jueves, 13 de octubre de 2022

Szyszlo, Mario Vargas Llosa & Silvia

                                                             Fernando de Syszlo el pintor peruano a                                                                                                     quién el arte mundial le faltó descubrir 

El martes 16 de enero 2018  estaba  de visita en Madrid.Había llegado hacía tres

Premio Nobel Mario Vargas Llosa &
Abg. Silvia Rodríguez Pastor
semanas para pasar tres meses con mi hijo Luis Miguel. Ese día salí temprano hacia el Centro de Madrid, me encontraría con mi amiga madrileña Esther, para caminar por el centro de la ciudad, recorrer sus callejuelas llenas de historia; visitaríamos juntas una vez más los recorridos imperdibles para turistas. Esther y yo nos conocemos desde jóvenes por un tour de Madrid a París que en 1978 realizó la Universidad Complutense en la que estudiábamos. Luego de desayunar churros con chocolate en San Ginés iniciamos nuestro recorrido. Esther me contaba la historia de cada lugar por enésima vez, yo la escuchaba atenta como si fuera la primera vez. Estábamos visitando una exposición itinerante del museo d’Orsay de París, en el museo Reina Sofía cuando recibí la llamada de mi hijo Luis. Me esperaba a las 5 de la tarde en el Instituto Cervantes en el homenaje póstumo al pintor peruano Fernando de SzyszloYo aún estaba en el museo; colgué pensando cómo había podido olvidar ese evento. Compungida le expliqué a Esther; me entendió perfectamente y me embarcó en un autobús hacía mi destino. Llegué a tiempo con la cara roja, sudada, despeinada por las caminatas, ya Luis Miguel estaba esperándome en el hall del Instituto. Los asistentes ingresaban a la sala de la conferencia. Yo aún pensaba ¡Cómo había olvidado el homenaje a Szyszlo! Debí prever un mejor look para mí, botas y no zapatillas tenis, un pantalón más apropiado para el evento y no jeans. Me consolé a mí misma con un no pienses y disfruta el instante. En el podio se ubicaron las autoridades del Instituto Cervantes, el Premio Nobel Mario Vargas Llosa, Vicente de Szyszlo hijo de Fernando, Alonso Ruiz Rosas, director del Centro Inca Garcilaso de Madrid, entre otros. Fue un homenaje muy sentido, emotivo.  Conocí siendo una joven estudiante universitaria las pinturas de Fernando de Szyszlo, visitaba sus exposiciones en las galerías de arte de Miraflores. Una tarde conversé con Szyszlo en una sala en la que él exponía, me acerco a un cuadro grande un lienzo con dibujos en tonalidades anaranjadas difuminadas, es un cubismo al estilo Picasso o Braque. ¡Hermoso! Es una ruptura definitiva con la pintura tradicional. No había nadie en ese momento. Un señor alto delgado me mira, esboza una sonrisa de niño, le respondo sonreída al tiempo que regreso mi mirada al cuadro cubista, expresionista, me gusta la tonalidad de los colores, su luminosidad difusa y fuerte a la vez; intento descifrar la pintura. Se acerca el señor y me pregunta mi parecer sobre el cuadro conversamos le doy mi opinión, se sorprende un poco, le cuento que tengo una colección completa de Arte de doce tomos regalo de mi papá de cuando ingresé a la universidad. A partir de allí conversamos con fluidez, así es que me entero que estaba platicando con el autor del cuadro. El hablar de Don Fernando de Szyszlo era pausado, agradable, amable, encantador. Lo catalogué como un pintor que abría su corazón ¿un apasionado Gauguin o un sensible Van Gogh? Supe que en su vida en París disfrutaba con su esposa visitar el café de Flore ¡Quién no! yo también estuve en el Café de Flore tomamos un té o café con galletas con Esther en el viaje a Paris del grupo de la Complutense.

Inkarri 1968 Fernando de Szyzlo
En el homenaje a Szyszlo en el Instituto Cervantes de Madrid, se dieron cuatro disertaciones sobre la vida, pensamiento, arte de Szyszlo que se iniciaron con el director del Instituto Don Juan Manuel Bonet; él se refirió a las memorias de Szyszlo publicadas con el título “Vida sin dueño” en la que el pintor evoca su vida con franqueza, inteligencia y lucidez y lo importante que fue para él la referencia de su tío Abraham Valdelomar, dramaturgo, cuentista entre otras cosas, aun cuando él no lo  conoció.

Don Mario Vargas Llosa, inició su conferencia con una gran verdad: Szyszlo fue una de las buenas cosas que le han pasado al Perú, a América Latina, al arte moderno y a las personas que tuvieron la suerte, el privilegio de conocerlo y de ser sus amigos. Szyszlo estudió arquitectura, pero al descubrir su vocación a la pintura sólo se dedicó a su arte. Pudiendo radicarse en Estados Unidos o Europa decidió quedarse en Perú para ser un pintor. Aún cuando eso significó para él vivir con estrecheces de todo género. Igualmente sucedió en Paris donde vivió cuatro años. Sin embargo, en ningún momento de su vida desistió de ser solo un pintor. Su vocación fue intensa y profunda, su perseverancia, tolerancia le permitió vivir muy bien y tener éxito como pintor aun cuando para lograrlo enfrentó sacrificios, enorme trabajo y voluntad. Don Mario comentó, además, otro aspecto de la vida de Szyszlo quién sin ser político cumplió un papel importante en Perú, por amor a su país. Le parecía que en el campo político y social necesitaba una reforma radical. En su búsqueda se abocó a tratar de modernizarlo, a que se desprendiera de sus taras, de injusticias; trató de librar al Perú de sus atrasos; así se ganó el respeto y cariño de los peruanos, por sus opiniones, su civismo, aspectos sociales, políticos, morales conceptos todos alejados de su arte. Los medios periodísticos lo consultaban por su integridad moral. Don Fernando de Szyszlo se ganó el cariño de los peruanos.   

Fernando de Szyszl
Se le pregunta a Szyszlo ¿Por qué la vida sin dueño? Fernando contestó, es porque nunca he tenido jefe, siempre he sido independiente. He podido opinar con entera libertad sin tener que cuidarme de lo que digo. Sobre política o lo que sea con entera inocencia, con entera ingenuidad.  ¡Vaya! Después de casi medio siglo, encuentro la respuesta de aquella vez que conocí a Szyszlo en la galería en Miraflores cuando él se me acercó para conocer mi opinión sobre su cuadro cubista, expresionista. Esa mirada de Fernando de Szyszlo que capté aquella vez era de inocencia e ingenuidad.

Aquel 16 de de enero 2018, me hubiese gustado comentarle a nuestro Premio Nobel Dr. Mario Vargas Llosa que yo escribo relatos, cuentos, crónicas y que uno de mis cuentos ganó en un concurso en Caracas. Se me pasó hablarle de mí a Don MVLL, quién sabe ahora sería famosa con el "empujoncito" del Premio nobel. Bueno al menos,  sí pude obsequiarle mi recetario Cocina cotidiana peruana.

 

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