Estoy sentada leyendo en la salita de lectura de mi
apartamento, acabo de prender un oloroso incienso de lavanda -no me gustan esos
aromas pero los tolero porque vivo en el trópico-, un zancudo de largas patas
blancas con rayas negras, me está rondando para hincarme su aguijón, ya se posó
en mi antebrazo, lo espante… él insiste... quiero que este vampiro alado y
silencioso vuele hacia otros destinos. Me recreo con la belleza de la exuberante
floración de mi orquídea Cattleya lueddemanniana que está puesta en la mesita al
lado de libros, revistas y el periódico de hoy 17 de diciembre de 2014. Es una esplendorosa,
luminosa tarde caraqueña.
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| Puerta del Sol - Madrid en Navidad |
Apoyo mis pies descalzos
sobre la mesa, destapo mi libro... intento reiniciar
mi lectura. Suena el teléfono, me paro a contestar -
¡Aló, buenas tardes!- Al otro lado:
-¡Silvia, es Esther!-. Es mi amiga madrileña con la que daba y seguimos dando, cuando voy a Madrid, largas caminatas, y, aquel maravilloso viaje a París que hiciéramos juntas hace más de tres décadas. Esther me llama para darme sus buenos
deseos navideños y de fin de año. Afloran los recuerdos, nos
contamos nuestra cotidianidad, la política, la vida, conversamos por casi una hora. Y hubiésemos
podido seguir hablando más; pero optamos por un continuará… Cuelgo el auricular telefónico y voy a mi
dormitorio. Veo mi closet, busco poner un poco de orden tengo carteras regadas aquí y allá; así ocupan más
espacio. Procedo a mi faena, muevo un bolso y ¡
Oh sorpresa! surge una vieja y bonita cajita de chocolates que conservo
desde mi época de estudiante en Madrid ¿Es casualidad? ¿De dónde apareciste viejo tesorito?
La abro. Emerge un pequeño almanaque azul de bolsillo del año 1978. Es el que me dio mi papá para que anotara mis
días cuando me fui a España, hojeo sus páginas. Leo:
Enero 1978, martes 3. 1,245
pesetas. Marzo 16 Jueves: carta a LMC y dibujado un corazoncito. Marzo Domingo
19 Día del Padre. Además contiene recetas de: Magdalenas, Torrijas,
Tortilla española, Brazo gitano, y aquí me detengo porque éste era el postre predilecto de mi papá. Cuando regresé a Lima
empecé a preparar las recetas que me habían dado mis amigas madrileñas, sobre
todo sus mamás. Recuerdo que mi papá me traía los ingredientes para que yo se
lo preparara. Y papi Pedro era feliz.
Brazo
gitano: ½ kilo de galleta de desayuno (gordas). 1 paquete de mantequilla. 3
yemas. 3 cucharadas de azúcar. La mantequilla, azúcar y las 3 yemas se mezclan.
Luego se mojan las galletas ligeramente en leche. Se coge la pasta de chocolate
y se untan en las galletas, pegándolas. Se cubre todo el brazo de galletas con la pasta de chocolate y a la refri..
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| galletones |
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Luego se cortan las porciones en diagonal. Recuerdo que mi papá llegaba a
casa y tomaba su lonche, -como el té de las 5 pm. de los ingleses-, con una porción de brazo gitano. Sigo leyendo mi pequeña agenda de 1978:
Sra. Encarnita. Hostal Amaya, 3er piso. Av. José Antonio 12, teléf.
22221512, arriba de Chicote. Recuerdo que allí dormí mi primera noche en
Madrid, al día siguiente me estaba mudando a la Residencia de Marques de
Urquijo 18, en Princesa. Y por último está la dirección del apartamento de mi amiga Esther,
sigue viviendo allí. ¡Sonrío feliz!.. un popurrí de gratos recuerdos madrileños acudió a mi
mente... acaricio mi agenda. Una tarde de inesperadas sorpresas y coincidencias. ¡Así es la vida!