viernes, 4 de noviembre de 2016

Destino Helsinki I





Este lago con figura de hombre me encantó
Mar Báltico con islas de hielo
A las 9:50 am del 25 de Julio 2016, abordamos el avión de Finnair desde el aeropuerto de Madrid hacia Helsinki. 4 horas y 20 minutos de un vuelo tranquilo con ligeras turbulencias. Es una maravilla atravesar de día esa parte de Europa y poder ver desde el cielo las ciudades de diferentes países, y luego divisar el inmenso mar helado con grandes islotes de hielo. En ese instante sabes que estás cerca de Finlandia. Ves muchos  lagos que bañan y embellecen su verde territorio.  Los pasajeros desabordamos el avión. Buscamos nuestra respectiva maleta. Atravesamos el largo pasillo del aeropuerto. Muchos viajeros con distintos destinos hasta que llegamos a la salida.  Allí nos esperarían nuestros compadres anfitriones. Pero no estaban. Los minutos pasaban y ellos no llegaban. Nosotros empezamos a hacernos bromas. Miguel comentó: –Seguro Alfonso se ha escondido a ver qué hacemos.  Le contesté: -Pero tanto tiempo. No creo… y ¡Si se han arrepentido de habernos invitado! ¿Ahora qué hacemos? ¡Ja jajá!
Vista de Helsinki desde el avión
Seguíamos parados como estatuas foráneas mirando aquí y allá. De repente sentí  a alguien a mi espalda que me hablaba en inglés y a la vez quería quitarme la maleta. Una  voz femenina, conocida, me dice en español: -Dale la maleta, es el chofer. Era Aída. Nos abrazamos los cuatro efusivamente. Los compadres nos contaron que los habían llamado unos amigos octogenarios muy apreciados que andaban de crucero por Europa. Almorzaron con ellos en un restaurante de Helsinki  pero que a la hora de llevarlos de regreso a abordar su crucero, sus amigos no recordaban el nombre del barco ni en qué muelle estaba aparcado. Estuvieron dando vueltas y vueltas. Hasta que por fin el amigo recordó el nombre del muelle. Ya podían  ir por nosotros al aeropuerto.  ¡Circunstancias de la vida!
La bahía - Muelle del ferry . Mar Báltico

Helsinki en verano es una fiesta, gente en la calle, a pie, en bicicletas, muchos turistas, calles alegres, árboles, pinos hermosos, cuidados con esmero, sanos. Atraviesas la ciudad, ves a un lado y otro de la pista azules lagos con embarcaciones y sus afanosos dueños muy ocupados en sus botes. La ciudad está a orillas del mar Báltico. Es una delicia despertar en las mañanas, asomarte al balcón, ventana, y ver un frondoso bosque de árboles, pinos, hogar de pajaritos que trinan bulliciosos. Ardillas laboriosas que suben y bajan de los árboles, se paran, te miran, te observan atentas hasta que comprueban  que no representas peligro para ellas; a partir de allí siguen indiferentes a ti, con sus labores cotidianas. ¡Ah! pero allí anda alguien más. Escuchas unas pisadas; están caminando, trotando, agudizas la mirada son vecinos ejercitándose temprano por el bosque.  Piensas,  puedo  vestirme de deportista y salir a correr para luego zambullirme en el lago o mar que está al pié del bosque. Algunos finlandeses lo hacen,  después regresaran a casa para asearse e ir a trabajar. Helsinki tiene uno de los estándares de vida más altos del mundo.  Finlandia posee  más de 100,000 lagos, dicen que son 188,000 para ser exactos.   

 Vista del  lago desde la pista
Pista y lago




Bosque al fondo el mar
Bosque para trotar y mar

Sofía y Aída 
Alfonso y Miguel ¿A dónde van?

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