¿ESO ES AMOR? O AREPAS EN NOTTING HILL
I
Mariel se levantó desencajada esa mañana, era evidente que no había dormido nada bien, sin apetito, no quiso desayunar. La madre,
sin que su hija le comentara nada sabía el motivo de esos ojos hinchados, de su
nariz roja, de su tristeza. Ese semblante deprimido era cada vez más frecuente en
Mariel. Mi hija ha pasado toda la noche llorando, y yo sé el motivo. Pensó la mamá.
Sin preguntarle la razón de su congoja, le increpó a Mariel ¿hasta cuándo hija, vas a seguir viendo a ese muchacho? sabes
bien que él no te conviene. Mariel miró a su madre a los ojos e hizo un
esfuerzo para que el tono de sus palabras no sonaran plañideras. No es nada mamá, fue una discusión
intrascendente con Ricardo. Sólo un intercambio de palabras sin consecuencias.
Cómo me vas a decir eso Mariel. Ese hombre parece un personaje de las
tragedias de Shakespeare ¡Sí, él es el propio Otelo! Ten cuidado hija. En un
rapto de celos es capaz de cualquier cosa.
Qué cosas dices mamá, Ricardo es incapaz de hacerme daño. Él me quiere.
Sí hija. Otelo también estaba muy enamorado de su mujer Desdémona. Pero
ese amor no le impidió asesinarla sin escucharla primero. Además, ese chico no se controla. Tú eres una
estudiante universitaria con un futuro brillante, Mariel. No te puedes amarrar
así de Ricardo, qué futuro te puede ofrecer él. No me gusta su carácter
violento, explosivo, él en un ataque de rabia es capaz hasta de asesinarnos a
todos, a tu familia hija y en nuestra propia casa. Es
que esto ya ha sucedido y seguirá ocurriendo hasta el confín de los tiempos. Sucedió
en la vida real en los Estados Unidos. Esa historia que escribió Truman Capote “A
sangre fría" la basó en horrendos asesinatos
perpetrados a todos los miembros de una sola familia. Hay gente loca hija,
capaces de atrocidades.
¡Mamá, cómo exageras! Mejor me
voy a la universidad, no quiero seguir escuchándote, me vas a deprimir más mamá. Hoy tengo un examen final deséame suerte
que la necesito.
No quiero asustarte hija, eres nuestro tesoro, no quiero alarmarte, sólo
que estés prevenida. Los años dan experiencia. ¡Suerte en tu examen, te irá bien has estudiado mucho! ¡Dios te
bendiga!
II
La semana pasó
volando. Por fin, podría descansar, dormir unas horas extras por las mañanas.
Gracias a Dios había aprobado todas sus materias con excelentes notas y eso, a pesar
de los pleitos de las últimas semanas con Ricardo, que la angustiaron tanto apartándola
de sus estudios. Menos mal que su estado anímico no influyó en sus
exámenes. Pero eso es el pasado. Ahora
se sentía feliz, tranquila, aliviada, se había quitado un peso
de encima.
Esa mañana se
encontraría con su amiga y confidente Lucrecia, compañera del colegio y de la
universidad. Esas niñas se hicieron amiguitas apenas se conocieron en el
preescolar del colegio Inter. A partir de allí se hicieron íntimas amigas.
Ahora convertidas ya en hermosas jovencitas de 19 años.
Las chicas habían
acordado encontrarse en Chacao; en el Centro Comercial Sambil harían compras para
su viaje. Necesitaban ropa de invierno,
en Londres siempre hace frío, nada que ver con el clima cálido del Caribe.
Exhaustas pero felices
por sus compras que les había tomado todo el día se fueron al restaurante de
sushi, que les encantaba y además esta comida no engorda. ¿Será que mi mamá tiene razón?
¿Debo terminar con Ricardo? Sé que él tiene un carácter muy difícil. A veces
me cela demasiado sin razón. ¡Ah! pero eso es porque me quiere, Lucrecia. Comentó Mariel.
Bueno Mariel, le contestó Lucrecia, dicen que
las mamás siempre tienen razón en casos como éstos. Tú sabes, la voz de
la experiencia y además, nadie nos puede querer más que nuestras madres y ellas
saben lo que nos conviene.
Sí Lucre, a veces Ricardo exagera. Siempre me está interrogando: ¿dónde
estuve?, ¿con quién?, ¿a dónde voy?, ¿quiénes son mis amigos de la universidad? No sé porqué es así,
si yo nunca le he dado motivos para desconfiar de mí. ¡Ay! ¡A veces me siento agobiada con tanta
preguntadera! ¿Qué hago? Porque por otro lado, hay una fuerte química entre
nosotros. Con sólo verlo, se me estremece todo el cuerpo, tiemblo. A veces
estoy decidida a terminar con él pero cuando lo veo me derrito toda, Lucre. ¡Dios mío ayúdame! ¡Qué va a ser de mí, amiga!
Mariel, tienes que hablar con Ricardo pronto. Tranquilizarlo, no quiero
ni imaginar su reacción cuando sepa que te vas de viaje todas las vacaciones. Le respondió Lucre, así
la llamaba Mariel.
¡Decidido! voy a hablar seriamente con él y cuanto antes mejor. Es más, de esta noche no pasa amiga. Lo haré esta noche en la fiesta de despedida del curso, en casa de Verónica.
Las chicas se quedaron
conversando mientras almorzaban en el Hard
Rock Café del Sambil.
¡Te imaginas Mariel, nos vamos a estudiar a la universidad de Oxford un
curso intensivo de “Escritura Creativa”, de tres meses de duración! ¡Na guará!
Sí Lucre, y nuestro profesor va a ser ni más ni menos que el famosísimo escritor inglés
Philip Pullman. Pensar que acabamos de leer su trilogía “La Materia Oscura”. Además el tipo se las trae, es guapísimo
¿Has visto su foto en Wikipedia? Tendrá como 50 años más o menos.
Qué dices Mariel, el tipo pasa de los 60. Pero ¡está re bueno!, no
aparenta su edad. No le vayas a contar esto a Ricardo. Sólo dile, que nos vamos a Londres a estudiar y que viviremos
en una residencia de monjas en Notting Hill. No quiero un drama en vísperas de
nuestro viaje.
No te preocupes Lucre, esta noche ‘mato esa culebra’ que tengo con
Ricardo.
¡Es que no veo las horas, Mariel, de estar allá! ¿Te imaginas? Estudiar en su idioma a
escritores famosos como C.S. Lewis, “Jack” para sus amigos… Autor de
famosísimas novelas de ficción como “Las crónicas de Narnia”, que estudiamos el
semestre pasado en la clase de Literatura Inglesa. ¡Sí que disfruté esas
clases!
¿Tú sabías que C.S. Lewis era muy amigo de J.R.R. Tolkien,
y que ambos fueron profesores de Oxford?, Comentó Mariel.
No, me estoy enterando. ¡Ah! cuánto se demoran en traernos la comida, Lucre. Estoy muerta de hambre. Ya tenemos más de
media hora esperando.
Mariel, ayer me metí en internet a la página del curso de Okford y,
también incluyen en el pensum de estudios al escritor James Barrie. Resulta que nosotras teníamos mal escrito su
apellido. Yo busqué en google a James Barry con ‘y’ y ese James ‘Barry’, fue un
famoso cirujano del ejército británico, que vivió entre los años de 1795 y
1865, algo así. Y dicen que realmente fue una mujer que se hizo pasar por
hombre para poder estudiar medicina. Porque en esa época las mujeres no
podían ir a la universidad. La tipa fue un famoso médico. Y se descubrió que
realmente era mujer cuando le hicieron la autopsia ¿te imaginas?
¡Ay! Menos mal Lucre, que no nacimos en esa época. Qué horror. ¿Tú que
hubieras hecho en su lugar?
¡Jajaja! Bueno ni modo quién sabe, de repente yo hubiera hecho lo mismo
que James Barry con “y” pero me hubiera dado mis escapadas nocturnas ¡Jajaja! ¡Con
lo que me gustan a mí los hombres!. Es lo que hubiese hecho yo, Mariel. Ahora bien, sácame de la duda que tengo, ¿James
Barrie con ie es el que escribió Peter
Pan?
Claro que sí Lucre y, ¿tú sabes que Lewis Carroll el autor de “Alicia en el país de las maravillas” también está incluido en el pensum de
nuestro curso?
¡Ah! Mariel, tú también has
estado husmeando en la web de la Universidad de Okford.
Of course, qué crees chama, con lo emocionada que estoy con este
curso en Londres me la paso metida en google. Sabes, mi mamá me comentaba esta
mañana que cuando estemos en Picadilly Circus nos sentemos en el monumento que hay
allí; es una especie de fuente sin agua. Los londinenses dicen que si te
sientas a esperar allí un rato verás pasar a un conocido tuyo. Y que por eso,
esa fuente siempre esta full. La gente,
los turistas, se sientan allí y pasan horas.
Jajaja! Lo haremos entonces Mariel, ni lo dudes. nos sentamos en
Picadilly Circus a esperar hasta que aparezca nuestro conocido y, nos tomamos
fotos.
III
La fiesta en casa de
Verónica era estilo hollywoodense, de estrellas de cine. Había una especie de
alfombra roja por donde entraban los invitados. Uno de los compañeros era DJ y
la música, más las luces ambientaban la casa como la fiesta de la entrega de
los Oscar. Los compañeros de la
universidad de Mariel y Lucrecia estaban allí, tomando aperitivos, cerveza,
comiendo sándwiches, pasapalos. Reían, conversaban, bailaban.
Mariel se sentía,
alegre, tranquila pues Ricardo también se estaba divirtiendo. Él se veía ligeramente
bebido. Pero su ánimo era festivo, agradable. Esto le dio seguridad a ella para
comentarle sobre su viaje a Londres.
Ricardo, mi amor, quiero contarte que mis papás me mandan estas
vacaciones a estudiar a Londres. Le susurró a Ricardo en el oído mientras bailaban con
sus cuerpos pegados. De pronto, como si le hubieran
mentado la madre, Ricardo apartó bruscamente de su lado a Mariel y, delante de
todos sus compañeros, le gritó en voz en cuello: ¡Estúpida! y ¿recién me lo vienes a decir? ¿Qué me has creído, que
soy un muñeco tuyo, que puedes hacer conmigo lo que te viene en gana? Al mismo
tiempo que levantaba la mano con intención de darle una feroz bofetada a Mariel.
Ella se apartó
rápidamente de él. Los compañeros que estaban cerca rodearon a
Ricardo para que no hiciera daño a Mariel. Sus amigas acudieron a su lado inmediatamente, para proteger y consolarla.
Parecía que a Ricardo
le hubiesen dado los diablos azules pues costó mucho controlarlo. No dejaba de increparla verbalmente con alusiones groseras y amenazantes hacia
los padres de ella.
Mariel
recordó los comentarios de su madre sobre los celos de Otelo. Entró en crisis
de nervios y no pudo evitar arrancar a llorar desconsoladamente.
A los dos días Ricardo
llamó a Mariel arrepentido
pidiéndole perdón. Mariel a pesar
que lo amaba no podía hacer nada. Sus
padres le tenían prohibido verlo. Es más había una denuncia que impedía a
Ricardo acercarse a Mariel o a cualquier miembro de su familia.
Ricardo insistía, la
acosaba por su celular con llamadas y mensajes ¡Tenía que verla! Dos noches seguidas permaneció en su carro estacionado cerca de la casa de Mariel vigilando. Pensaba que ella finalmente lo iba a perdonar.
Mariel, mi amor, perdóname. No sé qué me pasó. Te juro que nunca más te
haré otra escena de celos ¡Te quiero mi reina! Tú sabes que siempre
serás lo primero para mí. ¡Te amo
demasiado!
Mariel a escondidas de
sus padres accedió a los requerimientos de Ricardo y convinieron en verse en el
hall del Hotel Meliá de Sabana Grande esa tarde.
Ricardo se montó en su
moto y salió como un bólido de su casa en Prados del Este, iba a toda velocidad
por la autopista de Prados. Llegó a la intersección de salida de la autopista Francisco
Fajardo para tomar la avenida Casanova de Sabana Grande, en el mismo instante que
cruzaba un camión conteiner que intempestivamente se lo llevó de encuentro y lo
arrastró varios metros.
Mariel se cansó de
esperar a Ricardo en el hall del hotel Meliá Caracas, tal y como habían
convenido, ¡Eso me pasa por idiota!, otra
vez me la hizo ¡No aprendo Dios mío! Es que Ricardo no va a cambiar nunca. Me
humilla, me miente, me hace escenas y yo le sigo creyendo. ¡Hasta cuándo! Pagó
el Valet Parking y se fue a su casa.
Al día siguiente en la
página de Sucesos del diario 'El Nacional', reseñaron la tranca vehicular que se había
formado la tarde del día anterior en la avenida Casanova de Sabana Grande por
el choque de un camión conteiner que ocasionó la muerte de un motorizado de nombre Ricardo
Sanguino.
En el funeral todos repetían: Pobre Ricardo.

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