Esta Navidad 2013, fue muy
especial para mi familia. ¡Celebramos tres llegadas de la Navidad junto a
nuestros hijos viviendo en ciudades muy distantes una de la otra! Ello gracias a
las redes sociales.
Empezamos en Australia. Mi hijo Pedro
(Peter) el hijo del medio, vive en una bonita ciudad de Australia. Cuando Peter recibió la Navidad para nosotros en Caracas
era aún las 11 a.m. del 24. Lo celebró en su casa con su flatmate, degustando sabrosas y frescas langostas, acompañadas de un delicioso vino a
tono y con buena compañía. En una cena
tranquila, silenciosa, sin ruidos estruendosos. Nosotros ‘estábamos
con él’ gracias a la magia de las
redes sociales.
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| Navidad. Cena con langostas en Bunbury - Australia. |
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| Cena Navideña Venezolana en Madrid. España. |
Al llegar la Navidad a Venezuela,
con los cuetes, cohetones en medio de un ruido estruendoso, ensordecedor (nos preguntábamos
cómo estando el país en crisis económica la gente tiene dinero para gastar en pólvora costosa, ruido desagradable y peligroso), estábamos en casa con nuestro hijo José Ignacio, e inmediatamente por whatsApp recibimos los saludos de Peter desde Australia y de Luismi
desde España y nosotros aquí en Venezuela.
Nuevamente estaba la familia reunida, los cinco dándonos por tercera vez el
saludo navideño. Nos enviamos fotos, abrimos los regalos juntos, conversábamos, a la vez, desde tres
continentes diferentes.
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| Navidad en Caracas. Venezuela. |
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| Un regalo sorpresa. |
Tengo que decir que este año todo nos salió casi perfecto…
disfrutamos de unas Navidades en casa (el ruido se desvaneció de nuestras mentes), puedo decir, que fueron tranquilas, placenteras con nuestros hijos cerca.
Superamos nuestras expectativas navideñas. Tuvimos muchos momentos especiales. Vivimos la
esencia de las fiestas navideñas con nuestros tres hijos ¡Gracias a Dios!




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