Desayuno en el Mercado de Magdalena
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| Desayunería Don Sabor |
Salgo temprano de mi departamento para hacer varias diligencias. Como me he propuesto
caminar diez mil pasos diarios trato de hacerlo todo a pie, en lo que pueda,
claro está. Ya estoy en el final de mi
recorrido son las 11:30 am., de pronto me percato que no he desayunado, no
sentí hambre ni siquiera ahora que ya pasó un largo rato ¡increíble! y me río de mí misma para
mis adentros. Estaba tan concentrada en
no olvidar nada de lo que tenía que hacer que ni siquiera sentí la necesidad del
primer alimento matutino y pensé, voy a aprovechar en comerme un rico
sánguche. Acelero mis pasos, esta
vez enrumbo hacia el mercado de Magdalena del Mar. Le pregunto a la caserita a quién le
acabo de comprar un frasco de miel de Abeja de Oxapampa, Caserita, dónde
puedo comerme un rico sánguche de chancho, no he desayunado. Me mira a los
ojos, debe verme famélica, tal vez, y me dice, sígueme, la sigo,
atravesamos un par de filas de puestos de venta dentro del mercado hasta que
llegamos a dónde ella considera debo desayunar. Dos chicos atienden su puesto
de desayunos, miro la lista que tienen y hago mi pedido. Uno de ellos me lleva
al pequeño saloncito que tienen al frente, me siento en una de las sillas de
una de las dos mesas desocupadas del local de “Desayunería Don Sabor”. Pido un sánguche de chicharrón y una taza de café, por favor. Ésta es una de las rarísimas veces que he tomado
café de desayuno. A la distancia veo a los jóvenes poner manos a la obra para satisfacer mi pedido. Uno extrae de la olla un pedazo de carne, lo troza en tajadas, con una cuchara unta con delicadeza calculada jugo de la carne en el pan cortado por la mitad, acomoda las tajadas de chicharrón, encima agrega la salsa criolla. El otro joven coloca en la bandeja la taza con el café humeante. Verlos a ellos concentrados en su labor culinaria me ha abierto el apetito y aguardo con entusiasmo y estrenado hambre mi pedido. El sanguche luce apetecible, el pan perfecto con su color maní clarito sin manchas ni quemaditos, abro o destapo el sanguche, veo las delgadas, jugositas láminas de cebolla fresquita, con un par de filamentos delgaditos de ají colorado cortados en juliana. No aguanto más, agarro el pan con las dos manos y devoro el primer mordisco a mi sanguche de chicharrón ¡Hummm riquísimo! Abro los ojos, miro mi café, agrego dos cucharaditas de azúcar, aspiro su olor característico a café recién colado. El sanguche delicioso y el café está perfecto. Voy engullendo despacio, porque quiero disfrutar plenamente cada bocado de mi sanguche de chicharrón hasta que ingiero el último bocado lentamente. Permanezco un rato más sentada, quiero interiorizar en mi memoria gustativa los sabores disfrutados. Hasta que me levanto para dirigirme hacia los jóvenes que atienden, les pregunto si les puedo tomar una
foto, les cuento que es porque pienso escribir sobre su desayunería en mi
blog. Los chicos sonríen, se entusiasman
y posan para mí. Si van al mercado de Magdalena del Mar no se pierdan de ir a
la “Desayunería Don Sabor” y probar el delicioso sánguche de chicharrón.  |
| Sánguche de Chicharrón |