, conversaban, bailaban. 
Mariel se sentía, alegre, tranquila pues Ricardo también se estaba divirtiendo. Él se veía ligeramente bebido. Pero su ánimo era festivo, agradable. Esto le dio seguridad a ella para comentarle sobre su viaje a Londres.
Ricardo, mi amor, quiero contarte que mis papás me mandan estas vacaciones a estudiar a Londres. Le susurró a Ricardo en el oído mientras bailaban con sus cuerpos pegados. De pronto, como si le hubieran mentado la madre, Ricardo apartó bruscamente de su lado a Mariel y, delante de todos sus compañeros, le gritó en voz en cuello: ¡Estúpida! y ¿recién me lo vienes a decir? ¿Qué me has creído, que soy un muñeco tuyo, que puedes hacer conmigo lo que te viene en gana? Al mismo tiempo que levantaba la mano con intención de darle una feroz bofetada a Mariel.
Ella se apartó rápidamente de él. Los compañeros que estaban cerca rodearon a Ricardo para que no hiciera daño a Mariel. Sus amigas acudieron a su lado inmediatamente, para proteger y consolarla.  
Parecía que a Ricardo le hubiesen dado los diablos azules pues costó mucho controlarlo. No dejaba de increparla  verbalmente  con alusiones groseras y amenazantes hacia los padres de ella.
Mariel recordó los comentarios de su madre sobre los celos de Otelo. Entró en crisis de nervios y no pudo evitar arrancar a llorar desconsoladamente. 
A los dos días Ricardo llamó a Mariel arrepentido  pidiéndole  perdón. Mariel a pesar que lo amaba no podía hacer nada.  Sus padres le tenían prohibido verlo. Es más había una denuncia que impedía a Ricardo acercarse a Mariel o a cualquier miembro de su familia. 
Ricardo insistía, la acosaba por su celular con llamadas y mensajes ¡Tenía que verla!  Dos  noches seguidas permaneció en su carro estacionado cerca de la casa de Mariel vigilando. Pensaba que  ella finalmente lo iba a perdonar. 
Mariel, mi amor, perdóname.  No sé qué me pasó.  Te juro que nunca más te haré otra escena de celos ¡Te quiero mi reina! Tú sabes que siempre serás lo primero para mí.  ¡Te amo demasiado!
Mariel a escondidas de sus padres accedió a los requerimientos de Ricardo y convinieron en verse en el hall del Hotel Meliá de Sabana Grande esa tarde.
Ricardo se montó en su moto y salió como un bólido de su casa en Prados del Este, iba a toda velocidad por la autopista de Prados. Llegó a la intersección de salida de la autopista Francisco Fajardo para tomar la avenida Casanova de Sabana Grande, en el mismo instante que cruzaba un camión conteiner que intempestivamente se lo llevó de encuentro y lo arrastró varios metros.
Mariel se cansó de esperar a Ricardo en el hall del hotel Meliá Caracas, tal y como habían convenido, ¡Eso me pasa por idiota!, otra vez me la hizo  ¡No aprendo Dios mío! Es que Ricardo no va a cambiar nunca. Me humilla, me miente, me hace escenas y yo le sigo creyendo. ¡Hasta cuándo! Pagó el Valet Parking y se fue a su casa.
Al día siguiente en la página de Sucesos del diario 'El Nacional', reseñaron la tranca vehicular que se había formado la tarde del día anterior en la avenida Casanova de Sabana Grande por el choque de un camión conteiner que ocasionó la muerte de un motorizado de nombre Ricardo Sanguino.
 En el funeral todos repetían: Pobre Ricardo.