jueves, 27 de diciembre de 2012

Cuento: ¿Amor? o Arepas en Notting Hill



¿ESO ES AMOR?   O   AREPAS EN NOTTING HILL
I
Mariel se levantó  desencajada esa mañana, era evidente que no había dormido nada bien, sin apetito, no quiso desayunar.  La madre, sin que su hija le comentara nada sabía el motivo de esos ojos hinchados, de su nariz roja, de su tristeza. Ese semblante deprimido era cada vez más frecuente en Mariel. Mi hija ha pasado  toda la noche llorando,  y yo sé el motivo. Pensó la mamá.
Sin preguntarle  la razón de su congoja, le increpó a Mariel ¿hasta cuándo hija,  vas a seguir viendo a ese muchacho? sabes bien que él no te conviene. Mariel miró a su madre a los ojos e hizo un esfuerzo para que el tono de sus palabras no sonaran plañideras. No es nada mamá, fue una discusión intrascendente con Ricardo.  Sólo un intercambio de palabras sin consecuencias.
Cómo me vas a decir eso Mariel.  Ese hombre parece un personaje de las tragedias de Shakespeare ¡Sí, él es el propio Otelo! Ten cuidado hija. En un rapto de celos es capaz de cualquier cosa.
Qué cosas dices mamá, Ricardo es incapaz de hacerme daño. Él me quiere.
Sí hija.  Otelo también estaba muy enamorado de su mujer Desdémona. Pero ese amor no le impidió asesinarla sin escucharla primero.  Además, ese chico no se controla. Tú eres una estudiante universitaria con un futuro brillante, Mariel. No te puedes amarrar así de Ricardo, qué futuro te puede ofrecer él.  No me gusta su carácter violento, explosivo, él en un ataque de rabia es capaz hasta de asesinarnos a todos,  a  tu familia hija y en nuestra propia casa.  Es que esto ya ha sucedido y seguirá ocurriendo hasta el confín de los tiempos.  Sucedió en la vida real en los Estados Unidos.  Esa historia que escribió Truman Capote “A sangre fría" la basó  en horrendos asesinatos perpetrados a todos los miembros de una sola familia.  Hay gente loca hija, capaces de atrocidades.
¡Mamá, cómo exageras!  Mejor me voy a la universidad, no quiero seguir escuchándote, me vas a deprimir más mamá.  Hoy tengo un examen  final deséame suerte que la necesito.
No quiero asustarte hija, eres nuestro tesoro, no quiero alarmarte, sólo que estés prevenida. Los años dan experiencia. ¡Suerte en tu examen, te irá bien has estudiado mucho! ¡Dios te bendiga!
II
La semana pasó volando. Por fin, podría descansar, dormir unas horas extras por las mañanas. Gracias a Dios había aprobado todas sus materias con excelentes notas y eso, a pesar de los pleitos de las últimas semanas con Ricardo, que la angustiaron tanto apartándola de sus estudios. Menos mal que su estado anímico no influyó en sus exámenes.  Pero eso es el pasado. Ahora se  sentía feliz,  tranquila, aliviada, se había quitado un peso de encima.
Esa mañana se encontraría con su amiga y confidente Lucrecia, compañera del colegio y de la universidad. Esas niñas se hicieron amiguitas apenas se conocieron en el preescolar del colegio Inter. A partir de allí se hicieron íntimas amigas. Ahora convertidas ya en hermosas jovencitas de 19 años. 
Las chicas habían acordado encontrarse en Chacao; en el Centro Comercial Sambil harían compras para su viaje. Necesitaban  ropa de invierno, en Londres siempre hace frío, nada que ver con el clima cálido del Caribe. 
Exhaustas pero felices por sus compras que les había tomado todo el día se fueron al restaurante de sushi, que les encantaba y además esta comida no engorda.  ¿Será que mi mamá tiene razón? ¿Debo terminar con Ricardo?  Sé que él tiene un carácter muy difícil. A veces me cela demasiado sin razón. ¡Ah! pero eso es porque me quiere, Lucrecia. Comentó Mariel.
 
Bueno Mariel, le contestó  Lucrecia, dicen que  las mamás siempre tienen razón en casos como éstos. Tú sabes, la voz de la experiencia y además, nadie nos puede querer más que nuestras madres y ellas saben lo que nos conviene.
Sí Lucre, a veces Ricardo exagera. Siempre me está interrogando: ¿dónde estuve?, ¿con quién?, ¿a dónde voy?, ¿quiénes son mis amigos de la universidad? No sé porqué es así, si yo nunca le he dado motivos para desconfiar de mí. ¡Ay! ¡A veces me siento agobiada con tanta preguntadera! ¿Qué hago? Porque por otro lado, hay una fuerte química  entre nosotros. Con sólo verlo, se me estremece todo el cuerpo, tiemblo. A veces estoy decidida a terminar con él pero cuando lo veo me derrito toda, Lucre. ¡Dios mío ayúdame! ¡Qué va a ser de mí, amiga!
Mariel, tienes que hablar con Ricardo pronto. Tranquilizarlo, no quiero ni imaginar su reacción cuando sepa que te vas de viaje todas las vacaciones. Le respondió Lucre, así la llamaba Mariel.

¡Decidido! voy a hablar seriamente con él y cuanto antes mejor. Es más,  de esta noche no pasa  amiga. Lo haré esta noche en la fiesta de despedida del curso, en casa de Verónica.

Las chicas se quedaron conversando mientras almorzaban en el Hard Rock Café del Sambil.
¡Te imaginas Mariel, nos vamos a estudiar a la universidad de Oxford un curso intensivo de “Escritura Creativa”, de tres meses de duración!  ¡Na guará! 
Sí Lucre, y nuestro profesor va a ser ni  más ni menos que el famosísimo escritor inglés Philip Pullman. Pensar que acabamos de leer su trilogía “La Materia Oscura”.  Además el tipo se las trae,  es guapísimo ¿Has visto su foto en Wikipedia? Tendrá como 50 años más o menos.
Qué dices Mariel, el tipo pasa de los 60. Pero ¡está re bueno!, no aparenta su edad. No le vayas a contar esto a Ricardo. Sólo dile,  que nos vamos a Londres a estudiar y que viviremos en una residencia de monjas en Notting Hill. No quiero un drama en vísperas de nuestro viaje.
No te preocupes Lucre, esta noche ‘mato esa culebra’ que tengo con Ricardo. 
¡Es que no veo las horas, Mariel, de estar allá!  ¿Te imaginas? Estudiar en su idioma a escritores famosos como C.S. Lewis, “Jack” para sus amigos… Autor de famosísimas novelas de ficción como “Las crónicas de Narnia”, que estudiamos el semestre pasado en la clase de Literatura Inglesa. ¡Sí que disfruté esas clases!
¿Tú sabías  que C.S. Lewis era muy amigo de J.R.R. Tolkien, y que ambos fueron profesores de Oxford?, Comentó Mariel.
No, me estoy enterando. ¡Ah! cuánto se demoran en traernos la comida, Lucre.  Estoy muerta de hambre.  Ya tenemos más de media hora esperando.
Mariel, ayer me metí en internet a la página del curso de Okford y, también incluyen en el pensum de estudios al escritor James Barrie.  Resulta que nosotras teníamos mal escrito su apellido. Yo busqué en google a James Barry con ‘y’ y ese James ‘Barry’, fue un famoso cirujano del ejército británico, que vivió entre los años de 1795 y 1865, algo así. Y dicen que realmente fue una mujer que se hizo pasar por hombre para poder estudiar medicina. Porque en esa época las mujeres no podían ir a la universidad. La tipa fue un famoso médico. Y se descubrió que realmente era mujer cuando le hicieron la autopsia ¿te imaginas?
¡Ay! Menos mal Lucre, que no nacimos en esa época. Qué horror. ¿Tú que hubieras hecho en su lugar?
¡Jajaja! Bueno ni modo quién sabe, de repente yo hubiera hecho lo mismo que James Barry con “y” pero me hubiera dado mis escapadas nocturnas ¡Jajaja! ¡Con lo que me gustan a mí los hombres!. Es lo que hubiese hecho yo, Mariel.   Ahora bien, sácame de la duda que tengo, ¿James Barrie con ie  es el que escribió Peter Pan?
Claro que sí Lucre y, ¿tú sabes que Lewis Carroll el autor de  “Alicia en el país de las maravillas” también está incluido en el pensum de nuestro curso?
¡Ah! Mariel, tú  también has estado husmeando en la web de la Universidad de Okford. 
Of course,  qué crees chama, con lo emocionada que estoy con este curso en Londres me la paso metida en google.  Sabes,  mi mamá me comentaba esta mañana que cuando estemos en Picadilly  Circus nos sentemos en el monumento que hay allí; es una especie de fuente sin agua. Los londinenses dicen que si te sientas a esperar allí un rato verás pasar a un conocido tuyo. Y que por eso, esa fuente siempre esta full.  La gente, los turistas, se sientan allí y pasan horas.
Jajaja! Lo haremos entonces Mariel, ni lo dudes. nos sentamos en Picadilly Circus a esperar hasta que aparezca nuestro conocido y, nos tomamos fotos.
III
La fiesta en casa de Verónica era estilo hollywoodense, de estrellas de cine. Había una especie de alfombra roja por donde entraban los invitados. Uno de los compañeros era DJ y la música, más las luces ambientaban la casa como la fiesta de la entrega de los Oscar.  Los compañeros de la universidad de Mariel y Lucrecia estaban allí, tomando aperitivos, cerveza, comiendo sándwiches, pasapalos. Reían, conversaban, bailaban. 
Mariel se sentía, alegre, tranquila pues Ricardo también se estaba divirtiendo. Él se veía ligeramente bebido. Pero su ánimo era festivo, agradable. Esto le dio seguridad a ella para comentarle sobre su viaje a Londres.
Ricardo, mi amor, quiero contarte que mis papás me mandan estas vacaciones a estudiar a Londres. Le susurró a Ricardo en el oído mientras bailaban con sus cuerpos pegados. De pronto, como si le hubieran mentado la madre, Ricardo apartó bruscamente de su lado a Mariel y, delante de todos sus compañeros, le gritó en voz en cuello: ¡Estúpida! y ¿recién me lo vienes a decir? ¿Qué me has creído, que soy un muñeco tuyo, que puedes hacer conmigo lo que te viene en gana? Al mismo tiempo que levantaba la mano con intención de darle una feroz bofetada a Mariel.
Ella se apartó rápidamente de él. Los compañeros que estaban cerca rodearon a Ricardo para que no hiciera daño a Mariel. Sus amigas acudieron a su lado inmediatamente, para proteger y consolarla.  
Parecía que a Ricardo le hubiesen dado los diablos azules pues costó mucho controlarlo. No dejaba de increparla  verbalmente  con alusiones groseras y amenazantes hacia los padres de ella.
Mariel recordó los comentarios de su madre sobre los celos de Otelo. Entró en crisis de nervios y no pudo evitar arrancar a llorar desconsoladamente. 
A los dos días Ricardo llamó a Mariel arrepentido  pidiéndole  perdón. Mariel a pesar que lo amaba no podía hacer nada.  Sus padres le tenían prohibido verlo. Es más había una denuncia que impedía a Ricardo acercarse a Mariel o a cualquier miembro de su familia. 
Ricardo insistía, la acosaba por su celular con llamadas y mensajes ¡Tenía que verla!  Dos  noches seguidas permaneció en su carro estacionado cerca de la casa de Mariel vigilando. Pensaba que  ella finalmente lo iba a perdonar. 
Mariel, mi amor, perdóname.  No sé qué me pasó.  Te juro que nunca más te haré otra escena de celos ¡Te quiero mi reina! Tú sabes que siempre serás lo primero para mí.  ¡Te amo demasiado!
Mariel a escondidas de sus padres accedió a los requerimientos de Ricardo y convinieron en verse en el hall del Hotel Meliá de Sabana Grande esa tarde.
Ricardo se montó en su moto y salió como un bólido de su casa en Prados del Este, iba a toda velocidad por la autopista de Prados. Llegó a la intersección de salida de la autopista Francisco Fajardo para tomar la avenida Casanova de Sabana Grande, en el mismo instante que cruzaba un camión conteiner que intempestivamente se lo llevó de encuentro y lo arrastró varios metros.
Mariel se cansó de esperar a Ricardo en el hall del hotel Meliá Caracas, tal y como habían convenido, ¡Eso me pasa por idiota!, otra vez me la hizo  ¡No aprendo Dios mío! Es que Ricardo no va a cambiar nunca. Me humilla, me miente, me hace escenas y yo le sigo creyendo. ¡Hasta cuándo! Pagó el Valet Parking y se fue a su casa.
Al día siguiente en la página de Sucesos del diario 'El Nacional', reseñaron la tranca vehicular que se había formado la tarde del día anterior en la avenida Casanova de Sabana Grande por el choque de un camión conteiner que ocasionó la muerte de un motorizado de nombre Ricardo Sanguino.
 En el funeral todos repetían: Pobre Ricardo.



    

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