sábado, 29 de diciembre de 2012

Bestiario - "Las Venunutrias"


                                                               
                                                                  

  “Las Venunutrias” 
                                                                                                
                             A mi amiga Che Irene Kalnis de Heineman.


¿Será posible que alguna vez conozcamos  a un venucóndor? le pregunta una venunutria a otra mientras retozaban en las aguas frías de un río de las pampas venuargentinautas… Como son algo perezosas permanecían echadas cuan largas eran para refrescar su cuerpo cubierto por el hermoso pelaje gris, salpicado de hebras de colores amarillo, marrón y negro. ¿Estás loca? contestó la venunutria Clotilde,  para qué quieres tú conocer a un bicho de esos ¡un venucóndor! Ni siquiera somos de aquí. Bien sabes,  que nos han traído para que repoblemos con nuestra especie  estas venutierras  después del segundo diluvio universal. Tanto daño a la naturaleza hicieron los terrícolas del siglo XX y XXI que destruyeron su mundo. Si chica,  agrega Sara,  ahora por segunda vez  a Noé II le tocó fabricar otra  Arca,  la N° 2. Qué crimen, si el pobrecito no podía con su alma… y para colmos todos los terrícolas se burlaban de él,  lo creían ¡loco!.. Y que no iba a haber ningún diluvio, y zas, se quedaron sin su planeta tierra. Y ahora, agrega Clotilde,  aquí estamos nosotras destinadas a repoblar este glacial Venuciano… ¡el nuevo mundo Venustierra! ¡Bbbrrrr… qué frío hace, Sara!
Venunutrias


Dijeron que aquí escaseaban las hembras venunutrias,  dice Sara.

 Lo que te debe preocupar, replica Clotilde, es que tenemos que encontrar a nuestros machos para que nos apareemos y nos protejan ¿Qué vamos a hacer nosotras conociendo a unos venucóndores? Con lo grandes que son esos seres voladores. Será para que nos coman. Ni loca Sara, qué miedo.  A nosotras nos gusta holgazanear,  somos unas sedentarias felices, crees que me voy a aventurar a salir por allí para que tú satisfagas tu curiosidad de ver un venucóndor. No, ni hablar. 

Mira Clotilde, sólo estoy tratando de conocer estas tierras solitarias, sus habitantes naturales y  hacer nuevos amigos. Nada más…    ¡Ah!... ¡escucho unos pasos… Alerta, cuidado!

Dos venuvenados adolescentes, jugueteando entre ellos y silbando se acercan a tomar agua del venurío. Al ver a las venunutrias acostadas en esas  aguas frías  les  preguntaron ¿Pero che, qué hacen ustedes aquí, quiénes son, de dónde salieron? 
Venuvenados
Nos trajeron aquí para repoblar con nuestra especie estos parajes  venugauchos, contestaron las venunutrias ¡Ah!  Bienvenidas. Sólo cuídense que por aquí andan los venupumas y esos sí que son agresivos y feroces

¡Aja! Gracias por el dato ¿Y a los venucóndores ustedes los conocen?  Preguntó la venunutria Sara. Sí claro, pero esos comen carroña, vuelan muy alto y no son de peligro para ustedes, no atacan.  Sólo acuden cuando encuentran cuerpos muertos y en descomposición. Así que no hay porqué preocuparse de los venucóndores… Bueno ches, nosotros nos vamos, sigan descansando chicas.

                                                                                                                                                                     
Venucondor de los Andes peruanos

Viste Clotilde, todos los días se aprende algo nuevo. Creo que me va a gustar vivir aquí. Tiene todo lo que nos gusta, clima frío, abundante agua y comida. Sólo nos faltan los novios para formar nuestro perezoso, sedentario feliz hogar.  Y... A repoblar el  nuevo mundo ¡VENUSTIERRA!
                                                                                      FIN        
                                                                                                                                                                            Silvia Rodríguez Pastor

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