“Las Venunutrias”
A mi amiga Che Irene Kalnis de Heineman.
¿Será posible que alguna vez conozcamos a un venucóndor? le pregunta una venunutria
a otra mientras retozaban en las aguas frías de un río de las pampas venuargentinautas… Como son algo perezosas permanecían echadas cuan largas eran
para refrescar su cuerpo cubierto por el hermoso pelaje gris, salpicado de hebras
de colores amarillo, marrón y negro. ¿Estás
loca? contestó la venunutria Clotilde, para qué quieres tú conocer a un bicho de esos
¡un venucóndor! Ni siquiera somos de aquí. Bien sabes, que nos han traído para que repoblemos con
nuestra especie estas venutierras después del segundo diluvio universal. Tanto daño a la naturaleza hicieron los
terrícolas del siglo XX y XXI que destruyeron su mundo. Si chica, agrega Sara, ahora
por segunda vez a Noé II le tocó
fabricar otra Arca, la N° 2. Qué crimen, si el pobrecito no podía con su alma… y para colmos todos los
terrícolas se burlaban de él, lo creían
¡loco!.. Y que no iba a haber ningún
diluvio, y zas, se quedaron sin su planeta tierra. Y ahora, agrega
Clotilde, aquí estamos nosotras destinadas
a repoblar este glacial Venuciano… ¡el nuevo mundo Venustierra! ¡Bbbrrrr… qué frío
hace, Sara!
| Venunutrias |
Dijeron que aquí escaseaban las hembras venunutrias, dice Sara.
Lo que te debe preocupar, replica
Clotilde, es que tenemos que encontrar a nuestros machos para que nos apareemos
y nos protejan ¿Qué vamos a hacer nosotras conociendo a unos venucóndores? Con
lo grandes que son esos seres voladores. Será para que nos coman. Ni loca Sara,
qué miedo. A nosotras nos gusta
holgazanear, somos unas sedentarias felices,
crees que me voy a aventurar a salir por allí para que tú satisfagas tu
curiosidad de ver un venucóndor. No, ni hablar.
Mira Clotilde, sólo estoy tratando de conocer estas tierras solitarias,
sus habitantes naturales y hacer nuevos amigos.
Nada más… ¡Ah!... ¡escucho unos pasos… Alerta, cuidado!
Dos venuvenados adolescentes,
jugueteando entre ellos y silbando se acercan a tomar agua del venurío. Al ver
a las venunutrias acostadas en esas
aguas frías les preguntaron ¿Pero che, qué hacen ustedes aquí, quiénes son, de dónde salieron?
| Venuvenados |
¡Aja! Gracias por el dato ¿Y a los venucóndores ustedes los conocen? Preguntó la venunutria Sara. Sí claro, pero esos comen carroña, vuelan
muy alto y no son de peligro para ustedes, no atacan. Sólo acuden cuando encuentran cuerpos muertos
y en descomposición. Así que no hay porqué preocuparse de los venucóndores…
Bueno ches, nosotros nos vamos, sigan descansando chicas.
Viste Clotilde, todos los días se aprende algo nuevo. Creo que me va a
gustar vivir aquí. Tiene todo lo que nos gusta, clima frío, abundante agua y
comida. Sólo nos faltan los novios para formar nuestro perezoso, sedentario
feliz hogar. Y... A repoblar el nuevo mundo ¡VENUSTIERRA!
FIN
Silvia
Rodríguez Pastor
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