Fernando de Syszlo el pintor peruano a quién el arte mundial le faltó descubrir
El martes 16 de enero 2018 estaba de visita en Madrid.Había
llegado hacía tres
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Premio Nobel Mario Vargas Llosa & Abg. Silvia Rodríguez Pastor |
semanas para pasar tres meses con mi hijo Luis Miguel. Ese
día salí temprano hacia el Centro de Madrid, me encontraría con mi amiga
madrileña Esther, para caminar por el centro de la ciudad, recorrer sus
callejuelas llenas de historia; visitaríamos juntas una vez más los recorridos
imperdibles para turistas. Esther y yo nos conocemos desde jóvenes por un tour de
Madrid a París que en 1978 realizó la Universidad Complutense en la que estudiábamos.
Luego de desayunar churros con chocolate en San Ginés iniciamos nuestro
recorrido. Esther me contaba la historia de cada lugar por enésima vez, yo la
escuchaba atenta como si fuera la primera vez. Estábamos visitando una
exposición itinerante del museo d’Orsay de París, en el museo Reina Sofía
cuando recibí la llamada de mi hijo Luis. Me esperaba a las 5 de la tarde en el
Instituto Cervantes en el homenaje póstumo al pintor peruano Fernando de
Szyszlo. Yo aún estaba en el museo; colgué pensando cómo
había podido olvidar ese evento. Compungida le expliqué a Esther; me entendió
perfectamente y me embarcó en un autobús hacía mi destino. Llegué a tiempo con
la cara roja, sudada, despeinada por las caminatas, ya Luis Miguel estaba esperándome
en el hall del Instituto. Los asistentes ingresaban a la sala de la
conferencia. Yo aún pensaba ¡Cómo había olvidado el homenaje a Szyszlo!
Debí prever un mejor look para mí, botas y no zapatillas tenis, un
pantalón más apropiado para el evento y no jeans. Me consolé a mí misma con
un no pienses y disfruta el instante. En el podio se ubicaron las
autoridades del Instituto Cervantes, el Premio Nobel Mario Vargas Llosa, Vicente
de Szyszlo hijo de Fernando, Alonso Ruiz Rosas, director del Centro Inca
Garcilaso de Madrid, entre otros. Fue un homenaje muy sentido, emotivo.
Conocí siendo una joven estudiante universitaria las pinturas de Fernando
de Szyszlo, visitaba sus exposiciones en las galerías de arte de Miraflores.
Una tarde conversé con Szyszlo en una sala en la que él exponía, me acerco
a un cuadro grande un lienzo con dibujos en tonalidades anaranjadas difuminadas,
es un cubismo al estilo Picasso o Braque. ¡Hermoso! Es una ruptura definitiva
con la pintura tradicional. No había nadie en ese momento. Un señor alto
delgado me mira, esboza una
sonrisa de niño, le respondo sonreída al tiempo que regreso mi mirada al cuadro cubista, expresionista, me gusta la tonalidad
de los colores, su luminosidad difusa y fuerte a la vez; intento descifrar la
pintura. Se acerca el señor y me pregunta mi parecer sobre el cuadro conversamos
le doy mi opinión, se sorprende un poco, le cuento que tengo una colección completa
de Arte de doce tomos regalo de mi papá de cuando ingresé a la universidad. A
partir de allí conversamos con fluidez, así es que me entero que estaba platicando
con el autor del cuadro. El hablar de Don Fernando de Szyszlo era pausado,
agradable, amable, encantador. Lo catalogué como un pintor que abría su corazón
¿un apasionado Gauguin o un sensible Van Gogh? Supe que
en su vida en París disfrutaba con su esposa visitar el café de Flore ¡Quién
no! yo también estuve en el Café de Flore tomamos un té o café con
galletas con Esther en el viaje a Paris del grupo de la Complutense.
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| Inkarri 1968 Fernando de Szyzlo |
En el homenaje a
Szyszlo en el Instituto Cervantes de Madrid, se dieron cuatro disertaciones sobre
la vida, pensamiento, arte de Szyszlo que se iniciaron con el director del Instituto
Don Juan Manuel Bonet; él se refirió a las memorias de Szyszlo publicadas con
el título “Vida sin dueño” en la que el pintor evoca su vida con franqueza,
inteligencia y lucidez y lo importante que fue para él la referencia de su tío
Abraham Valdelomar, dramaturgo, cuentista entre otras cosas, aun cuando él no
lo conoció.
Don Mario Vargas Llosa, inició su conferencia con una
gran verdad: Szyszlo fue una de las buenas cosas que le han pasado al Perú,
a América Latina, al arte moderno y a las personas que tuvieron la suerte, el
privilegio de conocerlo y de ser sus amigos. Szyszlo estudió arquitectura,
pero al descubrir su vocación a la pintura sólo se dedicó a su arte. Pudiendo
radicarse en Estados Unidos o Europa decidió quedarse en Perú para ser un
pintor. Aún cuando eso significó para él vivir con estrecheces de todo género. Igualmente
sucedió en Paris donde vivió cuatro años. Sin embargo, en ningún momento de su
vida desistió de ser solo un pintor. Su vocación fue intensa y profunda, su
perseverancia, tolerancia le permitió vivir muy bien y tener éxito como pintor
aun cuando para lograrlo enfrentó sacrificios, enorme trabajo y voluntad. Don
Mario comentó, además, otro aspecto de la vida de Szyszlo quién sin ser
político cumplió un papel importante en Perú, por amor a su país. Le parecía que
en el campo político y social necesitaba una reforma radical. En su búsqueda se
abocó a tratar de modernizarlo, a que se desprendiera de sus taras, de
injusticias; trató de librar al Perú de sus atrasos; así se ganó el respeto y cariño
de los peruanos, por sus opiniones, su civismo, aspectos sociales, políticos,
morales conceptos todos alejados de su arte. Los medios periodísticos lo consultaban
por su integridad moral. Don Fernando de Szyszlo se ganó el cariño de los
peruanos.
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Fernando de Szyszl
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Se le pregunta a Szyszlo ¿Por qué la vida sin dueño?
Fernando contestó, es porque nunca he tenido jefe, siempre he sido
independiente. He podido opinar con entera libertad sin tener que cuidarme de
lo que digo. Sobre política o lo que sea con entera inocencia, con entera
ingenuidad. ¡Vaya! Después de casi medio
siglo, encuentro la respuesta de aquella vez que conocí a Szyszlo en la galería
en Miraflores cuando él se me acercó para conocer mi opinión sobre su cuadro
cubista, expresionista. Esa mirada de Fernando de Szyszlo que capté aquella vez era de inocencia e ingenuidad.
Aquel 16 de de enero 2018,
me hubiese gustado comentarle a nuestro Premio Nobel Dr. Mario Vargas Llosa que
yo escribo relatos, cuentos, crónicas y que uno de mis cuentos ganó en un
concurso en Caracas. Se me pasó hablarle de mí a Don MVLL, quién sabe ahora sería famosa con el "empujoncito" del Premio nobel. Bueno al menos, sí pude obsequiarle mi recetario Cocina cotidiana peruana.
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