Y LOS SUEÑOS… ¿SUEÑOS SON?
A mi tía Alicia.
I
El Doctor Ismael
Santaella terminó temprano sus
consultas y como los lunes no tenía que
ir por las tardes a dictar clases en la universidad, decidió pasar por su casa a tomar lonche con
sus hijas. Eran las 4 de la tarde, seguro ya estaría por pasar el panadero en su triciclo blanco
tocando su corneta honc, honc, honc, honc, para anunciarse a los vecinos. Llevaba
pan francés, pan dulce y los apetecibles
chancays con el que acompañaban los Santaella su merienda de las 5 pm. Era el primer día de Abril y no hacía casi frío, pero aún así, seguro le vendría bien un tecito
caliente con leche. Pensó el Dr.
Santaella… Y luego me voy a mi guardia nocturna en el
Hospital Loayza.
Al sentir llegar a su padre
salieron corriendo a recibirlo sus hijas Anastasia e Ivana seguidas por mamá Ethel quien llevaba en brazos a la pequeña Maty.
Las beso a todas y una vez que María le anunció que su baño estaba listo
se fue a refrescar y a cambiarse de ropa.
¡Qué delicioso aroma!.. Era el Dr. Santaella que se incorporaba al lonche familiar.
Al ver a su padre Anastasia corto la conversación con su mamá e Ivana, y
contó. -Papá, anoche soñé que yo estaba en Washington en los Estados Unidos, iba caminando entre un montón de gente que estaba parada en
las calles; esperaban a alguien, papá. Yo
andaba lentamente, mirando de un lado a otro, preguntándome ¿qué hago yo aquí? ¿Y este público a quién espera? … Luego
vi que unas mujeres arrojaban pétalos de rosas hacia una carroza cubierta con
la bandera que avanzaba por la pista tirada por siete caballos blancos. Esa
carroza llevaba al presidente de los Estados
Unidos que se había muerto. ...¿Porqué
soñé eso, papá? dijo Anastasia, alelada, sorprendida a su corta edad.
Esta hija mía siempre me
sorprende con sus comentarios, pensó el Dr. Santaella.
… Mi pequeña Anastasia, fue sólo un mal sueño,
hijita. El Presidente Roosevelt está muy bien de salud, recién iniciando su
nuevo mandato. Lleva gobernando 12 años a su pueblo que lo ha reelegido tres
veces seguidas. …A veces soñamos cosas que no nos gustan, que no tienen nada
que ver con nuestro mundo. Son pesadillas hija mía. Verás mi princesita que nada le sucederá al
Presidente de Estados Unidos. … Bueno,
bueno, el tiempo pasa volando, ya me tengo que ir; en lo que terminen su
lonche, juegan un rato y luego se ponen a hacer sus tareas escolares… Ethel, no les permitas distracciones. Primero son
los deberes.
II
Transcurrió la semana tranquila con su cotidianidad
familiar. El Dr. Santaella aprovechó ese fin de semana para llevar a sus hijas
el sábado al cine y el domingo las llevó al circo húngaro que había llegado a Lima. Fue un
fin de semana pleno de actividades novedosas, intensas, agradables para las
niñas y sus padres que les permitió disipar los ánimos y olvidar pensamientos
o momentos perturbadores.
La mañana del viernes 13 de Abril
de 1945 el Dr. Santaella bajó a
desayunar junto con sus hijas, pues él era quién las llevaba al colegio antes
de ir a su consultorio. Como era costumbre, María ya había recogido
el periódico que todas las mañanas dejaban a la puerta de la casa.
El Dr. Santaella sentado a la
mesa, alternaba su ingesta de alimento
con la lectura de su periódico, despliega su diario “El Comercio” y lee en
silencio el titular principal. "Muere repentinamente el Presidente de los
Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt".
…El Dr. Santaella, enmudece, su
rostro se torna lívido, blanquecino, serio, no desea comer más. Mira a su hija Anastasia, guarda el Diario y
sin decir ni una sola palabra se levanta
de la mesa. Las niñas permanecen ajenas al cambio de semblante y actitud de su
padre.
El Dr. Santaella recorre el trayecto hacia el
colegio en silencio, ensimismado en sus pensamientos. Al llegar decide hablar con la profesora, tendrá que
contarle el sueño de Anastasia, hay que preparar a la niña para enterarse de esta noticia inesperada de la muerte del
Presidente de los Estados Unidos. Él conversa con su hija primero. Desde el colegio avisa a
su secretaria que llegará tarde a su consulta.
Anastasia asimiló sin traumas la noticia. Aún no procesaba lo inaudito de su capacidad intuitiva y premonitoria.
El día 15 de Abril de 1945 el diario
“El Comercio” reprodujo en primera página,
la foto de la carroza tirada por siete caballos blancos que llevaba los
restos del Presidente Roosevelt, avanzaba por la Avenida Principal de
Washington DC. El féretro iba cubierto por la bandera de los Estados Unidos. El Dr. Santaella
palideció al ver la foto del periódico, con la mirada pérdida, fija en el
horizonte, pensó en voz alta: Tal como lo soñó mi Anastasia.
FIN
Silvia Rodríguez.
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