miércoles, 5 de enero de 2022

Matilde Legrand & Marlene Dietrich ¿semejanzas, diferencias?


Marlene Dietrich
Matilde (Mati) Legrand Morse y la actriz francesa Marlene Dietrich, ambas, nacieron el año 1901.  Matilde es mi abuela materna. Ambas fueron mujeres hermosas de cutis increíble, talentosas y queridas, Marlene muy famosa, Matilde anónima. Mi limeñísima abuelita de muy buena memoria recordaba fechas, realidades, hechos de épocas pasadas, las guerras mundiales, el cine mudo, bailes, teatro, misceláneas. Era una excelsa contadora de cuentos y gastrónoma exquisita de paladar sensible y sabroso. Mujer delgada, buen porte, tez muy blanca salpicada de pequitas castañas que destacaban su sonreído rostro. Fue hija única por el lado de su papá francés, Frederick (Federico) Legrand, llegó al Perú como fotógrafo naturalista. La mamá de Matilde, Rose Morse estadounidense, residenciada en Lima. Mati tuvo dos hermanas mayores, Enriqueta y Rosa, hijas de mamá Rose. Matilde fue conservadora con ideas adelantadas para su época, seguramente influenciada por la manera de ser libres pensadores sus padres.  De hecho, su papá Federico se casó con Rose de mayor edad que él y madre de dos hijas habidas en un anterior matrimonio o relación. Matilde creció en medio de las idas y venidas de sus padres extranjeros trotadores de parajes dentro y fuera del Perú. Abuela Matilde creció como hija única,  consentida de su papá e hija tercera de su mamá. Matilde tuvo a su vez, tres hijas la mayor Alicia (madre de 6 hijos), Inés (mi mamá, somos dos hijas) y Mercedes (madre de 7 hijos). Mis primos, mi hermana y yo, somos la segunda generación de descendientes de abuela Matilde. Nuestros hijos son la tercera generación, ya están creciendo los primeros tataranietos de abuela Matilde.
Matilde Legrand Morse

Abuelita Mati además de contarnos cuentos era muy buena refranera. Por ejemplo, cuando nos quejábamos de los sucesos de la cotidianidad en nuestra niñez y juvenil vida en voz alta, o porque se lo comentábamos directamente a ella, nos respondía con un dicho o un refrán “no te quejes, la vida es un experimento”. Otro que recuerdo de ella era: “tarde o temprano la vida te dará lo que mereces”.

En las tardes, luego de su siesta, Matilde relataba historias de sus lecturas, gustaba leer las Tradiciones Peruanas de don Ricardo Palma. Luego las comentaba a la hora del lonche limeño (costumbre peruana como el té inglés).

Alicia,Inés Pastor Legrand cónyuges 

Noviembre es el mes de Todos los Santos, época propicia para escuchar cuentos de ultratumba. Mi memoria evoca y viajo en mi túnel del tiempo. La familia está a la espera de la llegada de la tía Rosa, todo un acontecimiento, se hospeda en casa de Alicia. Cada año se preparaban especialmente para recibirla y adaptarse a las costumbres caseras de tía Rosa, mujer grande, robusta, bastante mayor que su hermana Matilde quién podría haber sido hasta su hija por la diferencia de edad.

Las estadías de la tía Rosa no pasaban desapercibidas para la familia de Matilde, para sus hijas y las pequeñas nietas Silvia y Ada, pero con suficiente memoria infantil para recordar momentos, vivencias y porque luego Matildita los relataba.Por ejemplo, el acicalar matutino de tía Rosa era todo un evento y tomaba más de una hora. Despertaba tarde la principesa Rosa, su baño era con sales, ungüentos, una esponja enorme. Siempre había que ayudarla a enjabonarse, secarla, peinarla y a vestirse. En los años 50, 60, las casas solían tener un solo baño completo. Por ello, todos en casa tenían que utilizar el baño antes que la tía Rosa se bañara. Afortunadamente a esa hora ya los demás habían salido de la casa. Rosa vestía como si fuera a salir a la calle, pero no salían de la casa, llegaban amigas de ellas a tomar el lonche, antes jugaban cartas. Recuerdo a la Sra. Felicita, alegre y risueña. A las 7 pm. suspendían el juego de cartas y se despedían. Así transcurría la semana, al cabo de la cual, llegaba el mismo carro negro que había traído a tía Rosa, para llevarla a casa de su hija Luisa con la que vivía y, cuyo suegro fue un connotado político aprista de esa época.

Rosa visitaba a Matilde 6 semanas alternadas al año. Su última estadía en el mes de noviembre. Así sucedió hasta que, en algún momento de nuestra niñez, tía Rosa falleció. Abuelita Matilde decía que los recuerdos, el tiempo vivido, son de lo más valioso en la vida. ¿Todo tiempo pasado fue mejor? No lo sé, lo que sí sé, es que Dios creo el tiempo para que lo disfrutemos y vivirlo intensamente. Por ello, procuremos que sean gratos momentos para los seres que te rodean. Lo cotidiano es lo que el día a día te da, trata que sea de lo mejor para los tuyos. Vives cada día, atesora tus vivencias, luego, de pronto florecerán como recuerdos en tu mente tal como florecen las magnolias en la naturaleza y sucederá cuando menos lo imaginas. La realidad es que la vida trascurre inexorablemente para todos.

Marlene Dietrich y Matilde Legrand Morse ¿qué de común podrían tener? Muy poco realmente, se dice que Marlene en su vida privada fue una persona muy solitaria y manipuladora, lo contrario a mi abuela Matilde. En lo que sí coincidieron fue en ser ambas de sólidas convicciones políticas. Las dos despreciaron el nazismo. A ambas se les admiró por su bonito cutis y sus piernas largas. Marlene tuvo muchas parejas estando casada, fue sexualmente libre. Matilde tuvo un sólo amor, mi abuelo Ismael, quién falleció de un ataque al corazón en su consultorio, dejando a sus hijas, a las dos mayores Alicia e Inés en la adolescencia, y a la menor Mercedes, una bebé aún. Finalmente, Marlene y Matilde, las dos murieron tranquilamente en sus casas. Marlene en Paris y Matilde en Lima.