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| Dra. Maria Reiche Neuman |
¡Buenos
días! señora qué desea. Le pregunté. ¡Buenos
días! Me contestó ella, al tiempo que yo la invitaba a que tomara asiento.
Soy María
Reiche y vengo a solicitar, si es posible…
¡Dios! es
la arqueóloga alemana de las líneas de Nazca. Me dije mentalmente ¡tan modesta y frágil que luce. Sin embargo, es un coloso de
fortaleza y atrevimiento! ¡Qué honor! para mí, pensé.
Conversé largo rato con la
Doctora Maria Reiche, además de arqueóloga, era matemática. En la oficina atendimos su
pedido y mientras esperábamos que le dieran curso a su solicitud, entablamos, ella y yo, una amena conversación.
Pude enterarme directamente por ella sobre su
teoría acerca de los misterios de las líneas
de Nazca. Ella es un recuerdo que se presenta en mi memoria muy rara vez, pero concurre como si se tratara de una vieja y ajena crónica de mi vida. Y la evoco.
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| Parte sur del mapa del Perú |
¡Dios! era la científica que entregaba su vida
entera sin importarle vivir con escasez con tal de poder estudiar in
situ las líneas de Nazca quien acudía a mi. Si, esa misma sobre la que habíamos hablado en casa, con mi papá previo a un viaje familiar a Ica y Nazca.
A continuación simulo una conversación que se dio más o menos así, entre la Dra. María Reiche y yo un día cualquiera de mil novecientos setenta y tantos.
Habla la Dra. Reiche: Ninguno
de los innumerables misterios arqueológicos de Sudamérica supera los
extraordinarios dibujos del desierto de Nazca. Las líneas de Nazca tuvieron que aguardar hasta la era de la aviación
para ser descubiertas porque sólo pueden verse por aire.
Doctora Reiche, pregunté ¿Eran las Líneas de Nazca pistas de aterrizaje de naves espaciales, de extraterrestres?
María
Reiche, me contestó: No, no para mí. Llegué al Perú antes de la segunda guerra
mundial, como institutriz de los hijos del Cónsul alemán en Cuzco. Quedé impresionada con sus construcciones, sus paisajes. En esa época conocí a un
astrónomo paisano mío, un alemán. Él
había analizado la alineación de la catedral de Cuzco y el Coricancha o templo
del Sol, sobre el que se construyó luego la Iglesia de Santo Domingo. El Dr.
Muller decía que los incas habían alineado los ejes de sus edificios según el
solsticio. Y continuó la Dra. Reiche más o menos así: Después de la segunda guerra mundial regresé a Perú. En Lima conocí al científico Paul Kosok. Fui a
Nazca para trabajar con el profesor Kosok, él venía de la universidad de Long
Island. Él me contó que una tarde de los
años 40, vio ponerse el sol precisamente en el lugar que terminaba una de las
líneas de Nazca. Era un 22 de junio, solsticio de invierno en el hemisferio Sur. Esto
confirmó sus teorías de que las líneas marcaban alineaciones astronómicas, de que era
“el libro de astronomía más grande del mundo”.
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| El mono - Las Líneas de Nazca Declaradas Patrimonio de la Humanidad en 1994. |
Al morir
el Dr. Kosok, seguí con las investigaciones en las que ambos trabajábamos. Yo vivía en esa época, en el único y modesto hotel de Nazca. Ahora
vivo en un alojamiento de una granja en Ingenio, es el pueblo más cercano a las
líneas y jeroglíficos.
Los nazca
poseían la facultad del pensamiento abstracto, conocían la aritmética y
dominaban un método topográfico. Me contaba la Dra. Reiche. Los dibujos nos permiten conocer sus procesos mentales y sus logros
intelectuales. Los incas sabían de geometría, la ausencia de interrupciones en
las curvas de sus dibujos lo dicen.
En la década
de los setenta la Dra. Reiche ya había dedicado más de 25 años de su vida a las líneas de Nazca. Sé que muchas
de sus ideas originales fueron modificadas, reformuladas, cuestionadas. Sin embargo, ella siempre creyó
que las líneas representaban un
gigantesco calendario.
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| Hombrecito, es gigante, en la ladera de una montaña |
Los
nazcas, afirmaba la Dra. Reiche, eran
en primer lugar y por encima de todo, agricultores que necesitaban calcular el
momento adecuado para plantar y cosechar sus alimentos. Muchas de las líneas
parecen trazadas para señalar al Sol, a la Luna o a las estrellas.
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| Avioneta sobrevolando las líneas de Nazca |
La Doctora Maria Reiche Neumann,
vivió hasta los 95 años, murió el 8 de Junio de 1998 y está enterrada en un mausoleo ubicado al
lado del museo que lleva su nombre en la ciudad de Ica, Perú.
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| Emocionados luego del sobrevuelo por las pampas de Nazca. Lucho, mi esposo, y yo. 14 de Abril de 2011. |







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