“Todavía estoy aprendiendo”
Goya a los 80 años.
Una estatua de cuerpo
entero de Goya, en posición inclinada hacia adelante, con la mirada dirigida a la
entrada principal del Museo del Prado, nos invita amablemente a recorrer las instalaciones
y disfrutar de la extensa colección de sus obras de arte.
Francisco de Goya nace
en 1746 en el pueblo de Fuendetodos, Zaragoza, España, es cuarto hijo de una
familia medianamente acomodada. Se dice que era de carácter alegre, simpático. A
los 12 años se inicia como aprendiz de pintor a instancias de su padre. Fue perseverante
en su arte durante toda su vida y muy prolífico; pintó de todo: cartones para
tapices, pintura costumbrista, religiosa, histórica, pintura negra, retratos,
alegórica, majas, bodegones. A los 18
años participa sin éxito en un concurso de la Real Academia de Pintura de
Madrid, para obtener una pensión de pintor. A los 20 se presenta en otro
concurso de la Academia de San Fernando, sin obtener el premio. A los 25 años
vivía en Italia, había ido a estudiar y, se presenta por tercera vez en un concurso
de la Academia de Parma, recibe una mención especial. De regreso a Madrid a los
30 años pide sin éxito ser nombrado pintor del Rey. A los 32 años volverá a
solicitar la plaza vacante de pintor del Rey, sin éxito. Sin embargo, la huidiza
gloria lo aguardaba en su camino.
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Maja desnuda: Pintura sobre lienzo. 1795-1800. Una hermosa mujer de cuerpo entero que posa desnuda y, mira directamente al espectador con esa expresión que Goya da a los ojos. La maja está recostada con los brazos levantados hacia atrás, en actitud corporal atrevida y seductora. La expresión del rostro es insinuante, parece sonreír satisfecha y contenta de su coquetería. Es la primera obra de arte (conocida) en la cual aparece pintado el vello púbico femenino, resalta el erotismo de la composición del cuadro. La luminosidad que Goya da al cuerpo de la maja desnuda, contrasta con el resto del ambiente.
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| Maja vestida: Pintura sobre lienzo. 1800-1807. La misma hermosa mujer de cuerpo entero posa con un vestido blanco, lleva un bolerito al estilo de los toreros. La maja te mirará directamente, atrevida, pícara, retadora, a lo Goya. No se sabe a ciencia cierta quién es la retratada. Hay especulaciones sobre quién sería la modelo. La luminosidad del cuadro te turba, así como la blancura del bello brocado que remata los bordes de la sábana sobre la que reposa la maja (en ambas majas). Lleva el vestido ceñido al cuerpo, acentúa sus senos, sus formas, dándole gran erotismo al cuadro. Destacan sus graciosos zapatitos dorados en sus pequeños pies. |
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| Saturno devorando a un hijo: 1820-1823. Pintura mural trasladada a lienzo. Una de las Pinturas Negras de Goya. Saturno devoraba a sus hijos por temor a ser destronado por ellos. Esta pintura formó parte de la decoración de la casa de Goya, llamada la Quinta del Sordo. Aterradora genialidad. |
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| El quitasol: Pintura sobre lienzo. Costumbrista, alegre, cromática y luminosa. Hermosa composición. |
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| El tres de Mayo o los fusilamientos: 1814. Óleo sobre lienzo. Goya como testigo de la historia o primer reportero gráfico de la historia española. Con gran brillantez y efectismo, refleja el estallido de la guerra contra los franceses aliados y, que ese día pasaron a ser, un ejército invasor. Los detenidos pronto serán ejecutados. Tiene al centro un protagonista con los brazos extendidos como Cristo y el pelotón de fusilamiento. Refleja con gran realismo lo que significa un enfrentamiento armado. En una noche oscura hombres matando otros hombres. |
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| Los Duques de Osuna: 1788. Óleo sobre lienzo. Retrato de la familia del IX duque de Osuna, don Pedro Téllez-Girón y de su mujer, ellos fueron de los primero y principales mecenas de Goya. El duque viste el uniforme de brigadier de su regimiento, de luto por el fallecimiento de su padre; la duquesa, un vestido a la moda francesa, con botones de porcelana decorados con paisajes. Posan con sus cuatro hijos. El retrato familiar no era frecuente en España. Los duques, ilustrados y al tanto de las novedades francesas e inglesas, pudieron solicitar de Goya este tipo de retrato. Ponían así de manifiesto, su elevada alcurnia, casi al nivel de la realeza, y se mostraban al mismo tiempo, conocedores de las modas de otros países avanzados. |

La lechera de Burdeos: 1827. Lo pintó durante su exilio en Burdeos, Francia un año antes de su muerte. Marcó las últimas
obras de Goya, de tendencias liberales. La obra está pintada en colores suaves. El pintor tomó de modelo a las típicas lecheras decimonónicas
francesas. El cuadro hizo que a Goya se le considere el padre del Romanticismo.
Silvia Rodríguez.
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