Sorpresas te da la vida
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| Museo del Vestido Madrid- España |
Ya en casa de su amiga, de repente ésta le pregunta ¿te quieres probar ropa que ya no
voy a usar? Claro, por qué no, me la pruebo, le contestó Selma. En realidad, era
la primera vez en su vida que se iba a probar ropa usada de otra persona. Las
amigas fueron a una de las habitaciones de cuyo closet Renata extrajo un
maletín de plástico de los que venden en los mercados de Lima, del cual iba
sacando la ropa que Selma se probaría y que Renata no usaría más. Mientras las
amigas conversaban, Renata aprobaba con un Sí o con un No, lo que
consideraba le quedaba bien a Selma, entre blusas, pantalones, polos, sostenes. Renata del maletín retiró vestidos de tela atigrada,
con rayas animal style, Selma al verla separar los vestidos, pensó, debe
ser que no está segura si los regalará o no y se alegró de ello, porque no iban
con su personalidad usar vestidos de telas atigradas. En fin, mientras conversaban
amenamente las amigas. Al terminar con las pruebas de la ropa de Renata; Selma
se quedó con el maletín de plástico que contenía los polos, blusas, sostenes, fustanes,
pantalones que se llevaría consigo, con el encargo expreso de Renata de
devolverle la bolsa de plástico. Pasaron los meses llegó el tiempo de la
pandemia y la inmovilidad social.
Museo del Vestido de Madrid - España
Un día Renata llama por teléfono a Selma. Hablan
las amigas, y Renata le pregunta si estaba usando su ropa, a lo que Selma le
contesta con inocente sinceridad, No, la llevé a la parroquia, pero me quedé
con algunas prendas de tu ropero. Del otro lado del teléfono, escuchó unas
emocionales palabras de desaprobación: ¡Cómo se te ocurre haber regalado mi
ropa… me la hubieras devuelto! … Selma, empalideció, no se esperaba esas
palabras de disgusto de Renata y le contestó: Cómo te voy a devolver la ropa, si tú me la
habías regalado … tú no la querías, por eso me la disté … Bueno yo tampoco la
iba a usar y la llevé a la parroquia. Ellos las destinan a gente necesitada. Selma
nunca se imaginó esa furia de Renata por haber regalado una ropa que por el olor
a guardado que emanaba se intuía, fácilmente, que había estado guardada en ese
maletín de plástico por largo tiempo. Por otro lado, Selma cuenta que le recalcó
a Renata que se había quedado con algunas prendas de su ropero. Pero, a la vez intuye, que seguro le
molestó que le dijera que no era ropa de marca de diseñador como Cristian Dior,
Dolce & Gabana o Carolina Herrera … En fin, Selma dice que este
incidente le ha servido de lección, la próxima vez ante cualquier desavenencia
amical, mirará al techo y empezará a contar mentalmente del uno al cien.
Aprendió varias cosas 1) A veces no hay
que ser tan sinceros, es mejor callar, tragarte, tu sinceridad en aras de la
amistad, es mejor hacerse la tonta; 2) uno nunca sabe cómo tiene su corazón ese
amigo (a) ¿valora más lo material que lo espiritual? Muchos se pasan la vida
rezando, persignándose, asisten a misa, comulgan, rezan el rosario, todo es cuento, pues no practican la caridad; 3) Nunca llegas a conocer el Yo interior de otra
persona, por ende, es mejor ser precavidos y enmudecer. Como decían las abuelas de
antes: ver, oír y callar ¡qué palabras sabias, de la abuela Matilde!
Cristóbal Balenciaga (Guipúzcoa 1895-1972) |
"Un modisto debe ser un arquitecto para los planos,escultor para las formas, pintor para el color,músico para la armonía yfilósofo en el sentido de las proporciones".
C. Balenciaga


Interesante relato, en la vida vamos aprendiendo, es bueno reflexionar sobre cada acto pero siempre tratando de no juzgar.
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