Fanatismo Vs Humor
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| El Terapeuta - Magritte |
En estos días, caminaba por las calles de San Miguel
me dirigía al mercado de Magdalena, en sentido contrario venía una señora quién con amabilidad y una amplia
sonrisa me interceptó, traía en sus manos un libro y panfletos. No estaba apurada y me detuve a escucharla mientras ella extraía de un portafolio un folleto sobre la salvación del alma con expresiones religiosas. Ella empeñosa
en su afán de convertirme a su fe me invitó a su iglesia. Creo, se
sintió muy agradecida por haberla atendido, nos despedimos con mucha
cordialidad. Me quedé pensando en el tiempo que dedican algunas personas en tratar
de inducir a otros para que cambien su fe religiosa. La señora pensaba
que con su conversación suave, agradable, ingenua, lograría convertirme a su religión, permutar mi manera de pensar en cuanto
a la religión, dejar la fe en la que nací y me crié para adoptar la suya. Para ella su doctrina es la correcta, no la mía. Su dogma salvará
mi alma y me librará del pecado para que yo no termine en el infierno, ella quería recuperar mi alma pecadora. Con tal ardor habló la señora, que casi me
convence ¿tan pecadora soy? ¡jaja! Esta experiencia me dejó pensando que a veces caemos
en el deseo de querer cambiar a las personas, nos empecinamos en la creencia que nosotros estamos en lo correcto en vez de dejar ser ellos mismos, a los demás. ¿Es esto fanatismo?
A veces soltamos expresiones alocadas, liberadoras ¡Fulanito
me tiene harta, una más y me divorcio o lo mato! (mejor te divorcias) En esas crisis de caracteres, es mejor salir a caminar, irse al cine, comerse un helado sola, preferible reír que
llorar, no les parece? Todos tenemos algo de fanáticos queremos que los demás
cambien en vez de aceptarlos como son [bueno mientras sea algo razonable, pues en este mundo hay casos de casos]. Creo que en su mayoría el fanatismo, la intolerancia empieza en casa se van inculcando ideas, conductas, comportamientos a los
hijos y terminase formando fanáticos que se extiende a la
sociedad ¡Terrible! En el hogar debe educarse a los hijos con valores, tolerancia y no con ese deseo de querer ¡cambiar a los demás
por su bien! Todo el tiempo no se
tiene la razón, hay que aceptar que nos equivocamos y enmendar nuestro error,
reconocerlo, pedir excusas y hacer catarsis. Mi agenda que día a día trae un
pensamiento lindo, aleccionador, encontré la siguiente cita en el mes de noviembre: “Muchos emplean
la mitad de su vida en hacer miserable a la otra mitad” (esta cita le dará en el tuétano a algunos); “Dónde tenemos razón no pueden crecer flores” cita del poeta Yehuda Amijai. Por último, el escritor
Amos Oz en su libro "Contra el Fanatismo", comenta que el sentido del humor es un
gran remedio contra el fanatismo, escribe que nunca ha visto una persona con sentido
del humor que sea fanático o que se convierta en uno. Con frecuencia los
fanáticos son muy sarcásticos y algunos tienen un sarcasmo muy sagaz, pero nada
de humor. Tener sentido del humor implica habilidad para reírse de uno mismo. Con sentido del humor, puede que además, uno sea parcialmente inmune al fanatismo. Ahora dime tú, ¿Te has reído algunas veces de ti mismo? 
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