martes, 22 de noviembre de 2022

Fanatismo Vs Humor


El Terapeuta - Magritte
En estos días, caminaba por las calles de San Miguel me dirigía al mercado de Magdalena, en sentido contrario venía una  señora quién con amabilidad y una amplia sonrisa me interceptó, traía en sus manos un libro y panfletos. No estaba apurada y m
e detuve a escucharla mientras ella extraía de un portafolio un folleto sobre la salvación del alma con expresiones religiosas. Ella empeñosa en su afán de convertirme a su fe  me invitó a su iglesia. Creo, se sintió muy agradecida por haberla atendido, nos despedimos con mucha cordialidad. Me quedé pensando en el tiempo que dedican algunas personas en tratar de inducir a otros para que cambien su fe religiosa. La señora pensaba que con su conversación suave, agradable, ingenua, lograría convertirme a su religión, permutar mi manera de pensar en cuanto a la religión, dejar la fe en la que nací y me crié para adoptar la suya. Para ella su doctrina es la correcta, no la mía. Su dogma salvará mi alma y me librará del pecado para que yo no termine en el infierno, ella quería recuperar mi alma pecadora. Con tal ardor habló la señora, que casi me convence ¿tan pecadora soy? ¡jaja!  Esta experiencia me dejó pensando que a veces caemos en el deseo de querer cambiar a las personas, nos empecinamos en la creencia que nosotros estamos en lo correcto en vez de dejar  ser ellos mismos, a los demás.  ¿Es esto fanatismo? 

A veces  soltamos expresiones alocadas, liberadoras  ¡Fulanito me tiene harta, una más y me divorcio o lo mato! (mejor te divorcias) En esas crisis de caracteres, es mejor  salir a caminar, irse al cine, comerse un helado sola, preferible reír que llorar, no les parece? Todos tenemos algo de fanáticos queremos que los demás cambien en vez de aceptarlos como son [bueno mientras sea algo razonable, pues en este mundo hay casos de casos]. Creo que en su mayoría el fanatismo, la intolerancia empieza en casa se van inculcando ideas, conductas, comportamientos a los hijos y terminase formando fanáticos que se extiende a la sociedad ¡Terrible!  En el hogar debe educarse a los hijos con valores, tolerancia y no con ese deseo de querer ¡cambiar a los demás por su bien!  Todo el tiempo no se tiene la razón, hay que aceptar que nos equivocamos y enmendar nuestro error, reconocerlo, pedir excusas y hacer catarsis. Mi agenda que día a día trae un pensamiento lindo, aleccionador, encontré la siguiente cita en el mes de noviembre: “Muchos emplean la mitad de su vida en hacer miserable a la otra mitad” (esta cita le dará en el tuétano a algunos); Dónde tenemos razón no pueden crecer flores” cita del poeta Yehuda Amijai. Por último, el escritor Amos Oz en su libro "Contra el Fanatismo", comenta que el sentido del humor es un gran remedio contra el fanatismo, escribe que nunca ha visto una persona con sentido del humor que sea fanático o que se convierta en uno. Con frecuencia los fanáticos son muy sarcásticos y algunos tienen un sarcasmo muy sagaz, pero nada de humor. Tener sentido del humor implica habilidad para reírse de uno mismo.  Con sentido del humor, puede que además, uno sea parcialmente inmune al fanatismo. Ahora dime tú, ¿Te has reído algunas veces de ti mismo?                                                                                                

jueves, 3 de noviembre de 2022

Cuando el Amor se impone


Las familias con sus hijos se reunían en verano en el Condominio de Bujama desde que los chicos eran pequeños. Las propiedades de los Perales y Robinson por circunstancias del azar colindaban. Sus hijos Serena Robinson y Joaquín Perales estaban alegres de reencontrarse nuevamente al cabo de un año, pasarían los meses de verano juntos. Esa tarde, los jóvenes conversaban animadamente mirando el mar, pronto empezarían los fuegos artificiales que anunciaban el inicio de la temporada. La familia los separaba con uno u otro pretexto; a ellos no les importaba con saberse cerca uno del otro les bastaba. La mamá de Joaquín había invitado a Amelia la flamante novia de su hijo y esperaban que Joaquín pidiese su mano pronto, le entregará el anillo de compromiso y se casarán. Los padres de Joaquín eran dueños de una fábrica de componentes electrónicos. La mamá de Serena era viuda, trabajaba para conservar su estabilidad económica. El padre de Serena siendo su hija una niña pequeña compro su casa de playa en plano cuando aún era un proyecto, esa zona era un desértico arenal como es la costa limeña, a un escaso kilómetro la playa, lástima que el padre de Serena falleció sin ver logrado su sueño. Las familias pertenecían a estratos económicos diferentes.  Amelia la rolliza novia de Joaquín, era hija única y heredera de buena fortuna. -Qué calor hace ¿A qué hora empiezan los fuegos artificiales? Se quejó la mamá de Joaquín. -Pronto mamá, ten un poquito de paciencia, le contestó su hijo al tiempo que Amelia tomó la mano de su novio. Un poco más allá, a cierta distancia estaban Serena y su mamá, conversaban con los vecinos las ocurrencias del momento de la gente congregada en la playa para ver de cerca los fuegos pirotécnicos. De pronto Joaquín llamó alzando la voz a Serena para decirle que se pusiera delante de él, pues desde allí verían mejor el espectáculo, a Serena y su mamá les pareció bien la sugerencia de Joaquín y se acercaron a ellos, inmediatamente Joaquín agarro la mano de Serena para ayudarla a ubicarse bien. Fue un bonito evento al cabo de los cuales cada familia se retiró a su casa. Joaquín y su novia sin tomarse de las manos caminaron hasta el lugar dónde estaban los padres de Joaquín, que se habían alejado para conversar con amigos.

La vecindad del conjunto residencial era un albur.  Las familias podían vivir puerta con puerta unos con los otros y sin embargo, muchos no intercambiaban miradas, así de distantes podían ser algunos vecinos entre sí. Afortunadamente las familias respetaban sus espacios. Esa noche Serena pensó y no se sorprendió por pensar, para qué juntarme y relacionarme con Joaquín si se casará pronto, no debo siquiera ilusionarme. Él nunca me ha dicho nada, es amable, sí, como puede serlo con cualquier otra chica ¿él me quiere? No. Además, él tiene novia, la conozco se llama Amelia pronto se casarán. Eso nos ha contado su mamá. Joaquín es honesto por eso no me ha hablado nunca de amor. Serena pensó, si él me quisiera yo lo seguiría hasta el fin del mundo, y se le humedecieron los ojos, secó sus lágrimas tristes, suspiró y suspiró hasta que se durmió.

Tres meses más tarde, Serena y su mamá recibieron la invitación para asistir a la cena de compromiso matrimonial de Amelia y Joaquín, se llevaría a cabo en la casa de la novia. Para ese entonces Serena había aceptado la propuesta amorosa de Darío un pretendiente diez años mayor que ella a quien había conocido en la fiesta de matrimonio de su prima Isabela. La celebración muy concurrida y animada. Al llegar la Sra. Robinson y su hija Serena saludaron a los padres de los novios, a Amelia y Joaquín, la mamá de Serena les presentó al novio de Serena. Al instante Joaquín palideció, la cara se le tensó, los labios se le crisparon, aún así atinó a darle la mano a modo de saludo al pretendiente de Serena; ella se dio cuenta de la transformación instantánea de Joaquín, de su cara tensa, crispada; no supo qué pensar. Los mesoneros, mozos, circulaban entre los invitados brindando canapés, variedad de bocaditos, vinos, wiskis, vermuts. En ese momento el papá de Joaquín propuso un brindis. Dirigiéndose a los novios, le dijo a su hijo, toma tu copa Joaquín, él la agarró con tal fuerza que la rompió. Inmediatamente su mamá disipando la tensión de su hijo, dijo: romper la copa trae buena suerte; así logró que los invitados sonrieran y ahuyentó la tensión del momento. El papá de Joaquín se dio cuenta, Joaquín está enamorado de Serena y no soporta saber que ella se ha comprometido en matrimonio. El sr. Perales siguió a su mujer hacía la cocina y le dijo, Rita, recuerdo nuestro compromiso, nosotros hemos sido felices, ojalá nuestro hijo también lo sea. Ella le contestó, esbozando una sonrisa, ¿porqué no iba a serlo? La velada continuó, Darío se había encontrado con unos amigos de su universidad con los que conversaba animadamente. Joaquín y Amelia apenas se hablaban entre sí, cada uno estaba por su lado con  amigos.  Joaquín se dirigió hacia el jardín, sabía que  allí encontraría a Serena, como así fue. Ellos de antemano conocían sus gustos, el instinto los empujaba uno hacia el otro. A boca de jarro Joaquín le preguntó: ¿Serena, estás enamorada de Darío? ¿Te vas a casar con él? Ella le contestó: No, recién estamos saliendo, conociéndonos, cómo crees? Además, con que derecho me reclamas mi relación con Darío, se te olvida que estamos en la celebración de tu compromiso con Amelia?  En ese momento Rita llamó a su hijo ¿dónde está Joaquín? ¡Vete le dijo Serena, Te están buscando! Joaquín algo alterado le contestó a Serena, ¡ya me tienen harto, ni siquiera me conoce mi mamá! ¿no sé da cuenta que no estoy enamorado de Amelia? ¡a quién quiero es a ti! Serena le contestó: ¡Estás loco, vete, no me metas en tus líos!  ¡Quédate aquí le dijo Joaquín, tengo que hablar contigo! ¡No, yo me voy a mi casa! le contestó Serena, Joaquín le dijo: mañana voy a tu casa; al tiempo que Serena rápido buscó a su mamá, caminaron hacia el lado opuesto de donde estaba Rita. Serena le dijo a su mamá: Vámonos, luego te cuento. Al salir sólo pudieron despedirse del papá de Joaquín.

Al día siguiente Joaquín temprano se dirigió no a la casa de Serena, sino al lugar dónde había quedado previamente con ella por teléfono. La esperó un rato, estaba impaciente, pensó, ella vendrá quedamos en que nos veríamos aquí y vendrá. Pasaron minutos interminables para él. Se estaba impacientando, se puso a caminar de un extremo a otro, regresaba sobre sus pasos una y otra vez. En un instante alzó la vista hacia el frente, ve a Serena que se acercaba a él.  Corrió hacia ella y le dijo: ¡Estaba seguro que vendrías! Esto es una locura, le contestó ella. ¡Tendrán que aceptarlo, Serena. No voy a dejar que dispongan de mí, ni de ti. Así me deshereden nos casaremos! Se casarían en la Iglesia  San José dentro de un mes. Ahora era el momento de enfrentar los hechos y comunicarles su decisión a la familia. Se les venía un aluvión de circunstancias difíciles a  Joaquín y a Serena. 

[En la Iglesia San José de Jesús María se casaron mi papá Pedro Sergio Rodríguez Cárdenas y mi mamá Inés Pastor Legrand. Cuento dedicado a ellos.]