Uno no
puede controlar sus pensamientos, decía el apuesto cincuentón y continúo
El otro día, fui a casa de un amigo. Emma, su esposa, guapa mujer de grandes y expresivos
ojos, me abrió la puerta y me invitó a sentarme mientras llamaba a Leonardo, mi amigo. ¡Hola
Javier! Me dijo Emma, pasa y toma asiento en la terraza mientras llamó a Leo. ¡Hola! le
contesté. A la vez que sentí el dulce perfume que emanaba de su piel ¿o de las flores de su jardín? Ese olor despertó en mí un placer corporal, que me erizó
la piel ¡Qué pensamientos le vienen a uno a la cabeza, a veces/ Sin querer, sin buscarlos. Emma me dio la mano y me beso en la
mejilla cuando me saludó, como es usual entre nosotros. En ese momento sentí que me fluía
la sangre a borbotones por todo el cuerpo y me llegaba hasta el cerebro ¿Creí
percibir un ligero temblor en las mejillas de Emma? ¿Ideas mías? Me esforcé
por mirarla indiferente y sonreí. Me dije, tranquilo man, es la mujer de Leonardo. Qué difícil es controlar el sexo, el instinto, el deseo, el placer corporal, hermano; fuera ya de la moral y los convencionalismos sociales.
| Los Amantes - Magritte |
Poema
NO ADMITO
No admito que se pueda destruir la unión fiel
de dos almas.
No
es amor el amor que no logra subsistir o se amengua al herirle el desamor.
El
Amor verdadero es tan constante que no hay nada que pueda reducirlo;
Es la
estrella de toda barca errante, cuya altura se mide, no su brillo.
No
es juguete del tiempo, aunque los labios y mejillas dobléguense a su suerte;
No le
alteran del tiempo los agravios, pues su reino no acaba con la muerte.
Y si
eso es falso y fuera en mi probado, ni
yo he escrito jamás ni nadie ha amado. William
Shakespeare.
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