viernes, 27 de diciembre de 2013

Navidad 2013 en Familia.

Esta Navidad 2013, fue muy especial para mi familia. ¡Celebramos tres llegadas de la Navidad junto a nuestros hijos viviendo en ciudades muy distantes una de la otra! Ello gracias a las redes sociales.
Empezamos en Australia. Mi hijo Pedro (Peter) el hijo del medio, vive en una bonita ciudad   de Australia. Cuando Peter  recibió la Navidad para nosotros en Caracas era aún las 11 a.m. del 24. Lo celebró en su casa  con su flatmate, degustando  sabrosas y frescas  langostas, acompañadas de un delicioso vino a tono  y con buena compañía. En una cena tranquila, silenciosa, sin ruidos estruendosos. Nosotros  ‘estábamos con él’ gracias a la magia de las redes sociales.

Navidad. Cena con langostas en Bunbury - Australia.
Las horas transcurrían Luis y yo aún de compras comestibles para nuestra cena en casa. Aún con fogones encendidos, de pronto, recibimos el saludo de Navidad de mi hijo mayor Luis Miguel, que vive en España; para nosotros eran las 6 pm del 24, para Peter eran las 6 de la mañana del 25. Luismi estaba en casa de unos amigos. Era un  grupo grande reunido y con cena típica venezolana: Hallacas, pan de jamón, ensalada de gallina, dulce de lechosa y música venezolana: 'tucusito, tucusito llévame a cortar flores...', y  ‘el tú no te vas hasta que sea Navidad en Venezuela’ que le decían sus amigos. Es decir, se amanecieron todos porque faltaban 6 horas para la llegada de la Navidad en Venezuela.
Cena Navideña Venezolana en Madrid. España.

Al llegar la Navidad a Venezuela, con los cuetes, cohetones en medio de un ruido estruendoso, ensordecedor (nos preguntábamos cómo estando el país en crisis económica la gente tiene dinero para gastar en pólvora costosa, ruido desagradable y peligroso), estábamos en casa con nuestro hijo José Ignacio, e  inmediatamente por whatsApp recibimos los saludos de Peter desde Australia y de  Luismi desde España  y nosotros aquí en Venezuela. Nuevamente estaba la familia reunida, los cinco dándonos por tercera vez el saludo navideño. Nos enviamos fotos, abrimos los regalos juntos,  conversábamos, a la vez, desde tres continentes diferentes.

Navidad en Caracas. Venezuela.
Le doy gracias a Dios por vivir en esta época y por habernos  bendecido  a la humanidad con personas que son genios en tantos diferentes ámbitos. Pero en este caso, de la cibernética, de la web, que nos permite vivir esta realidad tan globalizada y sentir a nuestros seres queridos junto a nosotros aun cuando están a miles de kilómetros de distancia.
Un regalo sorpresa.
Tengo que decir que este año todo nos salió casi perfecto… disfrutamos de unas Navidades en casa (el ruido se desvaneció de nuestras mentes), puedo decir, que fueron tranquilas,  placenteras con nuestros hijos cerca. Superamos nuestras expectativas navideñas. Tuvimos muchos momentos especiales. Vivimos la esencia de las fiestas navideñas con nuestros tres hijos ¡Gracias a Dios!





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