martes, 4 de abril de 2023

Un sueño inexplicable

                                                                                                   

                                                                                                           Para Adita, my sister




Ada mi hermana, mi mamá y yo hablamos todos los días por vídeo WhatsApp, siempre en la mañana, ellas desde Puerto Ordaz, 
Venezuela y yo desde Lima, Perú.

Mamá Inés en Museo D'Orsay
de París

Ada y yo en Caracas


Pero, ayer 2/4/2023 sonó mi teléfono pasadas las 6 de la tarde, es Ada quien me está llamado ¿otra vez? ¡Qué extraño! pienso yo. Mi mente veloz quiere angustiarse, pero mi yo positivo no lo permite y manda esos impertinentes pensamientos a la porra. Contesto la video llamada, Ada con su entonación normal me cuenta algo que la ha sorprendido y me comenta: He soñado con el Ing. Antonio Sánchez Feijóo (alias el flaco), pareja de tía Cuchi, hermana de nuestro papá ya ellos fallecidos. Ni Ada ni yo, tenemos claro, si el ingeniero y tía Cuchi en algún momento se casaron. Ellos fueron fieles enamorados uno del otro durante muchos años; es más, nosotras crecimos viendo al Flaco siempre con un libro en sus manos desde que tuvimos uso de razón; él a determinada hora se iba a su casa a dormir la noche. Los encuentros de los enamorados eran diarios. Fueron una pareja disímil pero muy bien avenida, jamás se les vio discutir, menos pelearse; era una relación armoniosa aun cuando no tenían nada en común en cuanto a gustos y aficiones. No tuvieron hijos. Ella, tía Cuchi, mujer práctica con los pies bien puestos en la tierra, carácter alegre, risueña, burlona, e independiente económicamente producto de su trabajo en una entidad estatal. A tía nunca la vi leer un libro de filosofía o de lecturas profundas, reflexivas, científicas, sí hojeaba el diario El Comercio que llegaba todos los días a casa; se compraba la revista Vanidades y hasta allí llegaba su intelectualidad; fue una mujer con muy buen criterio, pero sus preferencias intelectuales no calzaban con las de su novio Ingeniero. Cuchi trabajaba como oficinista en el Seguro Social en Lima. En cambio, su pareja Antonio, era un ávido lector de la filosofía de Kant, conocía, tal vez de memoria el libro “La crítica de la razón pura”, él buscaba a las chiquillas sobrinas Silvia y Ada, desde que estudiaban en el colegio para comentarles sobre teorías filosóficas o sobre su última lectura.  En este instante, me viene a la memoria que tal vez, en algún momento ya ellos a puertas de su vejez sí llegaron al matrimonio, pero no estoy segura. Lo que sí puedo afirmar es que fueron pareja muchos años. Al menos desde que yo tuve uso de razón el ingeniero ya estaba en la vida de tía Cuchi. Al llegar Ada y yo, a estudiantes universitarias el Ingeniero nos buscaba exprofesamente con mucho entusiasmo para comentarnos su nuevo descubrimiento filosófico. Al menos yo, lo oía con la mente en otro lado ¿con cierto fastidio por su perorata?  Sí recuerdo su alegría que expresaba con emocionadas palabras sobre la filosofía, su absorta felicidad a mí me resbalaba y a pesar del desgano juvenil, me sorprendía, “¡que fastidio su discurso filosófico!” pero por respeto lo miraba y asentía con la cabeza. Era lo que me habían enseñado en casa: el respeto a los mayores. Nunca entendí cómo dos personas tan disímiles, tía Cuchi y el Ingeniero pudieron tener una relación tan duradera ¿hasta el final de sus vidas? Sí, supimos muchos años después que en una época se alejaron uno del otro ¿meses, años? Pero, no podían vivir uno sin el otro, se volvieron a buscar y juntar.

Inés e hijas en Rest. al pié del rió
Rimac en Lima-Perú
Ubicada en el ahora, 3 de abril 2023, Ada, mi hermanita querida, en su edad sexagenaria, es una feliz abuela de 4 nietos, tiene a sus hijos cerca de ella convertidos en seres de provecho, muy trabajadores con un amor profundo, todos ellos, por la tierra que los vio nacer.

Mi hermana, ayer, muy sorprendida, me llamó dos veces en el día para comentarme que no entendía ¿por qué? Había soñado con el flaco. Lo dejamos de ver siendo jovencitas, han transcurrido más de cincuenta y pico de años sin siquiera recordarlo o mencionarlo ¿por qué soñé con el ingeniero? Me pregunta Ada ¿Qué sé yo, hermana? Le respondo.  

Ahora especulo sobre la pregunta de Ada: ¿Será que el Ingeniero necesita oraciones?  

-Puede ser, me contesto mentalmente. Aunque él era tan correcto, tan buena persona, tan culto, que creo otra debe ser la causa de ¿su necesidad de oraciones? Le contesto a mi hermana.

-Agrego ¿Quién sabe? Ada, será que recuerdas las cualidades que el Ingeniero tenía, su intelectualidad, su sapiencia, él era un hombre culto, un empedernido lector.

 Continúo con mi perorata reflexiva, Ada, tal vez, es tu subconsciente onírico quién lo buscó por esas cualidades que él tenía como ingeniero y tú eres también una ingeniera de la Universidad Nacional Agraria La Molina. Ada, busca introducirte a tu profesión nuevamente de Tecnóloga de alimentos. Ahora que Venezuela, siendo una tierra tan rica en recursos naturales y que tú vives en esa tierra bendita por Dios ¡Cómo es posible que, sin embargo, su pueblo se muere de hambre!

-Ada, tú que eres tan religiosa, la tierra en la que vives es pródiga en recursos naturales. Dios te está hablando a través de ese sueño con el Ingeniero Sánchez Feijóo. Él con su sapiencia, su intelectualidad, su avidez de conocimiento, se parece a ti, hermana que te graduaste con notas de sobresaliente. Recuerda tu época universitaria, trabajaste en tu Universidad Agraria. Yo me acuerdo que tus compañeros te buscaban para estudiar contigo. Nuestra casa se llenaba con tus amigos molineros. Todos a estudiar en casa de Ada.  Es lo único que se me ocurre, responderte, hermanita. Involúcrate en recuperar las bondades de la tierra en la que vives para felicidad de su pueblo. 
Acabo de buscar en Google sobre los sueños inexplicables y encontré que lo mejor en estos casos es buscar qué partes de la vida y las características de la persona soñada podemos rescatar para nosotros mismos de forma que nunca muera en nuestro interior. Coincide con lo que te acabo de escribir en el párrafo anterior. Manos a la obra, Ing. Ada Rodríguez Pastor, investiga, averigua cómo puedes ayudar a tu pueblo a superar la escasez. La hambruna en tu tierra bendita.

Besos, hermanita, te quiero so much!

 Silvia. 3/4/2023.

 

                        

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